Abulia. ¿Cómo dejar atrás la falta de energía?

abulia

¿Te sientes apática? ¿Te falta la energía para llevar a cabo tus tareas diarias? ¿Te cuesta esfuerzo dejar la cama a la mañana? La abulia puede estar golpeando a tu puerta. ¿Qué es? Una condición psicológica caracterizada por la falta de motivación para hacer las cosas que tienes que hacer y moverte hacia tus objetivos. ¿Te ocurre? Pues ponte en marcha. No puedes darte el lujo de dejarte para después. Ya deja de esperar que las ganas vengan por ti y sal en su búsqueda. ¡Ahora!

Cuando todo te da igual y nada te conmueve ni te mueve

Si te has identificado con lo anterior, seguro padeces de alguno de los síntomas típicos de la abulia, que no solo afecta a quien lo sufre, sino también a su entorno íntimo (pareja, hijos, amigos, compañeros de trabajo).

¿Cuáles son estos síntomas? Carencia de un propósito (un porqué para hacer las cosas), dificultad para terminar tareas ya iniciadas, disminución de la voluntad o falta total de motivación para interactuar, participar de reuniones sociales o realizar alguna actividad que antaño aportaba satisfacción a la persona, espontaneidad reducida (no hace una broma, no se ríe fácilmente de nada, tampoco se entristece), pasividad y quietud, falta de iniciativa, respuestas emocionales tardías, falta de implicación en temas que anteriormente la preocupaban u ocupaban.

Es importante que, ante varias de estas señales de alarma físicas y emocionales, recurras a la ayuda de un profesional. ¿Por qué? Existen alteraciones emocionales y neurológicas que debes descartar. Una vez que obtengas un diagnóstico certero y sepas que solo se trata de falta de ánimo y de una cuestión cien por cien emocional, ¡disponte a activarte! Porque recuerda: saldrás de la abulia solo si estás convencida de que hay una salida: de ti depende.

¿Cómo recuperar la energía vital de la que careces?

Comienza por el principio. Abre los ojos y busca en tu mente un objetivo alcanzable. Hacer una actividad placentera al final del día, por ejemplo. Levántate de la cama con ese propósito. Enciende la llama de la iniciativa. Desayuna bien. No significa cantidad, sino calidad de alimentos. Si eres lo que comes, entonces proponte ser sana. Pasea a tu mascota, si es que tienes una (de no ser así, quizá es el momento de adoptar una). Camina al trabajo. De ser posible, sube escaleras, no uses ascensores. Sonríe al entrar a la oficina, la fábrica o el aula… ¡Sí, aunque te parezca muy forzado! Planea subir un peldaño a la vez.

Continúa así el resto del día: almorzando saludablemente, realizando media hora de ejercicio físico, haciendo aquello que te hizo poner de pie a primera hora… ¿Vas entendiendo? Así se cambia la actitud: poco a poco, sin prisa y sin pausa.

No será sencillo al principio, pero empezarás a encontrarte mejor. Y para que sea más fácil el trayecto, a continuación, te ofrecemos un listado de las cosas más importantes que debes lograr, en un breve lapso, para decir “adiós” a la abulia.

Los diez mandamientos para que la abulia no te gane la partida

#1.- No te encierres

El aislamiento es el principal factor de riesgo de padecer abulia y depresión, entre otros problemas psíquicos. Por eso es imprescindible saber reconocer los signos de la depresión para poder volver a vivir la vida que queremos. Retoma el contacto con aquellas personas significativas para ti que hace tiempo no frecuentas. Programa una salida para este jueves con tus amigas, y no la canceles. Son tiempos en los que precisarás de mucha contención. No temas mostrarte vulnerable y pedir ayuda. La necesitarás.

#2.- Sé realista

La forma en la que percibes la realidad afecta directamente a tu estado de ánimo. Tú decides si en tu favor o en tu contra. Si aprendes a juzgar objetivamente las circunstancias que te rodean, notarás que nada es tan problemático ni tan difícil. Con su visión y perspectiva de las cosas, cada cual tiñe la realidad. Para algunos es luminosa y brillante; para otros un túnel sin salida. Quizá te hayan ocurrido desventuras en el pasado, que te hayan robado la motivación, pero estás a tiempo de cambiar el rumbo. ¡Ya lo estás haciendo!

#3.- ¡Hola optimismo!

Comienza a detectar la toxicidad de tus pensamientos. Piénsalo como un juego: en cuanto adviertas a uno que te robe la energía, deséchalo y reemplázalo por uno positivo. Un ejemplo: crees que es un mal día porque llueve. Detente ahí y cambia el giro de tus pensamientos. En cambio, decide tomar tu chubasquero y tu paraguas para salir a disfrutar de la lluvia, como cuando eras pequeña. ¿Ves de qué se trata? Ante un mismo hecho de la realidad, objetivo e inapelable, tú decides reaccionar positivamente. Es frecuente que aparezcan cambios de humor, e incluso que estos generen un nivel mayor de agresividad. Aquí puedes leer más sobre la relación entre depresión y agresividad

#4.- No quieras correr

Da los pasos de uno en uno. Tus objetivos deben ser alcanzables y pequeños. Al menos en un primer momento. Y, a medida que vayas avanzando y superando tus metas, hazte consciente de ello y atribúyete el mérito. Sé agradecida contigo misma. El autoelogio no es vanidad en este caso.

#5.- Recupera las actividades que te proporcionaban gozo

¿Hace cuánto tiempo que no haces lo que deseas por falta de tiempo o motivación? Trabaja en tu propia rehabilitación emocional como objetivo principal. ¿Hace mucho que anhelas apuntarte a un taller de pintura decorativa? Hazlo ahora. Sigue pensando en aquello que te haría bien. ¿Y si retomas la colección de estampillas que fue tu afición por décadas? No sería una mala idea. Cada cual tiene sus preferencias: el cuidado de un animal doméstico, tocar un instrumento musical o tomar sol por las mañanas. Tú sabrás qué te hace fluir la sangre. Verás cómo, en cuestión de días, te sientes mejor y lo gratificante se va multiplicando.

#6.- Cuida la alimentación

Aliméntate bien porque una nutrición adecuada influye en tu cognición. Evita las comidas pesadas, las bebidas carbonatadas y el alcohol que reducen la iniciativa y te hacen sentir desganada. Una buena nutrición te ayudará a levantar el ánimo para ir a por tus objetivos. También elimina de tu vida diaria los ansiolíticos, el cigarrillo y las drogas (legales o ilegales, lo mismo da).

#7.- No al sedentarismo

El movimiento es siempre positivo. Una persona que realiza ejercicio a diario se siente motivada y con deseos de superarse. En cambio, alguien acostado en su sofá mirando la televisión jamás vencerá su falta de voluntad. ¡Muévete! Al menos media hora al día. Elige qué hacer: yoga, Pilates, gimnasia aeróbica, baile, caminata… pero haz algo ya.

#8.- Relájate y disfruta

¿Has probado con la meditación alguna vez? Tal vez sea el momento de hacerlo. Busca en tu barrio un grupo que te acompañe a respirar (en el sentido de meditar) e incursiona en la práctica de mindfulness. También llamada atención plena, busca acercar a las personas a la percepción de los pequeños detalles para disfrutar de la vida a lo grande.

#9.- Duerme ocho horas al día

Para pensar bien hay que estar descansada. El sueño es reparador. Es la fábrica del día: si no duermes tu día será un desastre. Además, el buen descanso es un regulador natural del estado de ánimo.

#10.- Haz algo por otros

Desenfócate de tus problemas y céntrate en quienes te rodean. Es beneficioso para evitar recaídas. Haz voluntariado, participa en actividades del colegio de tus niños, visita a enfermos en el hospital… No te arrepentirás.

Abulia: un mal generalizado en una sociedad desanimada

Deriva del griego “a” (sin) y “boul” (deseo): es, literalmente, la falta de deseo. Vivimos, aun sin saberlo, en la que Byung-Chul Han, filósofo coreano y profesor en Alemania, ha denominado «la sociedad del cansancio». En ella priman las «tres a»: apatía, aburrimiento y ansiedad. ¿El resultado? La falta de motivación generalizada. «Mal de muchos, consuelo de tontos», reza el dicho, pero en este caso, el hecho de saber que no eres la única persona que atraviesa esta situación debería servirte para no avergonzarte por ello y salir de tu cama y de tu casa a gestionar soluciones.

En una sociedad consumista, caracterizada por el «use y arroje a la basura», unos pocos viven una vida de sueño y el resto solo puede soñar. Por esta razón, son cada vez más los que andan de hombros caídos, bostezando más de la cuenta y arrastrando los pies. En efecto, en nuestra desanimada España, una gran mayoría se siente víctima de las circunstancias y no toma las riendas de su propia vida; se deja llevar por lo que ocurre sin provocar cambios. Y, del otro lado de la acera, hay una minoría sana que protagoniza su vida, sabe qué quiere y se encamina hacia ello. La idea es que tú te pases del grupo de los apáticos a los optimistas con el fin de recuperar el control de tu vida. No es una utopía; es posible.

Si adviertes que pasa un tiempo y no logras superar la abulia y sus síntomas, consulta a un psicólogo, quien podrá orientarte de manera profesional. Recuerda: es posible volver a ser tú misma. Aquí puedes leer más información sobre los síntomas de depresión que con frecuencia acompañan a la abulia.

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