Anorgasmia femenina. Causas y tratamiento

anorgasmia femenina

La anorgasmia femenina es una disfunción que produce en la mujer dificultad o incapacidad para llegar al orgasmo, a pesar de estar excitada. Lo que ocurre es que no pueden culminar la actividad sexual aunque estén estimuladas, y el acto sea intenso y duradero.

¿Qué es la anorgasmia?

Durante muchos años, la satisfacción sexual de la mujer no ha sido una prioridad. El entorno cultural y social que ha primado a lo largo de la historia ha relegado a un segundo plano las necesidades de la mujer. Hoy en día, tras un mayor estudio de los trastornos sexuales,  algunos estudios consideran que entre el 15 y el 60 % de las mujeres padecen anorgasmia femenina.

Esta disfunción puede ir más allá de disfrutar en mayor o medida del sexo, desencadena también sentimientos de tristeza, de incomprensión, de soledad y de inseguridad en la mujer. Lo peor es que muchas veces ni siquiera se habla del tema, se considera una especie de tabú  y se acaba mirando hacia otra parte. La disfunción afecta tanto a la mujer como a sus relaciones.

Por eso, hemos decidido centrar este post en la anorgasmia femenina. A continuación te explicamos las causas y el tratamiento al que puedes recurrir si la padeces. Queremos que sepas que este problema tiene solución y que disfrutar del sexo en plenitud es posible.

Vivir experiencias sexuales gratificantes es muy positivo para ti, no solo por el placer que experimentas, sino porque contribuye a tu bienestar en todos los sentidos.

¿Por qué sufres anorgasmia femenina?

El primer paso para resolver la ausencia de orgasmo femenino es averiguar su causa. Si eres una mujer que lo padece, sabrás que no se puede confundir la anorgasmia con la falta de deseo. Tienes deseo, te excitas y disfrutas del sexo, lo que no puedes es alcanzar el orgasmo. A veces te quedas al límite, pero no lo consigues, de manera que aunque hayas disfrutado, sientes que te falta algo cuando acabas de practicar sexo.

¿Por qué te ocurre? Las causas pueden ser muy distintas. Por ejemplo, la educación sexual que hayas recibido influye en gran manera. Muchas mujeres creen que han de llegar al orgasmo a través de la penetración, cuando en realidad es más fácil que lo consigas con la estimulación oral o manual del clítoris. Si no se estimula, te resultará más complicado alcanzar el clímax.

Por otra parte, también influye el estar pendiente del acto sexual mientras lo practicas. Prestas demasiada atención con lo que no te dejas llevar, estás tensa, te obsesionas en conseguirlo hasta el punto de sentirte un poco presionada o bien tus pensamientos se van hacia otra parte, y al final el orgasmo no llega. Sabemos que no es fácil desconectar de todo y limitarse a disfrutar. También es importante destacar que algunos fármacos dificultan que alcances el orgasmo. Aquí puedes leer más sobre la ansiedad sexual.

Otro factor que influye es el desconocimiento de tu propio cuerpo. Sí, como lo estás leyendo, muchas mujeres no saben lo que les gusta. La masturbación femenina ha estado llena de prejuicios cuando es completamente saludable, no solo porque sola puedes conseguir con más facilidad los orgasmos, sino porque te ayuda a conocerte como mujer. No todas somos iguales.

Los expertos coinciden en que el origen de la anorgasmia femenina puede ser orgánico o psicológico.

Anorgasmia orgánica

En este caso, la causa de la disfunción está relacionado con el abuso de determinados fármacos, el consumo de alcohol, trastornos hormonales o del sistema endocrino, patologías orgánicas como puede ser el síndrome de Rokitansky o cualquier otro problema de salud que afecte a tu cuerpo.

Anorgasmia psicológica

Es la más común. De hecho, el 90 % de las veces la causa es más mental que física. En estos casos, es habitual que esté vinculada a algún tipo de experiencia traumática, a una educación sexual bastante rígida o, incluso, a problemas de autoestima.

A los factores psicológicos conviene que sumemos los culturales que ya hemos mencionado. Ten en cuenta que el deseo sexual femenino ha estado mal visto a lo largo de la historia y los prejuicios se han sucedido de una época a otra. La vergüenza, el desconocimiento del propio cuerpo, el no sentirse merecedoras del placer que ofrece el sexo y los considerables tabúes que rodean a las experiencias sexuales han contribuido a que la mujer no priorice su satisfacción sexual, o que no la busque.

Tipos de anorgasmia femenina

La anorgasmia puede ser de diferentes tipos.

Por un lado está la anorgasmia primaria, que es la que padecen aquellas mujeres que nunca han tenido un orgasmo. Por otro lado se encuentra la anorgasmia secundaria, que es la que engloba a las mujeres que sí que tuvieron orgasmos y después dejaron de experimentarlos. Y, por último, está la situacional, que es la que padecen aquellas mujeres que solo pueden tener orgasmos en determinadas circunstancias.

Como te hemos comentado, es común que el origen sea psicológico, de ahí la importancia que tiene contar con la ayuda de un profesional de la psicología para que realice un diagnóstico y te ofrezca el tratamiento más adecuado según tu caso.

Tratamientos de la anorgasmia femenina

Una vez establecido tu diagnóstico y descartado el origen físico del trastorno, el psicólogo podrá recomendarte el mejor tratamiento para que puedas alcanzar el clímax y disfrutar al máximo de tus relaciones sexuales. De hecho, muy pocos especialistas recurren al tratamiento farmacológico para corregir esta disfunción, a no ser que exista un problema físico u orgánico. Lo habitual es la terapia sexual de la mano de un profesional.

La psicología te ayudará a gestionar tus pensamientos y tus emociones. Muchas veces sientes que estás a punto de tener un orgasmo y cuando ya está ahí, desaparece. Tenías todos los ingredientes para conseguirlo, pero ha sido un pensamiento el que te ha desconcentrado y te ha impedido que lo consigas. Gracias a la terapia, conseguirás controlar mejor tu mente para que tu cuerpo se deje llevar por el disfrute que estás sintiendo.

El apoyo de tu pareja es muy importante para el tratamiento. Necesitas su compromiso y su colaboración para sentirte cómoda y segura. Sin embargo, ten en cuenta que la responsabilidad no es de tu pareja, sino tuya porque eres tú la que ha de alcanzar el orgasmo.

Algunos consejos para que lo consigas

Tienes que explorar tu cuerpo o pedir que tu pareja lo haga para estimular tus órganos genitales. La masturbación será tu gran aliada, sola o acompañada. Tienes que conocer tu cuerpo, qué es lo que más te excita, qué posturas te resultan más placenteras, cómo responde tu cuerpo, qué movimientos y qué sonidos te ayudan a alcanzar el clímax. Eso lo vas a descubrir tú.

Una buena manera de familiarizarte con tu cuerpo es a través de la exploración que realizas masturbándote, pero también es importante que te conozcas. No se trata de que te veas, sino de que te observes para conocerte mejor. Piensa cómo eres y todo lo que vales. Trabajar tu autoestima será fundamental para que superes esta disfunción sexual.

Otra técnica que te ayudará a eliminar el trastorno es la relajación. Necesitas relajarte a la hora de practicar el sexo. Si tu mente está pendiente de las preocupaciones o de los complejos que tienes, te resultará muy difícil conseguirlo. En cambio, la imaginación, la fantasía y la capacidad de vivir el momento te ayudarán a que disfrutes tu sexualidad al máximo.

Por último, es importante que la comunicación fluya en tu relación de pareja, que sea saludable y sana. Esa confianza será la que te permitirá dejarte llevar. Los dos disfrutaréis más del sexo y vuestra unión saldrá reforzada.

Como puedes ver, la anorgasmia femenina es un trastorno que afecta a muchas mujeres. Si a ti te pasa, la solución no es mirar hacia otra parte o responsabilizar a tu pareja de lo que te sucede. Tienes un problema que tiene solución. La psicología sexual te ayudará a corregir esta disfunción y a que disfrutes de tus relaciones sexuales en plenitud.

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