Anorgasmia: Guía práctica

anorgasmia

La anorgasmia femenina, también conocida como el orgasmo femenino inhibido, es una de las disfunciones sexuales más frecuentes en las mujeres. A día de hoy se calcula que entre el 30% y el 40% de la población femenina ha sufrido esta alteración en algún momento de su vida. Aunque también puede afectar a los hombres, es mucho menos común y ocurre con menos frecuencia.

Qué es la anorgasmia

La anorgasmia se caracteriza por la ausencia, demora o dificultad que se presenta, de forma recurrente o persistente, a la hora de alcanzar el orgasmo después de una fase normal de estimulación y excitación sexual. Si sufres anorgasmia sentirás que a pesar de notar un deseo intenso y de recibir una estimulación apropiada, te va a resultar difícil alcanzar el pico más alto del placer que se logra con el clímax. Aquí puedes leer más sobre la impotencia sexual.

Cabe recalcar que los orgasmos femeninos varían en función de muchos factores. Entre estos factores se pueden destacar por ejemplo la edad que tengas, el grado de estimulación previa que hayas recibido o la pareja con la que mantengas relaciones íntimas. Esto quiere decir que puede darse el caso de que en uno o varios momentos puntuales tengas dificultades o no alcances el orgasmo, sin que ello signifique que padezcas un problema de disfunción sexual.

Tipos de anorgasmia

Actualmente, los especialistas han establecido diferentes tipos y grados de anorgasmia.

Primaria o de por vida

Es aquella que se produce cuando no has podido experimentar un orgasmo a lo largo de tu vida y bajo ninguna circunstancia.

Secundaria o adquirida

En este caso, has sido capaz de alcanzar el clímax con mayor o menor asiduidad, pero después de un período de actividad sexual relativamente normal y por razones específicas, has dejado de experimentarlos.

Generalizada

Es decir, que te es difícil alcanzar el clímax en cualquier circunstancia. Con independencia de la pareja o de que sea a través del coito o la estimulación sexual.

Situacional

En este caso, únicamente puedes obtener el orgasmo en determinadas situaciones, con parejas concretas y mediante técnicas o estímulos específicos.

La intensidad de anorgasmia puede ser distinta. Puede variar entre leve, moderada o grave, en función del malestar que te provocan los síntomas de esta disfunción sexual.

Consecuencias de la anorgasmia

Cuando tienes un orgasmo, experimentas una sensación intensa de placer físico y liberación de tensión. Suele ir acompañada de una emoción de euforia generalizada y de movimientos involuntarios, como las contracciones rítmicas de los músculos de tu pelvis o los espasmos musculares de varias áreas de tu cuerpo.

Sin embargo, cuando has recibido y logrado la estimulación necesarias pero pierdes la excitación en el punto más álgido del placer, pueden aparecer algunas consecuencias. En algunos casos, estas repercusiones pueden llegar a perjudicar tu vida personal, especialmente a nivel de pareja. Entre las consecuencias de la anorgasmia podemos encontrar las siguientes:

  • Experimentar sensaciones de frustración e insatisfacción recurrentes
  • Sentirte desmotivada y desmoralizada ante la posibilidad de intimar
  • Pérdida del deseo o de las ganas de tener relaciones sexuales
  • Sentir temor, ansiedad o miedo ante la perspectiva de mantener relaciones íntimas
  • Tristeza intensa e inseguridad que van en aumento
  • No estar a gusto contigo misma y sentirte mal con tu propio cuerpo
  • Baja autoestima
  • Incomprensión, impotencia o sensación de que algo va mal
  • Sentimientos negativos, como tensión, enfado, indignación o irritación

Esto puede afectar en la relación de pareja debido a que la intimidad resulta insatisfactoria para al menos una de las partes. Se pueden instaurar, en uno o ambos miembros de la pareja, patrones de conducta y comportamientos que pueden deteriorar la relación. Para reavivar la llama, es imprescindible que hables abiertamente con tu pareja y le hagas partícipe de los problemas que presentas, de forma asertiva y sin intención de buscar un culpable.

Y es que uno de los principales problemas de relación que causa la anorgasmia es el resentimiento en las parejas al no poder disfrutar plena y conjuntamente de las relaciones sexuales.

Causas

El orgasmo es una reacción física. No obstante, el desarrollo de la sexualidad es un proceso complejo en el que intervienen múltiples factores tanto físicos como psicológicos o sociales. Cualquier alteración, problema o dificultad que se produzca en alguna de estas áreas puede provocarte una dificultad relacionada con la anorgasmia. Especialmente considerando que la gran mayoría de casos responden a elementos relacionados con el entorno y muy pocos están directamente vinculados con causas orgánicas.

Físicas

Existen varias circunstancias de carácter físico que pueden interferir con que alcances el clímax. Algunas de ellas son:

  • Padecer algunas enfermedades, como la diabetes, la esclerosis múltiple o la hipertensión arterial, entre otras.
  • Dispareunia o incomodidad durante las relaciones íntimas.
  • Disminución de los niveles hormonales.
  • La ingesta de fármacos contra enfermedades concretas, como los ansiolíticos o los antidepresivos.
  • Consumo excesivo de alcohol, tabaco u otras sustancias tóxicas.
  • Lesiones en pelvis, músculos vaginales o médula espinal.

Psicológicas

Hay muchos factores psicológicos que pueden malograr tu capacidad para llegar al orgasmo. Entre ellos destacan:

  • Trastornos mentales, como ansiedad sexual o depresión
  • Estados emocionales negativos, como la continuada exposición al estrés o la baja autoestima
  • Sentimiento de culpa o vergüenza por disfrutar del sexo
  • Educación sexual inadecuada o incompleta
  • Creencias culturales o religiosas negativas con respecto a la sexualidad
  • Experiencias traumáticas en el pasado, con abusos o presiones físicos, emocionales o sexuales

Otras causas

Esta disfunción sexual también puede aparecer por las siguientes razones:

  • Insatisfacción o falta de conexión y confianza con tu pareja
  • Falta de comunicación acerca de las preferencias y gustos sexuales
  • Poco conocimiento y comprensión sobre tus propios genitales y sexualidad
  • Falta de habilidades de uno ambos miembros de la pareja
  • Estimulación erótica inapropiada, insuficiente o insatisfactoria
  • Infidelidades o problemas sin resolver dentro de la pareja

Tratamiento

Puede darse el caso de que no alcances el orgasmo en uno o varios momentos puntuales de tu vida. Pero si esta alteración aparece de forma recurrente, lo primero y más importante que debes hacer es reconocer que tienes un problema y solicitar la ayuda oportuna.

Si bien es cierto que muchos de los casos de anorgasmia son de carácter psicológico, es importante que acudas a tu médico especialista para que determine la causa exacta de tu disfunción sexual. En caso de que las pruebas concluyan que el origen es de factor biológico, recibir el tratamiento de la enfermedad en cuestión o reajustar la medicación que te perjudica puede favorecer que alcances el clímax.

En cambio, si el origen es psicológico o está producido por otras causas, debes acudir a un psicólogo especializado en sexualidad. Actualmente, existen una gran variedad de terapias muy efectivas a la hora de superar la disfunción sexual femenina. El especialista te dará las herramientas que necesitas para romper las barreras que te impiden disfrutar al máximo de tu vida íntima.

Consejos para superar la anorgasmia

Tener dificultades para alcanzar el orgasmo femenino puede ser una gran fuente de estrés y frustración para ti y para tu pareja. Centrar toda tu atención en el clímax suele empeorar el problema en cuestión. Además de recibir la terapia o tratamiento que un profesional considere oportuno, también puedes seguir las pautas que te proponemos a continuación para la mejora de la disfunción sexual.

#1.- Disfruta de tu cuerpo

Aprende a conocer y a entender tu cuerpo a fondo. Explora con tus manos todas las zonas de tu cuerpo, especialmente aquellas en las que muestras mayor sensibilidad. Puedes utilizar un espejo o un vibrador para el tanteo. De esta forma, podrás descubrir la forma en que tu cuerpo reacciona y responde al contacto.

Si bien puedes realizar este ejercicio en compañía o con la ayuda de tu pareja, si te sientes cohibida es recomendable que no renuncies de la posibilidad de pasar ratos a solas contigo misma para que identifiques de qué formas disfrutas más.

#2.- Aumenta la estimulación

Hay muchas formas de incrementar la estimulación sexual. Si nunca has experimentado un orgasmo o tienes dificultades para llegar al clímax, es posible que no hayas recibido la estimulación necesaria. Una de las claves principales para incrementar la estimulación está en tu propio cuerpo. El clítoris es el órgano más sexual y sensible de tu cuerpo, por lo que su correcta estimulación puede ser la clave.

#3.- Fantasea

Una de las claves principales para alcanzar el orgasmo es prestar toda tu atención a cada detalle, tanto si estás manteniendo relaciones íntimas con tu pareja o contigo misma. Es importante que disfrutes de cada momento en lugar de centrarte únicamente en si finalmente llegarás al clímax.

No te prives de tener fantasías sexuales, ya que estas no sólo potencian tu imaginación sino que te ayudarán a estimularte y elevar tu placer mucho más durante las relaciones sexuales.

Es muy importante que seas completamente honesta con tu pareja y le expliques abiertamente lo que te sucede. La anorgasmia es un problema real que afecta a muchas mujeres en el mundo, pero que se puede solucionar con el tratamiento y los ejercicios adecuados.

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Anorgasmia: Guía práctica
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