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Ansiedad

Ansiedad mientras duermes. ¿Cómo se manifiesta?

Los problemas a la hora de conciliar el sueño como son el insomnio, el bruxismo, la parálisis del sueño o el pánico nocturno son síntomas de ansiedad o estrés. Es normal sentir ansiedad de manera puntual, puesto que es el sistema de defensa mental con el que contamos para hacer frente a una posible amenaza. Ahora bien, si los episodios se repiten de manera continuada durante varios meses, entonces debes empezar a tomar medidas para controlar la situación.

Dormir por la noche se puede convertir en un auténtico calvario cuando la ansiedad no te lo permite. En este post te contamos cómo se manifiesta la ansiedad mientras duermes y te daremos algunos consejos para que puedas empezar a controlar esos episodios cargados de preocupaciones y angustia.

Cómo se manifiesta la ansiedad mientras duermes

Algunos síntomas de la ansiedad se traducen en alteraciones en el sueño. Cuando te acuestas con estrés y ansiedad es muy posible que tus pensamientos y tus preocupaciones no te dejen dormir bien. Una de las principales manifestaciones son el insomnio, la parálisis del sueño o el bruxismo nocturno. Es importante que aprendas a controlar estos episodios para descansar bien por las noches. Como sabes, las consecuencias en tu salud física y mental pueden ser considerables.

Existen muchos tipos de trastornos del sueño. Los más comunes se refieren a la dificultad para permanecer dormido porque te despiertas continuamente, a los problemas para conciliar el sueño o a la falta de un horario regular. La dificultad de permanecer despierto, los terrores nocturnos o determinadas conductas poco habituales como son el sonambulismo o el bruxismo nocturno.

El sueño es fundamental para el bienestar físico y emocional de las personas. Es el momento en que nuestro organismo se relaja, descansa y se repara para dar lo mejor de sí mismo al día siguiente. Si no duermes bien puedes tener problemas en tu salud física y mental. Tienes menos energía, pierdes capacidades cognitivas, pueden aparecer alteraciones del estado de ánimo o en tu metabolismo, e incluso puedes sentir que vas a cámara lenta o falta de deseo sexual.

Una de las principales causas de los trastornos del sueño es el estrés que acumulas durante el día a día y la ansiedad, puesto que tus preocupaciones, angustias o miedos no te dejan descansar y que tu mente alcance la fase profunda.

1. Bruxismo nocturno

Si cuando te levantas sientes que te duele la mandíbula, la cabeza o notas alguna pequeña fractura en los dientes, es posible que sufras lo que se conoce como bruxismo nocturno. El bruxismo es un acto no voluntario que hace que aprietes fuertemente la mandíbula o rechines los dientes, al frotarlos o deslizarlos. No eres consciente de que lo haces porque estás durmiendo y lo haces sin ningún objetivo concreto. La mayor parte de las personas que padecen bruxismo lo desconocen y son sus parejas quienes les alertan de ello.

La ansiedad o el estrés son algunas de las principales causas del bruxismo nocturno, aunque también es posible que tengas mal alineada la mandíbula o sufras algún trastorno del sueño. Este tipo de patología no atiende al género ni a la edad del afectado. Conviene que aprendas cómo combatir la ansiedad mientras duermes, puesto que el bruxismo te puede provocar dolores musculares, en el oído, en la mandíbula o en la cabeza.

2. Insomnio

La ansiedad y el estrés son detonantes del insomnio transitorio, aunque puede convertirse en crónico si no se toman las medidas adecuadas. Las personas que sufren insomnio tienen grandes dificultades para dormir por las noches, lo hacen de manera entrecortada o tras un tiempo largo de conciliación del sueño y su cuerpo no descansa correctamente.

A raíz del estrés y de la ansiedad, el organismo produce alteraciones en sustancias como son el cortisol, que suprime el sueño, o la serotonina, que está relacionada con los ciclos del sueño o el estado anímico. Sin embargo, controlar el insomnio es posible con las pautas adecuadas. 

3. Parálisis del sueño

Una de las manifestaciones de la ansiedad o del estrés diario, que se presenta cuando duerme es la parálisis del sueño, también conocida como síndrome de la bruja vieja. No te puedes mover, te sienes incapacitado para realizar cualquier movimiento voluntario y suele presentarse en la fase de adormecimiento, entre el sueño y la vigilia. Te puede pasar cuando te acuestas y empiezas a conciliar el sueño o bien cuando te levantas.

La parálisis del sueño crea una gran angustia porque no te puedes mover y además eres consciente de ello, puedes escuchar, puedes ver y puedes tocar pero no puedes hablar y tu cuerpo no te responde. La duración suele ser corta, en unos minutos se pasa y recuperas la movilidad.

Normalmente les pasa a personas que viven con mucha presión o estrés. Cuando se duermen, su cuerpo sigue en alerta con lo que les resulta difícil recuperar la movilidad del organismo. Sus circuitos neuronales siguen bajo la presión o la sobreexcitación de su vida diaria. Es más, incluso se pueden tener pesadillas y vivirlas como si fuesen experiencias reales. Ante un terror nocturno, la persona se despierta de manera abrupta para defenderse, pero su cuerpo no le responde porque está completamente relajado.

4. Terrores nocturnos

Es importante diferenciar las pesadillas de los terrores nocturnos. Las pesadillas se producen en la fase REM y los terrores en el momento de despertarte. Las personas que padecen este tipo de trastornos se despiertan de manera súbita, gritando, sin controlar sus movimientos, con sudoración, taquicardia o hiper ventilación, además de una gran angustia o pánico. Este tipo de episodios duran entre diez o viente minutos y después puedes seguir durmiendo. Pero debes saber, que la ansiedad por pesadillas puede reducirse con algunos consejos, y los terrores nocturnos también. 

En este sentido, conviene que no confundas una parálisis del sueño con un terror nocturno. Son trastornos diferentes, aunque coinciden en el momento en que despiertas. En muchas ocasiones, las personas que padecen un terror nocturno se despiertan sudando, con los ojos abiertos y cara de pánico, en ocasiones forcejean o hacen gestos de lucha, incluso pueden empezar a caminar, aunque difiere del sonambulismo.

Los trastornos del sueño que produce la ansiedad o el estrés están muy relacionados con los terrores nocturnos.

Consejos sobre la higiene en el sueño

Ahora que ya sabes cómo se manifiesta la ansiedad mientras duermes, es importante que si alguna de las situaciones anteriores se repiten con frecuencia, acudas a un profesional para que te ayude . Como has podido ver, el estrés y la ansiedad son las principales causas de los problemas para conciliar el sueño ni descanses correctamente.

Toma nota de estos consejos y pautas de higiene en el sueño para que puedas descansar mejor. Aplícalos pero si los episodios se repiten es indispensable que acudas a un profesional para que te ayude a controlar la ansiedad y el estrés.

#1.- Evita las sustancias excitantes

Los productos como el café, el alcohol, el té o el tabaco excitan tu cuerpo, por eso es fundamental que los suprimas durante la tarde o al final del día. La cafeína impide que tu sueño sea profundo, el alcohol favorece que se fragmente y la nicotina puede hacer que te despiertes.

#2.- La cena, mejor ligera

Es mejor que por la noche tomes una cena con más vegetales que hidratos o proteínas y que esperes a que tu cuerpo haga la digestión para acostarte. Tampoco te conviene irte a la cama si tienes hambre, así que puedes tomarte un vaso de leche que no contenga chocolate o una infusión que favorezca tu relajación. Si te sientes relajado, dormirás mejor.

#3.- No practiques ejercicios cardiovasculares por la tarde o la noche

El ejercicio es muy bueno para tu salud y te ayuda a descansar bien, pero si lo haces a última hora de la tarde o por la noche, es posible que tengas dificultades para dormir. Tu organismo sigue activo y no está tan relajado, por eso es mejor que determinados ejercicios del tipo cardiovascular los hagas por la mañana o a mediodía. Por la noche es más aconsejable que hagas meditación, yoga u otras disciplinas que te ayuden a conciliar el sueño.

#4.- Si duermes siesta que sea corta

La siesta es saludable si es corta. No duermas más de veinte o treinta minutos después de comer porque por la noche es posible que tengas problemas para conciliar el sueño. Tampoco hagas siestas demasiado tarde.

#5.- Sigue un horario regular

La rutina es muy beneficiosa para nuestro organismo. Es importante que tu cuerpo se acostumbre a dormir siempre a la misma hora más o menos y que puedas descansar entre seis u ocho horas todos los días. Si te acuestas sin somnolencia, lo más aconsejable es que te levantes y vuelvas al cabo de un momento. Evita dar vueltas porque te pondrás nervioso.

#6.- Poca luz en el dormitorio

Cuando disminuye la luz, nuestro cuerpo segrega la hormona que favorece la somnolencia, la melatonina. Por eso es interesante que tu dormitorio esté poco iluminado y evites las pantallas como la del móvil o la del televisor. Tienes que relajarte poco a poco antes de dormir.

#7.- No trabajes en la cama

Si trabajas en la cama, tu mente no conseguirá desconectar. Es mejor que evites irte a la cama con el ordenador para seguir trabajando.

#8.- Incluye rituales diarios

Antes de irte a dormir puedes escuchar música relajante, aprender a hacer ejercicios de respiración o cualquier otro ritual que te ayude a relajarte.

Ahora sabes cómo se manifiesta la ansiedad en el sueño, pero también como empezar a afrontarla. En definitiva, modificando ciertos hábitos y practicándolos con regularidad conseguirás mejorar la calidad de tu sueño. De lo contrario, consultar con un especialista será la opción más saludable. Si estás viviendo esta situación y crees que necesitas la ayuda de un psicólogo experto, confía en los profesionales de TherapyChat. 

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