Ansiedad por separación. ¿Cuándo se trata de un problema?

ansiedad por separación

La ansiedad por separación en adultos, también conocida como ASAD por sus siglas en inglés, es un trastorno que afecta cada vez a más personas. Puede llegar a causar problemas sociales y ocupacionales, además de angustia extrema que afectará a la calidad de vida tanto de la persona que sufre esta enfermedad como de sus seres queridos.

Causas de la ansiedad por separación

Casi la totalidad de los casos registrados indican la fuente causal de ASAD en la niñez o en experiencias traumáticas (como, por ejemplo, bullying, violación, maltrato físico, pérdida de un ser querido…). En el primer caso no tiene porque haber sido problemática o negativa, sino todo lo contrario. Cuando somos niños es necesaria la protección parental, pero en exceso puede llegar a afectar la vida adulta de ese niño.

Por otra parte, algunas de las causas que pueden llegar a originar esta ansiedad en personas que sufren este trastorno, tienen su raíz en miedos, inseguridades o, incluso, en una baja autoestima. El miedo a estar solos, a sentir dolor afectivo, a la pérdida de cosas tanto materiales como inmateriales o a caer en la depresión son factores que pueden llegar a producir un ataque de ansiedad. Estos factores se presentan en forma de un divorcio, la pérdida de un ser querido, la separación del hogar o el distanciamiento de un ser amado, como podría ser la figura paterna, materna o amorosa.

Síntomas de la ansiedad por separación (ASAD)

Si crees que puedes sufrir esta enfermedad, comprueba cuáles son los síntomas de la enfermedad para poder así comenzar a aceptarlo. En función de su intensidad, tras seguir unos pasos, conseguirás reducir sus efectos y llevar una vida más tranquila.

En primer lugar, tenemos la dependencia excesiva o ansiedad extrema cuando te encuentras lejos de tus seres queridos. Estas se pueden expresar de forma física con dolor de cabeza, náuseas, dolores de estómago, así como ataques de pánico, llanto o cambios de humor repentinos. Estos dramáticos cambios de humor pueden llegar a afectar la personalidad del sufridor, convirtiéndolo en una persona más sumisa y depresiva, pues es muy probable que sienta un gran sentimiento de culpabilidad.

En casos extremos, todos estos síntomas pueden afectar, como mencionábamos anteriormente, a la vida cotidiana de la persona con ASAD, incapacitándola para seguir con sus actividades diarias por falta de concentración y un bajo rendimiento, lo cual podría acarrear grandes problemas como la pérdida del empleo.

¿Cómo superar esta ansiedad en la etapa adulta?

Para solucionar este trastorno, debemos tener en cuenta la raíz del problema, es decir, las experiencias vividas durante nuestra niñez o sucesos traumáticos. Debemos comenzar por realizar un análisis, para así, poder identificar nuestros puntos débiles y cambiar los patrones que llevamos en nuestro interior desde niños. A pesar de que existen algunas técnicas psicológicas, todo dependerá de ti y de cómo de comprometido te sientas a cambiar esos aspectos de ti mismo.

El punto de partida si deseas cambiar, es percatarte de que ya no eres un niño, sino un adulto capaz de afrontar las adversidades por ti mismo. A veces tienes que superar retos tú solo, sin ayuda de nadie más.

También es recomendable que trabajes para conseguir una autoestima saludable, por este motivo, confía siempre en ti mismo sin depender de lo que esperas de los demás. Pero si crees que con esto todavía no es suficiente, no dudes en recurrir a servicios profesionales y probar terapias como PNL (Programación Neurolinguística) o TCC (Terapia cognitivo conductual).

Otras formas de controlar la ansiedad por separación

Si tu trastorno no es demasiado extremo y crees que podrías solucionarlo con los consejos anteriores, a continuación, te proponemos algunos más.

#1.- Identifica los pensamientos negativos

En primer lugar, es muy importante que identifiques tus pensamientos negativos. Cuando tu ser querido esté lejos, anota todos los pensamientos, suposiciones y creencias que pasen por tu cabeza. Puedes mantener un diario para registrar tus sentimientos, así verás qué tipo de emociones sientes y aprenderás a controlarlas en un futuro. Además, si así lo decides puedes mostrárselo a un terapeuta o a un amigo cercano.

#2.- Busca los pensamientos alternativos

Una vez que identifiques tus pensamientos negativos, es hora de sustituirlos por otros positivos o convencerte de su falsedad. Esto te ayudará a calmarte en momentos difíciles. Por ejemplo, si cuando tu ser querido se va no puedes dejar de pensar que no regresará, debes sustituir ese pensamiento por otro y convencerte a ti mismo de que lo verás en cuanto vuelva.

En el caso de que no lo consigas tú solo, necesitarás consultar con un psicólogo para que, además de explicarte el motivo de tu malestar te ayude a sustituir pensamientos negativos por otros positivos.

#3.- Ocupa tu tiempo libre

Otra opción es evitar esos pensamientos negativos, pues cuando llegan a nuestra mente, lo único que harán será hacernos sentir más ansiosos y la tarea anterior se dificultará. Para ello, involúcrate en actividades que mantengan tu mente ocupada, ya sea algún pasatiempo que disfrutes, trabajar, hacer las tareas de casa, practicar algún deporte o visitar algún lugar que te relaje o te guste. Lo importante es que no dejes espacio para los pensamientos negativos hasta que aprendas a gestionarlos de forma eficaz. Aquí puedes realizar un test de ansiedad para analizar tu situación actual.

#4.- Entrena con técnicas de relajación

Puedes probar a realizar técnicas de afrontamiento. Estas te ayudarán a calmarte en momentos en los que te sientas ansioso. Se trata de realizar respiraciones profundas, enfocando toda tu atención en ellas. Inhala lentamente por la nariz durante cinco segundos y a continuación expulsa el aire otra vez lentamente por la boca o nariz, como te sea más cómodo. También puedes colocar tu mano sobre el pecho y sentir cómo sube y baja.

Por otro lado, tenemos la meditación, quizás un poco más difícil para algunos. En esta técnica, además de calmarte, podrás aclarar tu mente. Para ello, es recomendable que comiences por dedicarle periodos cortos de unos 5 minutos al día y, luego, poco a poco, ir incrementando el tiempo gradualmente.

Si quieres intentar esta técnica, deberás empezar por sentarte en una posición que te parezca cómoda; puede ser en el suelo con ayuda de una almohada o una alfombra. Una vez que estés cómodo, realiza los mismos ejercicios de respiración explicados anteriormente y concentra toda tu atención en respirar. Si, después de un tiempo, tu mente comienza a divagar, regrésala tranquilamente a la respiración.

Cuanto más practiques, más fácil te será evitar cualquier pensamiento, manteniéndote en un estado de tranquilidad absoluta. Pero no olvides ser paciente y dedicarle unos minutos cada día para conseguirlo. Un truco que te puede ayudar es cerrar los ojos y visualizar escenarios que te parezcan agradables; por ejemplo, un campo lleno de flores, pájaros volando, la calidez del sol tocando tu piel… puede ser cualquier cosa que te haga sentir en paz y tranquilo.

#5.- Apoyo de un profesional

No olvides que si todos los consejos anteriores no funcionan, siempre puedes recurrir a los servicios de profesionales. Los psicólogos desarrollarán programas específicos para ayudarte a superar tu trastorno. Para ello es posible que realicen terapias de exposición, en las que en un ambiente controlado serás expuesto a la situación que te produce un cuadro de ansiedad. Así podrás entrenar los recursos que necesitas y poco a poco te sentirás más cómodo en ese tipo de situaciones que te producen estrés.

No olvides que la ansiedad por separación, a menudo es difícil de reconocer y tratar, pues los síntomas físicos que presentan pueden ser confundidos. Si tienes la más mínima duda de que puedes estar sufriéndolo, te recomendamos que lo cuentes a tus seres queridos, para que ellos te puedan ayudar en momentos de estrés en los que es muy difícil mantener el control.

Por otra parte, los psicólogos te ayudarán a comprender mejor tu situación y a tratarla de la forma más apropiada en tu caso. Recuerda que deberás ser paciente si acudes a la consulta de uno de estos profesionales. El tratamiento puede necesitar de varias sesiones antes de poder ver algún progreso o evolución favorable.

Es fundamental que confíes en el terapeuta y no olvides que uno de los puntos clave es que pongas de tu parte y de verdad quieras solucionar tu problema. Obviamente, es muy difícil cambiar comportamientos que llevamos realizando desde nuestra infancia, pero es necesario que te des cuenta de que este cambio solamente puede venir de uno mismo.

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