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Pareja

Ayuda de pareja para salvar tu relación

Las relaciones de pareja son francamente complejas. Nosotros llevamos más de veinte años juntos. Casi media vida y tras pasar por las fases habidas y por haber, hoy podemos decir que gracias a la ayuda de pareja que buscamos, hemos conseguido superar cada una de las dificultades que han aparecido, las distancias que nos han alejado y las dudas que han hecho temblar nuestra unión. En un primer momento no estábamos seguros de dar este paso, pero a día de hoy podemos afirmar que la terapia de pareja realmente funciona, o al menos en nuestro caso así ha sido. 

Tenemos que deciros que no ha sido fácil, pero que ha merecido la pena. Sentimos que somos el uno para el otro, pero para llegar a este punto, hemos tenido que enfrentarnos a nuestros miedos, nuestras inseguridades y nuestras propias limitaciones. Hemos apostado el uno por el otro y en este post queremos contar cómo lo hemos conseguido para que sirva de guía a todos aquellos que quieran salvar su relación. 

Cuándo pedir ayuda de pareja para seguir con la relación

#1.- La falta de comunicación

La comunicación en una pareja no es fácil. A veces, damos por hecho las cosas, nos callamos lo que sentimos para no herir o porque simplemente no nos nace compartirlo, hasta que al final todo explota en una discusión fuerte o en una crisis de pareja importante. A nosotros nos pasaron las dos cosas, primero las discusiones por malentendidos y a continuación la distancia empezó a separarnos.

Llegó un punto en el que parecíamos dos extraños viviendo bajo un mismo techo. Ya no comentábamos nuestro día a día, ni nuestros problemas ni nuestras ilusiones. Cogíamos el móvil, el libro o el mando para pasar el rato y mirar hacia otro lado. La incomodidad empezó a hacerse patente. Lo que antes nos gustaba del otro, nos empezó a molestar. 

En esta ayuda de pareja aprendimos a descubrirnos como personas. Nos dimos cuenta lo poco que sabíamos el uno del otro. Gracias a los ejercicios de comunicación que nos recomendó el psicólogo, aprendimos a escucharnos mutuamente, a saber cómo solucionar problemas de pareja, a tener paciencia y aceptar al otro tal y como es.

#2.- Los celos

Las personas tenemos muchas inseguridades y los celos son uno de los peores fantasmas que hemos tenido que superar. Nosotros nos queríamos, pero nos habíamos distanciado. La incertidumbre es caldo de cultivo para los celos en una relación de pareja. De repente, la atención a tu amiga que antes te parecía amable, ahora la interpretas como una amenaza. Te sientes en un bucle del que no sabes salir, miras su móvil, intentas acceder a sus cuentas de correo. Buscas respuestas que calmen la ansiedad y la inseguridad que sientes.

Es verdad que algunas personas tienen celos patológicos, en cuyo caso necesitan una terapia individual determinada. Sin embargo, los celos más comunes son solo un síntoma de falta de confianza y de seguridad. La confianza y la seguridad empiezan en uno mismo para continuar después en una relación. Eso lo aprendimos en la terapia de pareja a la que asistimos. Los celos no tienen nada que ver con el amor, más bien son fruto de la amenaza que sentimos o que percibimos. Aprender cómo superar los celos nos ayudó a crecer como personas y como pareja. 

#3.- El exceso de responsabilidades

Una relación de pareja no conlleva la responsabilidad de hacer feliz al otro. No podemos cargar con las emociones, reacciones o estados de ánimo de nuestra pareja porque cada uno es responsable de sí mismo. En la ayuda de pareja te enseñan a comprender, a escuchar y estar al lado de tu compañero o compañera de vida, pero no puedes renunciar a tu vida, ni a tus metas, ni a ti mismo para eso. El exceso de responsabilidades solo consigue ahogarnos, así que también tenemos que aprender a decir no para reafirmarnos a nosotros mismos. 

#4.- La rutina

Al principio todo es divertido, todo es nuevo y las experiencias son deliciosas. Después, cuando las cosas se repiten un día tras otro empezamos a aburrirnos. Nuestros dos primeros años de convivencia fueron fantásticos, al tercero la cosa empezó a cambiar y aparece un estrés asociado a la convivencia en pareja. Nos sentíamos estancados y nos culpábamos entre nosotros por todo. La rutina es la gran enemiga de una relación, sin embargo, para cambiarla hay que poner de nuestra parte. Si queremos que las cosas sean distintas, tenemos que hacer cosas diferentes. Aprendimos a lo largo de la terapia de pareja, que para conseguirlo, necesitamos tener una actitud proactiva. 

Si os sentís así, aburridos, sin ganas ni siquiera de proponer nada, apáticos y con un gran desinterés, lo mejor es que busquéis la ayuda de la psicología de pareja para empezar a cambiar vuestra actitud y volver a pasarlo bien juntos. Sin embargo, tened en cuenta que una relación larga tiene también sus momentos de tranquilidad y de reflexión.

#5.- Los rencores propios de pasar muchos años juntos

El tema del rencor aparece sobre todo a raíz de la falta de comunicación. Nos guardamos las cosas para echárnoslas en cara más adelante. Cuando los reproches nos hicieron tambalear nos dimos cuenta que en realidad no nos habíamos perdonado los errores y que no nos aceptábamos tal y como éramos.

El psicólogo nos dio las herramientas para aprender a perdonar, a expresar y a aceptarnos. Tenemos que decir que nosotros nos queríamos, los dos estuvimos de acuerdo en hacer terapia y ambos pusimos de nuestra parte para salvar la relación de pareja. 

#6.- Las tentaciones de conocer personas nuevas

Una de las tentaciones a las que nos hemos tenido que enfrentar los dos es al de conocer personas nuevas por las que nos sentíamos atraídos. Es fácil que tras años de convivencia, haya o no niños de por medio, conozcas a alguien con el que sientas cierta química. Pueden aparecer las mariposas en el estómago y que revivas sensaciones que ya creías olvidadas. 

Ahora bien, si respetas a la persona que tienes al lado, si aprendes a mantener una actitud proactiva, a que los días sean distintos, a no tener rencores y a sentirte bien contigo mismo en la relación que tienes, es mucho más difícil que te sientas atraído por otras personas.

#7.- Los problemas económicos

Una de las fases más complicadas que hemos atravesado se presentó cuando mi marido se quedó sin trabajo. Su mundo se hundió y casi se hunde el mío. Aparecieron las discusiones por el dinero. Tuvimos que ajustarnos el cinturón y renunciar a cosas que siempre nos habían gustado. En ese momento conocimos lo que es el apoyo mutuo. La terapia de pareja nos enseñó que en una relación de dos, uno no siempre es el pilar del otro, sino que ambos han de apoyarse entre sí. Gracias a la terapia empezamos a entendernos mejor, a no ofendernos y a no culparnos. 

#8.- La diferencia de objetivos sobre cuándo hipotecarse o cuándo tener un hijo

Las hipotecas nos unen muchos años y los hijos toda la vida. Nosotros nos pusimos de acuerdo pronto para firmar la hipoteca de la casa, pero para tener un hijo no hubo manera. Yo sentía que tenía que renunciar a mi carreras para ser madre, así que no quería serlo demasiado joven. Mi pareja pensaba que era mejor jóvenes que no tan mayores. La única manera de salvar la diferencia de objetivos es hablando y llegando a un punto de acuerdo. Finalmente nosotros lo hicimos porque nos comprometimos apoyándonos mutuamente y lo hemos cumplido.

#9.- La apatía en el sexo en pareja

Si hace años que estáis casados o viviendo juntos, seguro que sabéis de lo que os hablo al referirme a la apatía en el sexo en pareja. Nosotros empezamos a perder el interés sexual cuando entramos en una fase de rutina, de acostarnos y hacer siempre lo mismo. Llegó un momento en el que ni siquiera nos quitábamos la ropa. Yo antes de empezar ya quería que acabase. Los orgasmos desaparecieron por arte de magia. Al final, los dos empezamos a evitar los encuentros sexuales. 

La terapia nos ayudó a reavivar el deseo. En realidad, todo va de la mano. Si te sientes comprendido por tu pareja, mejora la confianza y la comunicación, al final puedes hablar de cualquier cosa sin miedo. ¿Y sabéis una cosa? En el sexo es importante conocerse a uno mismo, saber lo que te gusta y compartirlo con tu pareja. El dar placer es muy satisfactorio y despierta la libido rápidamente. Nosotros empezamos a tener citas, a bañarnos juntos y a despertar el interés del otro como lo habíamos hecho cuando nos conocimos. 

#10.- Las dudas sobre estar con la persona correcta

Es la eterna duda cuando tienes problemas y sientes que la ruptura de pareja puede estar cerca. Cuando sientes que no es lo que esperabas y las incompatibilidades se hacen patentes, aparecen este tipo de dudas. Sin embargo, solo sabrás si es la persona correcta si los dos crecéis, os superáis, os amáis, os apoyáis, y sentís que vuestras diferencias son salvables y que entre vosotros se ha creado un vínculo de confianza y respeto capaz de superar cualquier obstáculo.

La persona correcta forma parte de relaciones sanas, que tenéis que cultivar día a día. Nadie sabe lo que el destino te depara, de manera que lo importante es resolver los conflictos y las diferencias en el presente, juntos y de forma sincera.

Nosotros buscamos ayuda de pareja cuando sentimos una voz de alarma que nos decía que ya no conectábamos como antes, que empezábamos a ser dos extraños compartiendo techo. Fue una decisión de los dos. Una terapia para parejas te enseña cómo volver a conectar y nosotros hemos puesto de nuestra parte para aprender a cultivar nuestra relación y a crecer como personas. 

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