Ayuda del psicólogo en la depresión

Ayuda del psicólogo en la depresión

«Tengo depresión». Llegar a esa conclusión no fue fácil. Hace unos años sufrí depresión. Sin embargo, en aquel momento, mi entorno más cercano observaba mis comportamientos más como una falta de desinterés por los planes sociales que como un síntoma de malestar emocional. Era como si hubiese cambiado mi personalidad, como si estuviese en una nueva etapa de mi vida en la que no me veía capaz de mantener mis relaciones.

Ignorancia emocional ante la depresión

Decirles «tengo depresión» no era una opción en ese momento. Sufría porque no sólo no me sentía bien a nivel interno, sino que recibía constantes mensajes de incomprensión por parte de los demás. Estaba harta de mensajes como «tienes que animarte»  o «sal y disfruta que eres joven». La depresión es una dolencia invisible a los ojos, al menos, es una enfermedad que resulta visible de una forma diferente a otras patologías. Por ejemplo, cuando una persona tiene el brazo roto puedes observar su lesión a partir del vendaje utilizado. Sin embargo, una herida interna tiene una entidad diferente: por momentos parece que tienes que ir con un cartel que ponga que tienes depresión y aun así es posible que muchas personas no lleguen a comprenderte o que sus consejos no sean suficientes.

Mis amigos interpretaban erróneamente mis comportamientos y eso me hizo alejarme cada vez más de ellos. Muchos dejaron de llamarme para proponerme planes, cansados de recibir negativas. Mi estado de ánimo bloqueaba cualquier oportunidad de desarrollo personal profesional. Con el paso del tiempo había detalles en mi apariencia que daban pistas de que algo no iba bien, cada vez me cuidaba menos y mi aspecto había desmejorado, pero no sabía cómo pedir ayuda.

Estaba muy cansada física y mentalmente, por esta razón empecé a dormir cada vez más. El sueño se convirtió en una especie de anestesia emocional de mi dolor interno. Sin embargo, no era sano ni terapéutico, por la sencilla razón de que no me aportaba un descanso reparador. Cuando me despertaba seguía cansada y empezaba el día con la misma desgana que deja una noche de insomnio.

¿Por qué es determinante para la ayuda del psicólogo en la depresión?

Opté por buscar la ayuda de un psicólogo porque como experto tendría un conocimiento de los síntomas de la depresión, causas y efectos de la misma. Un conocimiento con el que, como paciente, rápidamente me sentí comprendida: no tendría miedo de decirle lo que me ocurría y que me respondiera un «venga, anímate, que eres joven».

Me decidí por un psicólogo online porque me costaba mucho esfuerzo arreglarme y salir de casa y no me veía capaz de adquirir el compromiso de la terapia presencial. La empatía de mi psicólogo hizo que me sintiera comprendida desde el principio.

Me explicaba que la depresión no se produce de golpe, no es la consecuencia de algo que ocurre a nivel interno de la noche a la mañana. Aprendí que la depresión se cura antes si se hacen caso a las señales de alarma que aparecen en forma de síntomas. Esto me tranquiliza porque ahora no tengo miedo a que me vuelva a pasar, lo reconocería a tiempo.

A medida que avanzaba la terapia iba entendiendo lo que me había ocurrido. Entendí que la infidelidad de mi pareja y nuestra posterior ruptura fue la causa inicial de mi depresión. En ese momento, la incomprensión de mis amigos me afectó mucho. Sin embargo en el momento que me decidí por buscar ayuda me sentí muy apoyada por ellos y fueron un gran apoyo en el proceso. Se hicieron conscientes de mi problema.

Tengo depresión y busco apoyo de mi entorno

Mi psicólogo me explicó que el comportamiento de mi entorno era comprensible porque no es fácil distinguir desde fuera la falta de interés por malestar emocional o por «pasotismo». Algo parecido me pasó con mis padres, tampoco entendían lo que me estaba pasando. En su caso a pesar de la falta de comprensión, fueron claves en la hora de recurrir a un psicólogo. Su insistencia me hizo pensar que podían tener razón.

Pospuse mucho tiempo esa decisión pero cuando cuando di el paso de decir «tengo depresión y necesito vuestra ayuda», mis amigos y mi familia estuvieron ahí. El simple hecho de tener un diagnóstico me ayudó a reconciliarme con una realidad personal que hasta ese momento me costaba comprender.

Antes de la terapia estaba atravesando por una situación de infelicidad que llegué a considerar zona de confort. Sentía mucho malestar pero estaba acostumbrada a ese sufrimiento emocional. A lo largo de mi recuperación mi autoestima fue fortaleciéndose y me volví a sentir digna de una felicidad que hacía tiempo que no tenía.

Lo que se ve por fuera y se siente por dentro

Mi psicólogo a través de nuestras videollamadas me ayudó a ser consciente de los matices de mi historia. Fui capaz de asumir el proceso de duelo por la ruptura con mi pareja. Pude despedir ese amor.

En mi depresión entendí que hay una diferencia muy grande entre lo que se vive desde dentro y lo que se ve desde fuera en la depresión. Lo supe porque un psicólogo sabía lo que me estaba ocurriendo y mis amigos y familiares sólo me daban consejos, con buenas intenciones, pero sin comprender mi situación.

Los consejos a modo de recetario sobre lo que debía hacer me cansaban. Sentir que infantilizaban mis actitudes me hacía sentirme peor y encerrarme en mí misma cada vez más. En ese sentido la ayuda del psicólogo en la depresión fue clave para que ellos entendieran lo que me ocurría y por qué me sentía así.

El psicólogo, como experto, fue de gran ayuda para que pudiera emprender grandes pasos en mi proceso de superación. Por ejemplo, pude comprender que mi pensamiento, me enviaba cada día una carga de negatividad que, a su vez, era causa de cansancio físico. Por esta razón, a partir de ese momento, empecé a escribir un diario centrado en describir, únicamente, los hechos positivos de mi vida.

El proceso de curación no fue inmediato, sin embargo, sí fue esperanzador desde un primer momento. Sentí un alivio rápido con las primeras sesiones. Experimenté consuelo desde el primer momento, por esta razón, mi implicación en la terapia aumentó. Aquí puedes realizar un test para salir de dudas si te preguntas ¿cómo saber si tengo depresión?

Cómo ayuda la terapia psicológica

Como consecuencia de la depresión, empecé a experimentar constantes cambios de humor, tendencia habitual hacia el llanto, dificultades para la concentración y cansancio ante los proyectos a largo plazo. En ese momento entendí que exista duda entre depresión o anemia porque los síntomas físicos son parecidos.

Lo que más valoro de la ayuda del psicólogo en la depresión es que consiguió que dejara de mirar al futuro con recelo y desesperanza. Sentir el apoyo emocional de mi psicólogo hizo que ganara fuerza para sanar mis heridas.

¿Cómo puedo explicar qué se siente al tener depresión? Algo muy semejante a cargar con el peso de una piedra pesada sobre la espalda durante todo el día. La terapia psicológica fue una experiencia de catarsis para liberarme de ese peso.

Sin duda, es posible superar la depresión. Se cura con el apoyo especializado y los cuidados necesarios. Espero que mi historia pueda servirte de esperanza para ser feliz superando los obstáculos con amor propio. La tristeza no es lo mismo que la depresión. La tristeza es un sentimiento natural, pero no era normal que yo estuviese triste la mayor parte del tiempo. Este malestar emocional alteraba mi ritmo de vida cotidiano. Por suerte, este capítulo ya está superado.

Si, al igual que nuestra protagonista, estás pasando por un estado de ánimo que no se corresponde con el habitual, es posible que necesites un poco de ayuda. Si crees que una persona de tu entorno puede estar atravesando una depresión, aquí puedes leer más sobre cómo tratar a una persona con depresión.

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