Beneficios psicológicos del cosplay

“No es un disfraz, es un cosplay”, repiten sin parar los adeptos a una tendencia que en los últimos años ha cobrado y sigue cobrando fuerza en España: el cosplay, que básicamente consiste en caracterizarse como personajes de dibujos animados, películas, cómics y series va mucho más allá del mero hecho de ponerse un sombrero de bruja para Halloween o una nariz de payaso para Carnaval.

El cosplay surgió en el Japón de los años 70 y desde allí se ha extendido por todo el planeta, especialmente en las últimas décadas, gracias al alcance de Internet y, aunque a priori puede que parezca una actividad muy ligada al mundo adolescente, en realidad cuenta con seguidores de todas las edades, algunos de ellos con más de 20 años en la práctica de esta subcultura.

El cosplay desde una perspectiva psicológica

#1. De espaldas a la rutina

Aunque cada vez hay más eventos para cosplayers, los artistas de esta disciplina no se visten como sus personajes favoritos a diario.

Además, crear los atuendos y desplazarse hasta las zonas donde tienen lugar los eventos, conlleva un desembolso que les obliga a tener una fuente de ingresos medianamente estable.

Por lo tanto, cada vez que una persona emula a su personaje favorito y acude a una cita de cosplayers, por ejemplo, a un salón del cómic, en realidad está saliendo de su rutina (vestimenta, trabajo, convencionalismos) y cumpliendo metas: parecerse a su personaje favorito, que otras personas le identifiquen e interaccionen, conseguir contratos de publicidad u otras vías para facilitar la financiación de nuevas indumentarias.

Este estímulo es muy potente y positivo a cualquier edad y no solo impulsa a la excelencia en el cosplay, sino que potencia el autoconcepto de la persona para aceptar los desafíos de su día a día.

#2. Terapia contra la timidez

Algunos cosplayers son especialmente discretos y mantienen un bajo perfil en su día a día, fuera de los eventos.

El hecho de representar a personajes con características específicas y muy conocidos por todos, empodera a las personas para sentirse más seguras de entablar conversaciones con desconocidos, hacerse fotos con admiradores del personaje al que representan e incluso experimentar su fama.

Si bien esto no quiere decir que una persona pasará de un momento a otro de la timidez a la extroversión sólo por adoptar la apariencia de un personaje de ficción, sí que es cierto que hacer cosplay pone a prueba habilidades sociales que acabarán por aflorar en la cotidianidad.

#3. El cosplay neutraliza los pensamientos negativos

Supongamos que te llamas María y que hay muchas cosas de tu vida que quisieras cambiar ahora mismo: tu trabajo no te apasiona, tu pareja tiene poco tiempo para ti, sientes que la ropa no te queda igual de bien que antes…

Y, de repente, tienes que aparcar a María y sus problemas y asumir que eres Rarity, una pony unicornio apasionada de la moda y las piedras preciosas, a la que todo el mundo quiere saludar para llenarse de su glamour y armonía.

Evidentemente, este ejercicio te obliga a dejar de lado tus pensamientos negativos y convertirte en un ser mágico dispuesto a conocer a más personajes como tú.

Aunque no lo creas, cuando vuelvas a casa tus niveles de ansiedad estarán mucho más bajos de lo habitual y quizás hasta seas capaz de ver tus asuntos del día a día desde una perspectiva más optimista.

#4. El cosplay te ayuda a integrarte

Como corriente en auge, el cosplay amerita cierta educación para aquellos que deseen empezar a practicarlo. Aquí es donde el sentimiento de comunidad de los cosplayers consigue un papel muy relevante: en ellos recae en gran medida la labor de instruir a los nuevos aspirantes para entender que un cosplay es mucho más que ponerse un disfraz.

Por su parte, los que desean empezar en el mundo del cosplay, deben hacerse con referencias de cosplayers de mayor antigüedad y aprender de ellos para construir la base que, a medio plazo, perfeccionarán con un toque personal.

De todo esto se desprende una dinámica integradora que trasciende a la vida cotidiana: se deja de lado la competitividad y se aprende a trabajar en función del bien común.

Si bien hay certámenes con sus ganadores, cosplayers destacados que consiguen ganar dinero con su pasión y el deseo de crear el atuendo perfecto, hay una realidad que supera todo eso y es la infinita cantidad de personajes existentes; con lo cual, hay oportunidades para todos y todos persiguen lo mismo: que el cosplay se tome en serio, cobre fuerza y se convierta en una disciplina más conocida y apoyada.

Esta dinámica en la vida real permite a los cosplayers trabajar mejor en equipo, tanto en su círculo personal como en su entorno laboral y les ayuda a gestionar mejor el estrés cotidiano al hacerles conscientes de que, más allá de ganar o perder, la prioridad es construir algo valioso entre todos.

Ya lo sabes: si eres un cosplayer empedernido, tienes muchas ventajas desde el punto de vista psicológico. Si no lo eres, puedes animarte a vivir alguna vez la experiencia de representar a tus personajes favoritos. ¡La imaginación es el límite!

Si, por el contrario, te apetece mucho iniciarte en esta u otra actividad social, pero algo (miedos, fobias, inseguridades…) te lo impide, la ayuda de un profesional te puede ayudar a superar el bache y vivir tus sueños. Si necesitas hablar con un psicólogo, en TherapyChat podemos ayudarte.

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