Causas de la ansiedad más frecuentes

causas de la ansiedad

En los últimos años, la prevalencia de los problemas de ansiedad ha aumentado considerablemente. En este artículo, vamos a explorar cuáles son las causas de la ansiedad y extraer conclusiones en referencia al incremento de personas que experimentan estos problemas.

¿Cómo reconocer la ansiedad?

La ansiedad es un sistema de alerta producido por nuestra mente. En ciertas situaciones en las que nuestra mente considera que nos encontramos en peligro, se produce una reacción para intentar protegernos. La diferencia en el caso de sufrir ansiedad se encuentra en que aún a pesar de no encontrarnos en ninguna situación que nos pueda causar dolor o miedo, nuestra mente interpreta que no nos encontramos en un ambiente seguro.

En función de los motivos que nos produzcan esta sensación de malestar, nuestro organismo nos indicará diferentes acciones a seguir. Podemos encontrarnos en una situación en la que aún que aparentemente no hay ningún problema, nuestro cuerpo y mente nos preparan y dicen que es hora de estar alerta. Estas indicaciones pueden prepararnos para enfrentarnos físicamente, es decir luchar o atacar. Otra opción será la de una sensación incontrolada de escapar, de salir de esa situación en la que nos encontramos. Incluso es posible que tengamos la sensación de que algo está mal antes siquiera de encontrarnos en la situación, por lo que la evitamos.

Componentes de la ansiedad

Existen tres aspectos destacables que afectan a nuestra predisposición a sufrir este trastorno. En primer lugar tenemos el aspecto cognitivo. Esto quiere decir que nuestra poderosa mente crea pensamientos negativos o imágenes importunas que nos inducen ansiedad. Por otra parte, tenemos el aspecto fisiológico. En este caso, se trata de nuestro cuerpo, el cual experimenta una activación del sistema nervioso, produciéndonos sudores o temblores, también es muy frecuente el cambio en el ritmo respiratorio o la sensación de ahogo. Finalmente, tenemos la conducta. Nuestro comportamiento cuando sufrimos un ataque de ansiedad será generalmente defensivo, buscaremos algo que nos aporte seguridad. Es posible también que nuestra habilidad motora sufra, ya sea por inhibición o sobreactivación.

Tipos y causas de la ansiedad

A pesar de que con frecuencia se habla de la ansiedad como concepto general, la realidad es que existen diferentes manifestaciones de la misma, en función del área que se vea afectada, la intensidad o la duración.

Cuando nos vemos sometidos a grandes cantidades de estrés, todos somos vulnerables a sufrirla, la diferencia es que en cuanto nos calmamos o esa situación se elimina, podemos continuar con nuestra vida diaria. Por el contrario, si esa emoción de ansiedad es constante o nos surge en momentos de baja presión, podemos estar padeciendo un trastorno de ansiedad.

En primer lugar tenemos el trastorno de ansiedad generalizada (TAG). En este caso, la persona afectada sufre una preocupación y anticipación constante. No viene producida por situaciones concretas, si no que esta sensación persiste incluso realizando actividades corrientes como pueden ser trabajar o pasar tiempo con amigos y familiares.

En el extremo opuesto nos encontramos con el trastorno de pánico. Al contrario que en el anterior que destaca por ser duradero en el tiempo, el trastorno de pánico se caracteriza por presentar una sintomatología aguda. Los ataques de pánico vienen producidos por una sensación de ahogo y creencia de que esa sensación puede producir la muerte. Aparece junto a este malestar físico y pensamientos negativos.

Por otra parte, tenemos el trastorno obsesivo-compulsivo. Como mencionábamos previamente tener una sensación de ansiedad a veces es bueno, pero cuando esa respuesta escala dificultando el día a día, se vuelve en contra. ¿Nunca te ha pasado que tenías una sensación de que te habías dejado el horno encendido? Este simple caso es similar a lo que experimentan las personas con trastorno obsesivo-compulsivo, la diferencia es que para ellos esta sensación es recurrente, lo que afecta a su vida diaria y provoca comportamientos poco saludables. En este tipo de ansiedad no solo entra en juego el factor obsesivo, que es el que provoca esos pensamientos intrusivos, sino también el compulsivo, es decir, el que modifica nuestra forma de comportarnos, afectando más notablemente nuestra vida diaria.

En cuarto lugar tenemos el trastorno por estrés postraumático. En esta ocasión los pensamientos vienen producidos por un evento del pasado que nos originó en su momento un nivel de estrés extremo. Las personas que sufren de esta condición a menudo evitan realizar acciones que les recuerden a ese hecho traumático. Sería el caso por ejemplo de los accidentes de tráfico, en los cuáles la persona sufre un gran miedo por volver a conducir o incluso por estar en un vehículo o también las violaciones. La víctima evitará caminar por el mismo lugar en el que sucedió, realizar actividades similares a las que hacía ese día o incluso vestir ropa similar a la que llevaba en ese momento.

La fobia social es un trastorno en el que la persona se ve incapaz de realizar interacciones con otras personas, ya sea hablar en público o acudir a cualquier encuentro social. El miedo viene producido por sentimientos de inseguridad muy fuertes, en los que su mente les dice que los demás se reirán de ellos, les juzgarán y los criticarán. A pesar de que tiene algunas características similares a la timidez, no son exactamente lo mismo. De hecho, un estudio divulgado por Journal Pediatrics indicaba que tan solo el 12% de las personas con timidez tenían ansiedad social.

Se dice que algunas personas sufren miedo a estar en espacios grandes y al aire libre cuando se habla de agorafobia. Esto no es del todo correcto, pues a estas personas lo que le produce desasosiego es en realidad el hecho de sentirse desprotegidos y vulnerables en situaciones de las que no se puede escapar con facilidad. Para evitar estos sentimientos de intranquilidad evitan salir de su casa, lo que afecta claramente una vida normal.

Por último, se encuentra la fobia específica. Estas se incluyen dentro de los tipos de ansiedad pues presentan características similares. Cuando a una persona le produce terror encontrarse con un objeto, un animal o un lugar, hará todo lo posible por evitar esa situación. Esto podrá afectar su vida notablemente en función de cual sea el estimulo que produzca esa reacción.

Causas de la ansiedad

Con tantos tipos de ansiedad, es muy difícil elaborar una lista de puntos que crean este trastorno, pues serán muy variados. Aún así, nosotros hemos realizado un índice generalizado con las causas más frecuentes. A estas habrá que añadir en cada caso algunas específicas de cada tipo.

A veces, al igual que muchas otras enfermedades, este trastorno es hereditario, es decir, que por nuestras características biológicas somos más propensos a sufrirla. Pregunta a tus familiares, es probable que alguno de ellos esté pasando por el mismo problema que tú. Por otra parte, también puede venir producida por nuestro estilo de vida. No dormir suficientes horas, tener una dieta poco variada o encontrarnos frecuentemente en situaciones de estrés, pueden causar problemas a largo plazo que se manifiestan en forma de ansiedad.

Puede tratarse de una etapa difícil en nuestra vida. Las crisis sentimentales que derivan en divorcio o los cambios emocionales bruscos como pueden ser la muerte de un familiar, o incluso aquellos que aparentemente no son negativos como un cambio de casa o un nuevo hijo, puede alterar inmensamente nuestra rutina diaria desencadenando sensaciones de inseguridad y ansiedad.

Como comentábamos anteriormente, los eventos altamente traumáticos pueden dejar las emociones que sentimos en ese momento grabadas claramente en nuestra mente y repetirse de forma constante, evitando continuar con nuestra vida cotidiana.

Finalmente, encontrarnos en un nivel de estrés elevado de forma mantenida en el tiempo o no encontrarnos a gusto con nuestra vida vida actual, pueden ser causas que provoquen un estado de ansiedad.

Técnicas para reducir la ansiedad

Practicar algún tipo de deporte suave puede ser de gran ayuda para tratar la ansiedad. Además de descargar el exceso de energía acumulada, también se liberan endorfinas, las hormonas responsables de la felicidad. El yoga es una buena opción, pues combina el ejercicio con técnicas de relajación.

Por supuesto, evita las situaciones de estrés. Céntrate en realizar una tarea cada vez, aprende a manejar tu tiempo, no sobrecargues tu horario con demasiadas labores y mantén una dieta equilibrada y unos hábitos de sueño adecuados. A nivel cognitivo es necesario trabajar esos pensamientos negativos y esa anticipación que genera un nivel elevado de malestar, sin duda, la mejor opción para superar la ansiedad de forma definitiva es acudir a un profesional que realice una terapia adaptada a cada situación.

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