Causas del estrés

causas del estrés

En este artículo vamos a hablar sobre las causas del estrés, pero empezaremos definiendo a qué hace referencia este concepto. El estrés es una reacción natural de tu cuerpo que se activa cuando sientes que estás frente a un desafío o una situación amenazante o de emergencia. Forma parte de tu sistema de adaptación, y es sumamente necesaria ya que te permite ajustarte a los distintos cambios que se producen a tu alrededor. Además, ante determinadas situaciones, puede resultarte de gran ayuda para afrontar y superar los retos que se te presentan.

Así pues, esta sensación no sólo es natural, también es positiva y muy útil. Sin embargo, si la tensión se prolonga e intensifica en el tiempo, las consecuencias del estrés pueden afectar a tu salud y a tu desempeño de tu rutina en las distintas áreas de tu vida.

Tipos de estrés

El estrés positivo te motiva, te aporta mucha energía y no te hace daño. Mientras que el estrés negativo, también conocido como distrés, es el que aparece cuando te anticipas a una situación creyendo que todo va a salir mal. Esta creencia no sólo no te incentiva, sino que produce un miedo que te paraliza y te impide seguir con tus labores habituales.

En base a la duración de cada episodio de tensión, se pueden catalogar tres tipos de estrés. El estrés agudo es el más frecuente, ya que en niveles bajos lo sentimos todos, por ejemplo, durante un entrevista de trabajo. Suele ser de menor frecuencia, por lo que no llega a afectar a tu salud, pero en cotas muy intensas puede dejarte agotado y desencadenar otras alteraciones emocionales.

El estrés agudo episódico se da cuando padeces el agudo con mucha frecuencia. Normalmente este estado es debido a multitud de responsabilidades impuestas por ti mismo y a las expectativas que tienen los demás de ti. Por lo que llega un punto en el que no das a basto y tu nivel de tensión se dispara, pero continua produciéndose si sigues con los mismos hábitos frenéticos.

El estrés crónico es aquel que te mantiene con la imperiosa necesidad de estar alerta continuamente. Este estado de vigilancia permanente es la que más te afecta a la salud, ya que te provoca sensación de desamparo y desesperanza, así como un intenso desgaste mental y físico. Aquí puedes leer más sobre el estrés crónico.

Las causas del estres más frecuentes

Una de las creencias más distendidas es la de pensar que el trabajo es la razón principal por la que puedes sufrir estrés emocional. Actualmente existe una gran variedad de estímulos y situaciones a tu alrededor que te pueden provocar altos niveles de tensión.

Las causas del estrés son muchas y muy variadas, y no es estrictamente necesario que vivas una experiencia desagradable o muy intensa para que generes un estado de estrés. No todas las personas responden igual a un mismo factor, ni todas lo expresan o lo interpretan en el mismo plazo e intensidad. Sí que es habitual, sin embargo, que estos elementos se acumulen durante largos periodos de tiempo, ya sea por desconocimiento del problema en cuestión o de la razón que lo ha provocado, y se combinen con otros estímulos causantes de estrés.

#1.- Las relaciones de familia

Existen grandes fuentes de estrés que provienen de la familia debido a que es uno de los núcleos más importantes de tu vida. La convivencia, los desacuerdos o las discusiones puntuales pueden causarte una sensación de nerviosismo y tensión que, de no resolverse debidamente, pueden hacer mella en tu estabilidad emocional y en tu tranquilidad.

Tener que cuidar de un ser querido que depende de ti a nivel físico o psicológico, o bien enfrentarte a la pérdida de una persona importante también son situaciones que pueden causar altos niveles de estrés. Al igual que una mala relación con uno de los progenitores, o ambos, son factores de angustia constante, ya sea debido a las polémicas o a los debates constantes.

#2- El trabajo y el dinero

El dinero es imprescindible para vivir, pero no siempre puedes trabajar de lo que te gusta o estar en la posición que desearías. El exceso de trabajo o la falta del mismo son grandes preocupaciones para cualquiera, y además son factores de los cuales se pueden discernir varias razones causantes de estrés.

Por ejemplo, cuando no tienes ni trabajo ni dinero, la falta de independencia económica puede ser un causante de tensión y disputas frecuentes. Pero si la economía de tu hogar depende en gran parte de ti, la falta de un empleo se torna aún más desesperante y angustiante.

Si por el contrario tienes trabajo, el estrés laboral se puede producir por diversas razones, como la sobrecarga de trabajo. Es decir, que tengas muchas tareas que atender y muy poco tiempo para llevarlas a cabo. También puede estar ocasionado por la insatisfacción laboral debida a no poder dedicarte a lo que te gusta.

Asimismo, hay otros elementos que también pueden afectar a tu nivel de incomodidad en tu trabajo, como la actitud de tus superiores hacia ti, tu relación con tus compañeros, el famoso  síndrome del quemado o el estado del espacio laboral.

#3.- Las relaciones sociales y de amistad

Aunque a tus amigos los escoges tú personalmente, eso no significa en ocasiones se puedan producir situaciones que te causen un nivel de estrés que puede ir en aumento en función a las diferencias de cada uno y el modo de lidiar con ellas.

Algunas de las razones por las que una relación de amistad puede causarte angustia son la falta o mala comunicación, no expresar los sentimientos debidamente y a su tiempo o dar por hecho que la otra persona sabe lo que piensas y sientes y viceversa.

Asimismo, negar que existe un problema para evitar un conflicto sólo incrementa el nivel de tensión, lo cual a su vez puede generar resentimiento y malestar con dicha persona.

Del mismo modo, tienes relaciones sociales ocasionales con personas a las que no conoces o con las que tan sólo coincides en ciertas circunstancias, como por ejemplo en un restaurante, cuando acudes al médico o cuando vas a comprar. Esta clase de interacciones también te pueden suponer un reto o una dificultad.

#4.- Las relaciones de pareja

Cuando se trata de una pareja, no sólo un ruptura o un desengaño te produce tensión, también lo hace una mala relación. Y es que además, en este tema hay que tener en cuenta múltiples factores desencadenantes. Como por ejemplo, el tipo de relación que tienes con esa otra persona. Es decir, si es un amor platónico, un noviazgo estable, un idilio sin ataduras por ambas partes, un matrimonio, una amistad con derecho a roce, etcétera.

También hay otros condicionantes que pueden causarte estrés en una relación de pareja, como los problemas diarios derivados de la convivencia, la dependencia emocional, la falta de respeto o una abismal diferencia de expectativas entre tu pareja y tú.

El comienzo de un romance también puede generarte mucha tensión, especialmente si estás más focalizado en gustar a la otra persona que en mostrar tu verdadera personalidad. O si ves que la otra persona no te conviene pero aún así permaneces ahí porque hay algo que te atrae y que no puedes controlar.

Naturalmente, poner punto y final a una relación sentimental también puede ser una gran fuente de presión y pesar. Aunque sepas que es la decisión acertada o que se ha realizado en el momento adecuado, en ocasiones puedes tener dificultades para avanzar y eso te produce estrés.

#5.- Estrés por soledad

Actualmente, conectar con gente es más fácil que nunca, y a raíz de esto se están desarrollando muchos problemas de estrés por soledad. Piensa que para poder estar bien con otras personas, primero tienes que poder estar a gusto contigo mismo. Es importante que te dediques un tiempo para ti mismo, para conocerte y para que puedas desconectar de vez en cuando sin que eso suponga un problema.

#6.- Personas tóxicas

Ya sea en tu trabajo, en tu círculo de amigos o entre tus familiares o la pareja puedes encontrar a alguien que sea una persona tóxica. Esto quiere decir que esa persona en vez de ayudarte a crecer y a avanzar, te hunde y te sobrecarga con su pesimismo o sus pensamientos negativos. Las personas tóxicas también son conocidas como vampiros emocionales, ya que consumen toda tu energía y tu buen hacer y te dejan agotado.

Además, se caracterizan por ser personas egoístas que sólo piensan en sí mismas, y que sienten la necesidad de jugar el rol de víctima y hacerte sentir mal si no las ayudas. Hagas lo que hagas, no sentirán que ayudas, y te criticarán y te harán sentir mal gratuitamente. Por lo que para evitar que estas personas creen esta tensión innecesaria, tienes que relacionarte con personas que te valoren por cómo eres y te hagan sentir bien contigo mismo, y no al revés.

#7.- Estrés provocado por el ruido y la contaminación

A pesar de que no lo notes, te hayas acostumbrado a ello o no le des importancia, la contaminación, el ruido, las temperaturas extremas o la incomodidad en tu hogar también son factores causantes del estrés. El constante uso de la tecnología también puede afectar a tus nervios, ya que te impiden separar el trabajo del ocio y viceversa.

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