Cómo ayudar a superar un duelo

Ayudar a un amigo a superar el duelo

Tarde o temprano, todos pasamos por la pérdida de un ser querido y empezamos el duelo, que, en ocasiones, tiene síntomas similares a la depresión. De hecho, el 16% de las personas en duelo (Zisook, 1993) muestra un cuadro depresivo durante el primer año. En nuestra mano está hacer lo posible para que una pérdida no se convierta en algo patológico. Existen unas etapas del duelo que nos ayudan a comprenderlo, y una serie de consejos para saber cómo ayudar a superar un duelo. 

Por amor, amistad y empatía con el sufrimiento ajeno, debemos aprender a apoyar a los nuestros. Cuando un amigo vive una pérdida, debemos estar ahí para facilitarle el camino. Pero ¿cómo ayudar a superar un duelo? Te daremos unos consejos de psicología para que puedas hacerlo. Pero debemos empezar hablándote de cómo puedes prepararte tú, ya que sabemos que lo necesitarás.

Prepárate para el duelo

Para aliviar el pesar ajeno, es necesario tener claras algunas cosas sobre nosotros mismos. Te encontrarás con algunos escollos y retos, que te afectarán personalmente. Saber que existen te ayudará a ayudar:

  • Prepárate para el dolor. Verás a tu amigo sufriendo un dolor insoportable. Tu empatía pondrá a prueba tu entereza.
  • Prepárate para situaciones incómodas. Sabemos que podrías sentir que se te ignora o se te ningunea. Podrías experimentar heridas emocionales, pero no te lo tomes como algo personal.
  • Asume que ese dolor no te pertenece. El duelo es del doliente. Deja que tu amigo lo lleve a su manera, sin forzarlo a nada.

¿Cómo ayudar al doliente?

Una vez tengas claro lo señalado arriba, llega el momento de aprender cómo ayudar a superar un duelo a esa persona tan querida. Piensa que está pasando por uno de los momentos más difíciles de su vida y que la ayuda en el duelo es fundamental. Todos podemos imaginar que situaciones como la pérdida de un familiar cercano pueden ser realmente devastadoras y ahí se demuestra que los buenos amigos también están presentes en los momentos difíciles.

Evita las banalidades, las instrucciones y las sugerencias

No digas banalidades, obviedades ni generalizaciones. Evita las frases hechas y vacías, como «sé lo que estás pasando», «tienes que animarte», «ahora está en un lugar mejor», «tienes que ser fuerte», «ha dejado de sufrir», etc. Estas expresiones no ayudan ni alivian e, incluso, pueden cargar un peso extra sobre los hombros de nuestro amigo. ¿Quién quiere verse forzado a estar animado cuando lo único que se desea es llorar? Si no puedo ser fuerte ahora, ¿encima tengo que sentirme culpable por no llevarlo con más entereza?

Tampoco conviene dar instrucciones. No le digas al doliente lo que tiene que hacer, aunque creas que se está equivocando en su manera de llevar la pérdida. Es su sufrimiento y la manera de sentir es personal. Simplemente, apoya sus decisiones y déjate llevar por tu amigo. Él camina a su ritmo y en la dirección en la que siente que debe hacerlo y tu papel es ser el bastón para que ese caminar sea más fácil.

En este sentido, tampoco deberías sugerir soluciones. No busques mitigar o eliminar el dolor. Deja que sienta lo que tenga que sentir, con libertad y sin agobios. Lo sabemos: es muy difícil ver a tus seres queridos pasándolo mal, pero es inevitable. ¡Controla tus ganas de proponer soluciones, ya que ninguna servirá! 

Permanece, anticípate y actúa

No esperes que tu amigo te pida compañía, ya que no sabrá hacerlo ni tendrá energías para ello. Debes ser tú quien esté ahí, inspirando tranquilidad y comprensión y demostrando una empatía y un amor a prueba de bombas. No le hagas pensar en opciones ni sugieras vaguedades. Por ejemplo, no digas «si me necesitas, llámame». ¡Claro que te necesita! Dile: «estaré allí a las 7».

Las claves: proactividad y acción. Resuelve las pequeñas cosas sin importancia, pero que requieren tiempo, como cuidar a la mascota o hacer la compra. Pregunta antes de hacer algo irreversible. Puede que ese montón de ropa sucia deba ir a la lavadora. Pero también podría ser lo último que tu amigo conserva del fallecido. ¡Evita tomar el control de la casa! Cuando sea preciso, podéis hacer juntos esas actividades y otras que resulten molestas.

Puedes ejercer de enlace con los demás. Por ejemplo, es muy duro llamar a todos tus conocidos y contarles, uno a uno, que tu marido ha fallecido. Deja que el doliente se quede con sus sentimientos mientras tú coges la agenda y te encargas de todo.

Demuestra tu amistad

Estar ahí en los momentos difíciles es algo que nos nace por amor. El duelo es un tránsito que debe sufrirse, hasta que se mitiga (nunca desaparece completamente).Existen una serie de consejos para saber cómo superar una muerte, pero cada dolor es único y, por tanto, debemos respetar que sea él quien marque el ritmo. Síguelo con paciencia y amabilidad.

Si el dolor se alarga o la pérdida origina un duelo patológico, entonces es buena idea recurrir a profesionales.El psicólogo online es una herramienta muy útil, ya que el doliente puede hacer la terapia online a través de un chat, en un momento en el que prefiere la comodidad del hogar y un buen amigo que nos entienda. ¡Demuestra tu amistad!

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