Cómo ayudar a un hipocondriaco durante la cuarentena

ayudar a un hipocondriaco

La situación que ha provocado la expansión del coronavirus en el país genera un aumento de las preocupaciones y del malestar emocional en toda la sociedad, pero sin duda hay un colectivo que sufre de forma especial la preocupación por la salud, es el caso de las personas hipocondriacas.

Aquellos que sufren hipocondría repiten de forma recurrente pensamientos negativos que provocan también emociones negativas. Esto no solo se convierte en niveles superiores de miedo e intranquilidad, sino que puede llegar a afectar a las relaciones y entorno más cercano.

Los datos del coronavirus pueden hacer que los niveles de ansiedad anticipatoria y el miedo por el contagio se disparen. Junto a estos síntomas cognitivos suelen aparecer otros físicos, conductuales y emocionales, entre los que se encuentra la sensación de padecer los síntomas o la atribución de gravedad a cada sensación del cuerpo.

¿Por qué empeora la hipocondría la cuarentena?

Por un lado, una de las conductas más frecuentes en las personas que padecen hipocondría es la búsqueda de información sobre síntomas, causas o prevalencia de enfermedades. La recomendación para evitar el malestar que producen dichos datos es, en la medida de lo posible no exponerse a los mismos. La situación actual complica cumplir con este consejo ya que los medios de comunicación, las redes sociales y las conversaciones con familiares y amigos giran en torno al virus.

Otro de los puntos que hace de esta situación una especial para las personas hipocondríacas es la forma de calmar la ansiedad o el miedo por la enfermedad. Una de las conductas más típicas para conseguir reducir el malestar es acudir al médico para contar con una opinión profesional y objetiva sobre los síntomas percibidos, ya que solo un diagnóstico que no ratifique la afección consigue alcanzar un nivel de tranquilidad óptimo. El aislamiento, la responsabilidad de no acudir a un hospital sin síntomas graves y el hecho de que el centro de salud sea uno de los puntos a evitar para no exponernos al virus dificultan la gestión de los pensamientos intrusivos.

Por último, no poder salir de casa ni mantener la vida social y la rutina anterior produce un nivel de estrés elevado y más alteraciones del estado emocional.

Consejos para ayudar a una persona hipocondríaca

Tal y como comentábamos anteriormente, la crisis sanitaria genera un malestar añadido a las personas con ansiedad a la enfermedad, pero también a los que conviven con ellas. Por eso queremos daros unas sugerencias para mantener la tranquilidad durante el aislamiento.

#1. Dosis extra de paciencia

Sea cual fuese el estado anterior al confinamiento, lo más probable es que el coronavirus haya aumentado tanto la frecuencia como la intensidad de las preocupaciones. Muchas de estas preocupaciones se transmiten a la persona con la que se convive y por tanto será necesario potenciar la paciencia para evitar momentos de tensión.

#2. Evita información engañosa

Son numerosas las noticias falsas que han surgido en torno al virus, ya sea en forma de audios por redes sociales o comunicaciones de personas sin validez. En este sentido, repite de forma persistente que la única información creíble es la que parte de fuentes oficiales como el Ministerio de Sanidad o la Organización Mundial de la Salud. Esta será la forma de romper un bucle de preocupaciones que puede ser inagotable.

#3. Comprende el malestar

Una de las dificultades más frecuentes en las personas con hipocondría es el sentimiento de falta de comprensión por parte del entorno sobre la incomodidad o molestia que se siente. En este sentido es fundamental encontrar un punto intermedio entre quitar importancia al sufrimiento de la persona y sobreprotegerla por la atención constante que requiere. Habrá una parte en la que tu actitud sea importante, pero otra que se escapa de tu capacidad de control.

#4. Encuentra la manera de distraer las preocupaciones

El exceso de tiempo libre es un enemigo de la ansiedad ya que deja espacio a un gran número de reflexiones e inquietudes sobre la salud. En este sentido, cualquier actividad que rompa ese círculo vicioso de preocupaciones será beneficioso para mantener el equilibrio emocional. Cine, cocina, juegos de mesa… cualquier plan es bueno si consigue mantener a raya la ansiedad.

#5. Practicad ejercicios de relajación

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Junto a la sugerencia de limitar la información que se busca sobre los síntomas o la enfermedad para no estar en una continua exposición y rebatir en la medida de lo posible sus preocupaciones con datos objetivos y positivos que resulten tranquilizadores, puede resultar útil practicar juntos ejercicios de relajación para disminuir el estrés.

Existen numerosas técnicas de respiración y relajación que pueden resultar sencillas y podéis realizar juntos como parte de la rutina durante el aislamiento. Por último, una de las cosas que ayudarán a llevar mejor el aislamiento con una persona con un nivel elevado de ansiedad por la enfermedad es ser consciente de que las circunstancias por las que se ha agravado la situación son temporales y dentro de un tiempo la situación mejorará de forma natural y los pensamientos negativos disminuirán.

No obstante, si el nivel de sufrimiento es difícil de afrontar es fundamental recordar que el acceso a consejos profesionales y a la terapia psicológica sigue disponible de manera telemática.

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