Cómo evitar la depresión y vivir con plenitud

cómo evitar la depresión

Si has llegado a este artículo buscando información acerca de cómo evitar la depresión porque temes por el bienestar de un ser querido, estás en el sitio adecuado. Y si llegaste buscando ayuda para ti mismo porque sientes que esa puede ser tu situación, también te animamos a seguir leyendo este artículo hasta el final porque vamos a darte consejos útiles para comenzar a ver la vida de una forma más positiva y a relativizar las preocupaciones diarias.

Cómo evitar la depresión alejando el foco

Sin embargo y, en especial, si te encuentras en el segundo caso, déjanos decirte que la primera regla de oro que podemos darte es precisamente que no te plantees cómo evitar una depresión. Sino que te permitas sentir y no temas hacerlo, pues entonces estarás centrando el foco precisamente en evitar algo que temes porque piensas que te hará daño.

Lo que más daño te hace son realmente tus propios pensamientos, ya que estás en estado de alerta, autoanalizándote para controlar que no experimentas los síntomas que tanto temes.

¿Sabes lo que sucede entonces? El ser humano es muy sugestionable y, al final, ese control que tú misma te impones lo que logra es provocarte ansiedad y frustración. La depresión muchas veces se produce por la autoflagelación que nosotros mismos nos hacemos y es que, en ocasiones, tendemos a boicotearnos porque tenemos la creencia errónea y dañina de que no nos merecemos ser felices.

Saber cómo superar la depresión supone adaptarse a las condiciones de cada persona. Cada uno de nosotros somos un mundo con nuestras propias peculiaridades y estas también influyen en nuestras emociones y en nuestras conductas.

¿Qué lleva a la depresión?

Existen factores genéticos y fisiológicos que contribuyen a que aparezca una depresión. Por eso, en ocasiones, es necesario recurrir al uso de fármacos que ayudan al paciente, ya que se encargan de equilibrar los niveles de serotonina, un neurotransmisor cuyos niveles se descontrolan en las personas con depresión.

También hay factores ambientales que repercuten en la salud física y emocional de la persona exponiéndola a un riesgo mayor de padecer depresión.

Y, evidentemente, los factores personales no podemos dejarlos de lado. Ser mujer, tener una edad comprendida entre los 35 y los 45 años, haber pasado por un embarazo o un posparto son otros factores muy presentes en las personas con depresión.

Pero al margen de todo esto, bien es cierto que estamos inmersos en una sociedad en la que se defienden y se presumen unos valores y un estilo de vida que, en un gran número de personas, potencia la depresión o el temor a sufrirla. En este sentido, lo primero que tenemos que hacer es distinguir la depresión de la tristeza. Por lo general, tendemos a confundirlas.

Una persona puede estar triste, pero eso no significa que tenga depresión, aunque a menudo se traten como sinónimos. Por el contrario, una persona con depresión experimentará tristeza, pero mantenida a lo largo de un tiempo y con una dificultad grande para mantener su actividad y rutina habitual. Esto es algo que muchas personas desconocen y que lleva a juzgar erróneamente a los pacientes con depresión. La tristeza en la depresión tiene un papel fundamental pero son conceptos distintos que debemos distinguir.

Cómo evitar la depresión: las emociones son necesarias

En definitiva, en la vida pasaremos por momentos emocionales muy distintos y todas, absolutamente todas las emociones son válidas. Incluso nos atreveríamos a decir que son necesarias, aunque a priori nos hagan daño, o eso pensemos. Por ejemplo, si no conociéramos la tristeza, no sabríamos apreciar ni disfrutar de los momentos de felicidad. Si viviésemos la vida sin llevarnos nunca un sobresalto, entonces no experimentaríamos ese placentero momento de sosiego que viene después del susto. Si eternamente viviésemos de vacaciones, no podríamos disfrutar del relax de unas vacaciones.

Con las emociones sucede lo mismo, de hecho podríamos usar las emociones como una herramienta útil para nuestro propio crecimiento personal.

¿Qué es la felicidad? Cada uno define la felicidad de diferente modo, pues para unos la felicidad será tener un coche de lujo, vivir en una casa en la playa, casarse con el amor de su vida, tener mucho dinero, o ver crecer sanos a sus hijos. Pero ¿realmente esto nos da la felicidad? Sin duda alguna nos acerca a ella, pero no es eso la felicidad. Incluso puede que al hacerte la pregunta hayas experimentado un bloqueo para identificar qué es para ti ser feliz.

La felicidad implica sentirse pleno y esta plenitud tiene mucho que ver con las metas que nos ponemos en la vida. Nos han educado para competir, para ser exitosos, para no rendirnos, para perseguir una felicidad que nos dibujan de una determinada manera. Pero lo cierto es que esto muchas veces nos lleva a sentirnos estresados y frustrados, corriendo hasta alcanzar unas metas que tal vez ni siquiera comprendes porque en realidad nunca te preguntaron si era lo que deseabas. Entonces, terminamos desanimados porque no alcanzamos esas metas o creemos no dar la talla de lo que debemos ser.

Además, en los últimos tiempos se ha impuesto una fiebre por vivir a tope, nos alientan a saborear la vida, a extraerle su jugo, es decir, a perseguir la felicidad todo el tiempo. Lejos de la realidad, esto tan solo es una utopía que nos lleva justamente al lado contrario, es decir, al desencanto.

El problema es que constantemente queremos sentir felicidad y basamos nuestra vida en actos que nos hagan sentir felices. Cuando no lo logramos, nos invade la ansiedad y nos sentimos peor, lo que nos puede llevar a la tristeza. Es aquí cuando nos asustamos al creer que esa tristeza será permanente, generando aun más angustia.

Tengamos en cuenta, sin embargo, que todas las emociones son transitorias, al igual que lo es la felicidad, por tanto, también la tristeza y el dolor desaparecerán. El problema es que centramos el foco en los sentimientos negativos y esto impide que se marchen.

Es posible evitar la depresión

Si quieres encontrar la respuesta a cómo salir de la depresión, déjate llevar por estas dos premisas. En primer lugar acepta lo que sientes en cada momento y no te sientas culpable por ello, y en segundo lugar, haz lo posible por acabar con aquellas conductas que hagan que la tristeza te atrape, introduciendo pequeños cambios en el día a día. Todas las emociones son igualmente válidas en nuestra vida y solo si las aceptamos seremos capaces de comparar y valorar los momentos agradables y disfrutar de ellos. Es más, podemos usar las emociones negativas a nuestro favor para que nos muestren aspectos de nuestra vida o de nosotros mismos que no nos gustan y, gracias a ello, poder cambiarlos.

Cuando te sientas triste, no rechaces tu tristeza, date permiso para estar triste y para llorar. Mímate, permítete quedarte en casa y llorar a lágrima suelta. Tus lágrimas y ese diálogo contigo mismo te ayudarán a ver todo de otra forma cuando te calmes. Encuentra el punto intermedio entre aceptar la tristeza y hacer de ella el centro de tu vida, evitando así crear una situación dramática en la que el sentimiento de víctima cada vez es mayor. Algo te hizo sentir mal, analiza el porqué y cómo ese hecho puede hacerte tomar las riendas para mejorar algo en tu vida.

La tristeza nos visitará, pero no le demos asiento ni mucho menos le preparemos una habitación en nuestra casa. Salir con amigos, una llamada telefónica, una conversación vía redes sociales, en definitiva, cualquier interacción que te permita conversar con alguien y distraerte, compartiendo tus preocupaciones y también tus alegrías es la mejor medicina.

Para saber cómo evitar la depresión también es importante que cuides tu alimentación y tu estilo de vida. Hemos dicho antes que los niveles de serotonina se descontrolan cuando sufrimos depresión. Hacer ejercicio, tener unos buenos hábitos alimenticios y cuidar la higiene del sueño, nos ayudará a encontrarnos mejor y sentir más energía.

Hacer ejercicio oxigena nuestros músculos y nuestro cerebro, y además, nos hará sentirnos mejor porque estaremos llevando a cabo una rutina beneficiosa para nuestro cuerpo y nuestra mente y mejorando nuestra condición física.

Pon en práctica estos consejos para entender cómo evitar la depresión y disfrutar más de la vida. Recuerda que no es un pecado estar triste, pero nunca debemos dejarnos vencer por el desánimo, tan solo escuchar nuestras emociones y luego, amablemente, invitarlas a irse dedicando nuestro tiempo a actividades que nos gusten y nos hagan sentir bien.

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