¿Cómo mejorar mi autoestima?

mejorar mi autoestima

Mantener un buen nivel de autoestima es imprescindible si quieres afrontar nuevos retos o, simplemente, vivir el día a día estando satisfecho con lo que haces. Ahora bien, ¿cómo mejorar mi autoestima? En este artículo te ofrecemos 10 consejos prácticos para conseguirlo y, de esta manera, alcanzar todas aquellas metas que te propongas.

Cómo mejorar mi autoestima: 10 consejos prácticos

En primer lugar, he de partir de la siguiente base: el cambio personal depende, ante todo, de mí. Hay otras personas que me pueden ayudar, pero si no asumo esta realidad, difícilmente podré sentirme mejor con mi vida. A fin de cuentas, las cosas buenas vienen más fácilmente cuando yo considero que las merezco. Pensar que van a ser otros los que me van a sacar las castañas del fuego es, además de irreal, altamente frustrante.

Por otra parte, las técnicas para mejorar la autoestima parten de otra realidad a considerar. Yo soy una persona única e irrepetible, con mis grandezas y miserias, y tengo un camino que recorrer. No se trata de minusvalorar a nadie. Sin embargo, en ocasiones muchos piensan que no tienen nada diferente que aportar a los demás. Eso no es verdad, ya que la propia complejidad de nuestra especie hace que no haya una persona exactamente igual, ni siquiera cuando son gemelos.

Estos consejos prácticos acerca de cómo subir la autoestima ayudarán a equilibrar el ego y a que aquellas pequeñas cosas del día a día sean más fáciles de afrontar.

#1.- Convierto lo negativo en positivo

Este es el caso típico de la botella medio llena o medio vacía y que sigue siendo plenamente vigente. Puedo sentir que los impedimentos son un obstáculo infranqueable o, en cambio, un aprendizaje para superar nuevas metas con garantías de éxito. De cómo plantee esta cuestión dependerá, en gran medida, cómo afronto las situaciones en mi vida. Somos conscientes de que este aforismo es muy antiguo, pero no por ello deja de ser útil.

Por lo tanto, convertir lo negativo en positivo no es una cuestión metafísica sino, simplemente, una práctica para el día a día que permitirá vivir las experiencias mejor y con más ánimo.

#2.- Me centro en los aspectos positivos

Todas las personas tenemos virtudes y aspectos bellos que hemos de potenciar, así como las circunstancias o el entorno en el que realizamos nuestra actividad. Si somos conscientes de esto y hacemos hincapié ahí, seguro que generaremos una dinámica positiva que nos ayudará a sentirnos mejor. De hecho, muchas personas se llegan a olvidar de sus cualidades cuando entran en una vorágine negativa.

Cuando me pregunto cómo mejorar mi autoestima, una respuesta es recordar las cosas en las que destaco. Cuando me dé cuenta de la cantidad de cosas que puedo aportar, seguramente me sentiré mejor.

#3.- No aspiro a lo imposible

Es importante fijarse objetivos realistas porque, de esta forma, cuando los alcance me sentiré satisfecho y eso generará un efecto multiplicador. Si, por el contrario, me fijo una meta que no puedo cumplir, lo más probable es que me sienta frustrado y entre en un círculo vicioso. Por nuestra propia experiencia, podemos afirmar que las metas realistas que logramos nos ayudan a sentirnos mejor y, sobre todo, a tomar fuerzas para emprender nuevos proyectos.

Por lo tanto, cuando me encuentro en esta situación y quiero saber cómo aumentar la autoestima, una estrategia inteligente es la fijación de objetivos parciales en los que pondré todos mis esfuerzos.

#4.- Evito las generalizaciones

Generalizar, a la hora de entender cómo sentirse mejor, es una de las actitudes menos útiles que existen, además de ser algo injusto tanto para ti como para los demás. Si lo llevamos a nuestra vida personal, no podemos inferir de una experiencia negativa que esta se vaya a repetir por sistema. En primer lugar, tendremos que valorar si esto es un hecho aislado o si sucede habitualmente. Posteriormente, habrá que evaluar si realmente esto les sucede a todos o solo a ti.

Seguro que, a medio plazo, veremos que los momentos difíciles son puntuales y que no tiene sentido concluir que siempre viviremos así. De esta forma, entenderemos que las generalizaciones no son la mejor alternativa por su irrealidad.

#5.- No me comparo

Las comparaciones son odiosas por un motivo muy simple: todas las personas somos únicas e irrepetibles y hemos de partir de esa base. Quizás el vecino es mejor en algunas habilidades, pero esto no significa que yo no tenga mucho que aportar, tanto para mi bienestar personal como para el conjunto de la sociedad. Por desgracia, la mayoría de las personas que formulan una comparación relacionada con su desarrollo personal o sus propias capacidades lo hacen en negativo para sí.

Por lo tanto, cuando busco herramientas acerca de cómo mejorar mi autoestima, he de entender que no me tengo que comparar con nadie para comprobar que soy muy valioso y que puedo conseguir lo que desee.

#6.- Me respeto

El respeto a los demás es fundamental pero, muchas veces, no caemos en la cuenta de que ha de empezar por el amor propio. Si yo no me respeto, no actuaré de forma asertiva, no pondré límites cuando así lo desee y no atraeré en mi vida relaciones satisfactorias, tanto en el ámbito laboral como en el personal. Muchas personas se ven envueltas en relaciones tóxicas de todo tipo que limitan su crecimiento personal y que, a medio plazo, están minando su autoestima.

Por esta razón, un paso esencial para mejorar la autoestima baja es aprender a decir «no» y no preocuparme en exceso de lo que piensen los demás de mis opiniones o acciones. Quizás al principio me costará, pero a medio plazo notaré la diferencia, me sentiré con más energía y lo agradeceré.

#7.- Monitorizo los logros

La monitorización de los logros es un elemento interesante por dos razones. En primer lugar, porque este paso nos ayuda a medir los objetivos que nosotros nos hemos marcado previamente. En segundo lugar, porque, en el caso de que haya errores anteriores, tomamos nota para no repetirlos. Hay que considerar este punto como el elemento necesario para tomar impulso en la vida cotidiana.

El resultado de monitorizar puntualmente lo que logramos es positivo, puesto que nos sentiremos mejor al comprobar que conseguimos lo que nos proponemos. Si veo que, sin prisa pero sin pausa, mi vida cambia a mejor y experimento cambios, ganaré en autoestima.

#8.- Confío en mi mismo

Este es un punto más costoso, pero no por ello menos importante. Llegados a un determinado punto, hemos de confiar en nuestras capacidades. Si nos hemos fijado una meta realista, y tienes la capacidad de cumplirla, seguro que terminarás visualizando el éxito.

La autoconfianza, cuando no es temeraria, es la gasolina que nos permite alcanzar objetivos que antes ni siquiera nos imaginábamos.

#9.- Me acepto

Los seres humanos somos de naturaleza imperfecta y no tener en cuenta este aspecto es contraproducente. Tenemos una parte positiva y una negativa. Pensar que solo contamos con una de ellas es un error que no nos ayudará a sentirnos mejor. Cuando somos conscientes de que nos enfadamos y que, en ocasiones, tenemos sentimientos que no nos gustan pero que aceptamos, estaremos dando un paso decisivo para ser más felices.

Otro aspecto es el perdón, pero no necesariamente entendido de forma religiosa, sino como una herramienta para dejar atrás un pasado que para nosotros es un lastre. En este caso, podemos escribir una carta con todas aquellas cosas que no nos gusten y, posteriormente, quemarla o deshacerla en pedazos. De esta forma, acabaremos con aquello que nos impide avanzar y sentiremos que nos perdonamos.

He de tener en cuenta que, cuando busco cómo mejorar mi autoestima, si me acepto, tendré más fácil relativizar los malos momentos.

#10.- Mejoro el desarrollo personal

Finalmente, hay que recordar que el proceso exige que se busquen nuevos objetivos para no estar constantemente en la zona de confort y potenciar la motivación. Este punto se suele referir a las cuestiones laborales o de aficiones pero, en realidad, la podemos aplicar a todos aquellos elementos que nos ayuden a sentirnos mejor y a tener la sensación de estar avanzando en la vida.

Muchas depresiones o sentimientos de desvalorización parten, precisamente, de la falta de experiencia que no nos permite avanzar o que hace que tengamos una idea distorsionada de la realidad.

Conclusión

Las formas que encontramos para mejorar la autoestima funcionan si tenemos en cuenta dos premisas básicas. En primer lugar, que hay que utilizarlas de forma coordinada y en segundo lugar, que es necesario poner la suficiente fuerza de voluntad.

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