Cómo saber si tengo ansiedad

Cómo saber si tengo ansiedad

«Como saber si tengo ansiedad» es algo que todos nos hemos preguntado en algún momento de nuestra vida. Es algo normal ya que, la ansiedad, es un mecanismo de defensa, un sistema para alertarte ante situaciones que se consideran amenazantes o peligrosas.

Pero, en algunos casos, este «sistema de alerta» se altera y permanece en continua activación, incapacitándote en el día a día y dificultando la realización de obligaciones o deseos, es decir, convirtiéndose en un problema para la salud.

Es una de las patologías más habituales entre la población, sin embargo, a menudo puede ser complicado identificar cuáles son las sensaciones, físicas y mentales, que corresponden a un cuadro de ansiedad y cuándo se está sufriendo este tipo de alteración.

Cómo saber si tengo ansiedad y cómo detectarla

Para interpretar correctamente la ansiedad como un problema de salud, es importante saber diferenciar el término de otros relacionados y que comúnmente se emplean como sinónimos cuando no lo son exactamente.

El estrés, la angustia y la ansiedad no son lo mismo aunque compartan cambios psicofisiológicos, la diferencia entre ellos radica en la función de cada uno.

El estrés hace referencia a cambios físicos y psicológicos que experimentas como respuesta natural ante una sobreexigencia real del medio. Por ejemplo: mucho volumen de trabajo, plazos cortos de entrega, mayor numero de responsabilidades…

La angustia se centra en el sufrimiento existencial que puedes sentir y la describen, a diferencia de la ansiedad que se enfoca en la inquietud ante algo que ocurrirá o puede ocurrir.

Así pues, existen determinados síntomas de ansiedad que indican el hecho de poder estar padeciéndola y que pueden resolverte dudas tales como: ¿cómo saber si tengo ansiedad?, ¿tengo ansiedad o solo es una mala época?

Signos de la ansiedad

#1.- Rigidez muscular

Al generarse un aumento de la actividad mental y física, los músculos, en vez de estar en reposo y con un tono normal, permanecen rígidos y en tensión.

Por ejemplo, a nivel general, cuando la ansiedad aparece estando en calma, lleva consigo una activación repentina. En esta situación tu cuerpo se tensará, en respuesta al estímulo, para que estos estén preparados ante la posible amenaza. Pasado este periodo la musculatura volverá a su tono normal y se relajará.

Sin embargo, cuando padeces ansiedad, tu mente mantiene activo este estado de alarma, dando como resultado un nivel bastante alto de tensión muscular continua. Esto probablemente desembocará en contracturas, dolores de espalda o de cervicales.

#2.- Molestias físicas

En consecuencia a las mismas razones que se mencionaban anteriormente, la ansiedad provoca multitud de dolencias físicas.

Las sensaciones que se pueden experimentar son diversas y varían en función de cada persona pero la más común es el «nudo en el estómago».

Este «nudo» consiste en una serie de molestias desagradables interpretadas como sensaciones nerviosas, es decir, como si los nervios estuvieran concentrados en el estómago.
Esto es debido a la alta sensibilidad del estómago e intestino a la tensión de carácter psicológico, lo que hace que experimentemos una constante actividad en esta parte del cuerpo.

Estas sensaciones pueden dar lugar a gases, estreñimiento, hinchazón y otros problemas digestivos.

A pesar de ello, estos nervios en el estómago, no son la única dolencia física que puede provocar la ansiedad, en ocasiones aparece: aumento de la frecuencia cardiaca (taquicardia), palpitaciones, sudoración, temblores, falta de aire, mareo, nauseas o presión en el pecho son otros de los síntomas que se pueden dar. Aquí puedes saber más sobre qué es un ataque de ansiedad.

#3.- Incapacidad para controlar el pensamiento

Cuando la ansiedad aparece, toma el control total de nuestra mente. Hace que los pensamientos surjan sin control alguno y, en ocasiones, por mucho que lo intentemos somos incapaces de detenerlos.

Por muy molestos que sean y aunque queramos que desaparezcan, siguen fluyendo sin ningún tipo de filtro.

Las emociones y sensaciones que provoca la ansiedad ejercen más control sobre nuestros pensamientos que nosotros mismos. En consecuencia, alcanzar la tranquilidad nos parece imposible y solo somos capaces de prestar atención al torrente de pensamientos negativos que hacen aumentar el estado de ansiedad.

#4.- Exceso de preocupación

«¿Cómo saber si tengo ansiedad o exceso de preocupación?»

Derivado de estos pensamientos incontrolables, que no suelen ser de carácter optimista ni agradable, obtenemos la preocupación excesiva.

Esos pensamientos intrusivos, por regla general, se centran en temas que nos preocupan mucho, aumentando así el nivel de nerviosismo y ansiedad. De este modo, los pensamientos que nos provocan malestar y la gran preocupación que nos hacen sentir fluyen sin control por nuestra mente, haciéndose cada vez más grandes.

#5.- Fobias

Hay casos en los que el exceso de preocupación puede convertirse en miedos irracionales hacia diferentes aspectos.

Este tipo de ansiedad es lo que se conoce como fobias. Las fobias se caracterizan por tener miedo intenso, sin control, a algo.

Pueden aparecer en torno a cualquier objeto o situación: arañas, alturas, sangre, relacionarse con otras personas, espacios cerrados o abiertos, etc.

En ocasiones, la persona que padece una fobia es capaz de reconocer que su miedo es irracional pero, a pesar de ser consciente de ello, no puede evitar sentir un miedo extremo y es incapaz de eliminarlo o reducirlo por si misma.

Aquí también estamos ante otro tipo de incontrolabilidad de pensamientos altamente ansiosos que produce gran malestar además de generar mucha frustración al tratar de dominarlos.

#6.- Inseguridad

La inseguridad es una característica común en la mayoría de trastornos de ansiedad.

Este síntoma se caracteriza por la aparición de una sensación determinada en la que se experimenta dificultad para saber qué es adecuado y qué no, sensación de incertidumbre o la inexistencia de señales que reafirmen el control sobre las cosas.

Para que se entienda mejor, se generan dudas como: ¿Elegí bien mis estudios?, ¿Mi empleo me garantiza un futuro laboral estable?, ¿Mi relación de pareja de verdad está bien y seguiremos adelante?

Este tipo de aspectos generan la sensación de falta de control y en personas con un nivel alto de ansiedad contribuyen a su aumento.

En este caso, si el desencadenante principal de la ansiedad es la inseguridad, habrá una gran necesidad por realizar constantes intentos de obtener el mayor control posible sobre todas las situaciones y personas que nos rodean.

#7.- Problemas de concentración

Pensar con claridad y concentrarse cuando se está nervioso es una tarea bastante complicada. Para concentrarse adecuadamente es necesario un nivel de energía que enfoque la atención hacia ese estímulo en concreto.

«¿Cómo saber si tengo ansiedad o problemas de concentración?» Una persona ansiosa tiene su mente en constante movimiento, lo que supone el empleo de la energía en mantener esos pensamientos que alimentan la ansiedad. De esta forma cuando es necesario prestar atención a otra tarea, al cerebro le es sumamente difícil.

#8.- Perfeccionismo

Uno de los rasgos más comunes de las personas con ansiedad es el perfeccionismo y la necesidad de realizar las cosas lo mejor posible de manera extrema.

El perfeccionismo en si no es un signo que indique la presencia de un trastorno por ansiedad, pero si puede explicar en muchos casos el origen y mantenimiento de esta situación.

Los perfeccionistas tienen una mayor motivación para hacer adecuadamente las cosas pero a la vez tendrán menor sensación de control ya que perciben la imprecisión de todo lo que les rodea.

Esto puede desencadenar un alto estado de ansiedad por aspectos que, para otras personas que den menos importancia a los detalles, pasarían desapercibidos.

#9.- Impaciencia

«¿Cómo saber si tengo ansiedad o si, simplemente, soy una persona impaciente?; aunque no lo creas, la inquietud o impaciencia también son rasgos de la ansiedad

Las dificultades para tranquilizarse hacen que el cuerpo esté activo e inquieto permanentemente. Este estado provoca que la persona se sienta impaciente ante cualquier situación. En general el organismo y la mente de una persona con ansiedad se mueve a un ritmo más acelerado que el resto, lo que le hace esperar que todo lo demás funcione a la misma velocidad. Cuando no sucede, los pensamientos de impaciencia y los sentimientos de inquietud aparecen inmediatamente.

#10.- Dificultad para dormir

Probablemente este sea el rasgo más presente en los trastornos de ansiedad.

No se hace referencia a días puntuales en los que no puedas conciliar el sueño, te despiertes a lo largo de la noche o te levantes más temprano de lo normal. Se corresponde con los continuos problemas en los intentos por obtener un descanso adecuado a pesar de tener un alto desgaste mental y físico durante el día.

De esta forma, aunque se sienta cansada, a una persona con ansiedad le suele resultar complicado dormir al acostarse. Esto es debido a la sobreactivación física y psíquica que experimenta.

Las personas ansiosas tienen una gran actividad cerebral y les cuesta mucho dejar a un lado los pensamientos para poder conciliar el sueño.

El insomnio es un problema de salud al que hay que dar importancia, ya que las personas necesitamos un mínimo estado de relajación para poder dormir adecuadamente y así tener un buen nivel de energía y poder ser funcionales.

Estas son las características de la ansiedad que responderán a cómo saber si tengo ansiedad. ¿Tienes alguno de estos síntomas? Si te impiden llevar una vida saludable y crees que sufres de ansiedad no dudes en consultar con un profesional. Aquí puedes leer más sobre los diferentes tipos de ansiedad.

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