¿Cómo tener autoestima? Claves para mejorarla

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La base de la autoestima es saber quererse a uno mismo. El papel de nuestra mente consiste en ser capaz de hacer una correcta interpretación de nuestro entorno, así como de nosotros mismos. Por desgracia, actualmente, los problemas de autoestima están a la orden del día. Muchas personas no saben valorarse a sí mismas y esa falta de amor propio les lleva a desarrollar pensamientos negativos que les hacen daño. Estas son algunas de nuestras recomendaciones para saber cómo tener autoestima.

Qué es la autoestima y su papel para el individuo

La autoestima es el concepto que poseemos de nosotros mismos en base a nuestra relación con el mundo. Lo cierto es que la autoestima suele ser confundida habitualmente con la autoconfianza. Sin embargo, no son lo mismo. Mientras la autoconfianza está relacionada con nuestros objetivos y metas, la autoestima tiene que ver con la visión global que tenemos de nosotros como personas. Esta valoración se realiza según nuestras propias experiencias.

¿Cómo tener autoestima? Lo primero que tenemos que saber para poder dar respuesta a esta pregunta es el papel que juega este concepto en la vida de toda persona. La autoestima es fundamental en la educación temprana porque de ella dependerá:

– La correcta gestión de los fracasos

– La realización de sueños y propósitos

– La capacidad para expresar opiniones sin miedo

– La empatía hacia los demás

– Las relaciones sociales y laborales

– La aceptación del individuo con sus virtudes y defectos

En definitiva, la autoestima es un mecanismo adaptativo que nos permite entender y convivir mejor con el mundo que nos rodea.

De qué factores depende la autoestima

El amor por nosotros mismos viene determinado desde que somos pequeños. Nacemos con el instinto de amarnos. Sin embargo, nuestro entorno puede hacer que todo se desmorone. Las bases de la autoestima son las siguientes:

#1.- El autoconocimiento

Es tu deber como persona conocerte. Saber tus puntos fuertes, así como tus puntos débiles. Solo de esta manera podrás trabajar aquello que te hace daño o te perjudica. El autoconocimiento es el arte de aceptarse tal y como es, pero con el objetivo de querer ser mejor.

#2.- La autoaceptación

Solo podrás aceptarte tal y como eres si reconoces en ti lo mencionado en el punto anterior. Esto implica aceptar tu físico, tu manera de ser, la familia en la que te ha tocado vivir, etc. Si nunca llegas a aceptarte caerás en un bucle de frustración.

#3.- La educación

Nuestros padres y abuelos, los profesores, los amigos… Todos ellos tienen un papel muy importante para nuestra autoestima. Son las personas que pueden ayudarnos a comprender mejor quiénes somos y cómo querernos. Los comentarios y sentimientos de nuestro círculo social más cercano pueden ser determinantes para nuestra autoestima.

#4.- Los éxitos y los fracasos

Durante el transcurso de tu vida vivirás situaciones contrapuestas. Entender que no siempre seremos capaces de conseguir aquello que deseamos es parte de una buena autoestima. Esta lista de éxitos y fracasos determinará nuestra percepción.

Tipos de autoestima

Trabajando cada uno de sus tipos podemos aprender cómo subir la autoestima. Para ello, es importante saber reconocerlos. No todo el mundo posee la misma clase de autoestima, es por ello que  podemos diferenciar entre los siguientes tipos:

Autoestima alta y estable: es aquella en la que las circunstancias externas tienen poca influencia sobre la persona. Es decir, el fracaso, por ejemplo, no sería un motivo para bajar la autoestima de un individuo. Este tipo de personas saben cuidar de sí mismas sin permitir que nada las desestabilice.

Autoestima alta pero inestable: estas personas poseen un buen nivel de autoestima, pero no son capaces de mantenerla a ese nivel de manera constante. Los fracasos son percibidos como amenazas. Son personas muy críticas consigo mismas y tienden a no aceptar la opinión de los demás.

Autoestima baja y estable: estamos en un caso parecido al primero. Sin embargo, las personas con autoestima baja y estable no permiten que los agentes externos sean una causa para mejorar su imagen. Nos encontramos ante individuos muy autocríticos negativamente y con tendencia a la depresión. Su mentalidad es totalmente pesimista y relacionan sus logros con la suerte.

Autoestima baja pero inestable: en este caso, nos encontramos con personas que reaccionan a los eventos externos, pero de manera inestable. El éxito hace aumentar su autoestima y el fracaso hace que disminuya. Son altamente sensibles a lo que pasa a su alrededor. Esta clase de autoestima no es nada sólida porque siempre va a depender de la parte externa que influye directamente sobre el estado de ánimo del individuo.

Autoestima inflada: este tipo de valoración interior puede ser peligrosa, ya que no permite a las personas reconocer sus errores. Son individuos que siempre se creen mejor que el resto y tienden a culpar a los demás de todo lo malo que sucede. Por lo tanto, su capacidad de autocrítica es nula.

Cómo reconocer si eres tu peor enemigo

La baja autoestima puede derivar en otros problemas emocionales. Por esta razón, es importante saber distinguirla a tiempo. Por lo general, los signos de una autoestima baja son:

1. Exigencia personal demasiado alta

2. Falta de aceptación y perdón hacia uno mismo

3. Rechazo hacia su persona física y mental. Falsa imagen de sí mismos

4. Sentido de la autocrítica excesivamente elevado

5. Timidez y vergüenza

6. Miedo exagerado a no ser aceptado por los demás

7. Pesimismo

8. Aislamiento social

9. Envidia

10. Falta de amor propio

Todas estas características son propias de personas con un bajo concepto de sí mismas. Una autoestima baja puede acarrear consecuencias para tu salud como las siguientes:

– Depresión y ansiedad

– Insomnio

– Hipertensión

– Obesidad

– Autolesiones

Cómo tener autoestima y mantenerla

Es cierto que, a veces, la vida nos pone ante situaciones que pueden llegar a hacernos dudar de nuestra capacidad y valía. No obstante, no tenemos que dejarnos guiar por ellas. Lo más lógico sería analizarlas, sacar su enseñanza y seguir reconociéndonos tal y como somos. Ese es el primer paso para saber cómo trabajar la autoestima. Los agentes externos están ahí y también influyen en el resultado de las cosas que hacemos. No somos ni peores ni mejores porque algo que está fuera de nuestro control actúe sobre los resultados.

Quedarte sin trabajo, romper con tu pareja, no cumplir con las expectativas de tus padres, suspender asignaturas, sufrir acoso, la pérdida de un ser querido… son situaciones que podrían poner en peligro nuestra autoestima. Todas ellas, no siempre dependen de nuestra manera de ser. A veces, suceden por simples cuestiones de la vida y es necesario que las aceptemos. No estamos diciendo que no duelan sino que no deberían condicionar nuestra vida ni la forma que tenemos de querernos.

Las mentalidades positivas suelen ser mucho más resistentes a la baja autoestima. Están más preparadas para aceptar lo que la vida trae consigo como parte de ella. No se autoexigen demasiado y siempre piensan que las cosas pueden ir a mejor si se esfuerzan ya que entienden que también pueden cometer errores. Somos personas y la imperfección va de la mano a nuestra esencia.

Ejercicios prácticos para mejorar tu autoestima

Antes de nada mírate al espejo y sonríe. Eres tú. Con tus virtudes y defectos. Siempre debes procurar sonreír ante tu propia imagen. Solo así podrás aceptar y saber cómo mejorar la autoestima. A continuación, y día a día, puedes empezar a poner en marcha estos consejos:

– Habla con propiedad: elimina de tu lenguaje las palabras peyorativas hacia tu imagen y manera de ser. Evita las etiquetas (gorda, feo, inútil, vago…) y empieza a pensar de una forma más realista.

– Deja de compararte: igual que tú eres de una manera, el resto también lo es. Si dejas de compararte siempre con los demás aprenderás a valorarte por lo que eres. Céntrate en ti y en tu propia vida.

– Márcate metas realistas: muchos fracasos son consecuencia de objetivos poco realistas. Empieza a aprender de tus errores y ve exigiéndote más poco a poco y sin prisas.

– Perdónate: nunca podrás ser feliz si no aceptas que tú también te puedes equivocar. Perdona tus errores y sigue adelante con lo que ellos te enseñen.

– Gestiona las críticas: aprende a hacerte críticas autoconstructivas, así como a aceptar la opinión que los demás tienen de ti sin que ésta te condicione demasiado. Con objetividad sabrás distinguir las críticas reales de las dañinas.

– Olvida el pasado: estás aquí y ahora. En el presente. Todo lo vivido ha quedado atrás. Libérate de la mochila de tu pasado para poder seguir caminando sin rencor ni dolor. Lo que cuenta es cómo te sientes ahora y lo que te depara el futuro.

– Evita la gente tóxica: es importante saber identificar aquellas personas que solo quieren hacernos daño de aquellas que están a nuestro lado para hacernos mejores. Hay amigos, parejas y familiares que pueden llegar a perjudicar seriamente tu autoestima. Evítalos.

Pero, ante todo, quiérete.

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