Depresión crónica. ¿Cómo identificarla?

depresión crónica

La depresión es uno de los trastornos más frecuentes que una persona puede experimentar a lo largo de su vida. Sin embargo, también es uno de los más silenciados. Muchas personas que se sienten melancólicas o tristes a menudo no conocen el por qué. Al igual que también se desconocen todas las tipologías existentes. No obstante y pese a existir tantos tipos de depresión, en el siguiente artículo vamos a hablar concretamente de uno: La depresión crónica.

¿Qué es la depresión crónica?

Actualmente, se conocen varios tipos de depresión:

  • Depresión Mayor
  • Depresión Atípica
  • Trastorno afectivo estacional
  • Trastorno ansioso-depresivo
  • Distimia
  • Depresión crónica

La depresión crónica puede definirse como un trastorno depresivo que persiste en el tiempo. Al contrario de lo que sucede con el trastorno depresivo mayor, los episodios no suelen ser intensos y «graves».

La diferencia entre la distimia y la depresión crónica, es que la primera se diagnostica cuando los fármacos aún no han hecho efecto. Además la distimia se extiende durante más de dos años.

Por otra parte la depresión crónica suele desarrollarse con más frecuencia en personas con edades comprendidas en torno a los 35 y 45 años, siendo más palpable en mujeres que en hombres. Sin embargo, esto no exime que cualquier persona que no entre dentro de estos parámetros pueda experimentarla.

Síntomas de la depresión crónica

El síntoma más común por el que puedes reconocer que estás sufriendo depresión crónica es la tristeza. Suele ir acompañada de fatiga, cansancio, falta de apetito y de la imposibilidad de disfrutar del día a día. A esto se le suma experimentar una baja autoestima y la probabilidad de presentar cambios de humor.

Este tipo de síntomas pueden desencadenar circunstancias como puede ser el hecho de no comer o no descansar debidamente. A su vez estas circunstancias podrían derivar en otras molestias o padecimientos como dolor físico abdominal, jaquecas, ansiedad, ataques de pánico, etc.

Otros trastornos que pueden ocasionarse a raíz de sufrir depresión son los trastornos alimentarios o los trastornos de memoria, que pueden desarrollarse de diversas maneras. Los trastornos alimentarios pueden deberse a la falta o al exceso de apetito. Mientras que en el caso de los trastornos de memoria, se manifiestan como una pérdida de memoria a corto plazo, debida normalmente a la falta de atención y al hecho de no poder concentrarse.

También es probable, aunque no ocurra con frecuencia, que se desarrollen síntomas alérgicos como pueden ser eccemas en la piel y problemas en la respiración. E incluso se pueden desarrollar enfermedades asociadas a la inflamación como la gingivitis.

¿Qué origina la depresión crónica?

La depresión crónica se asocia con el 5-6% de la población mundial. Sin embargo, es difícil determinar su origen.

Es cierto que, al contrario de lo que puede ocurrir con otros tipos de depresión, se descarta el factor hereditario. En los casos de depresión crónica se suele asociar a una reacción ante problemas relacionados con el ámbito laboral, personal, etc.

Puede ocurrir que vivas una situación concreta que produzca en ti un impacto psicológico. Esto desemboca en un malestar que te afectaría en tu día a día. Es importante tenerlo en cuenta porque quizás, de un día para otro, los problemas te saturen de tal manera que llegues a perder el interés por las aficiones que anteriormente te satisfacían o incluso te cueste trabajo encontrarles salida. Aquí puedes leer más acerca de la depresión post parto.

De ser así, cuando comiences a notar algún tipo de alteración, debes acudir a tu médico de cabecera y hablarle de tu situación. También sería conveniente que acudieses a un psicólogo especializado.

Tratamiento para superar la depresión crónica

Lo primero que debes tener en cuenta si crees que podrías estar sufriendo depresión crónica es que sería conveniente que acudieses a un especialista. Una vez hecho esto, lo más recomendable (siempre que tu profesional así lo estime ya que depende de cada caso en concreto) es la combinación de la terapia psicológica junto con el tratamiento farmacológico.

Llevar a cabo una terapia cognitivo-conductual te permitirá abrirte, contar tus sentimientos a una persona experta que te facilitará herramientas para que puedas tratar de mejorar tu situación.

Pequeños consejos para aplicar en el día a día

El hecho de realizar terapia psicológica y de encontrarte con apoyo de la medicación en muchas ocasiones no es suficiente. Es importante tener en cuenta ciertas actividades que puedan ayudarte en tu día a día y que te permitan mantener la concentración fijada en una meta: sentirte mejor.

Llevar una vida sedentaria suele ser una de las principales contraindicaciones. Si estás viviendo una situación similar, debes hacer un esfuerzo por moverte. Puedes salir a caminar y/o practicar algún deporte que te guste y que te permita activar la serotonina en tu cuerpo. Cualquier actividad o ejercicio será beneficioso, por pequeño que sea.

Esto debe ir acompañado de una buena alimentación y de un buen descanso. Se recomienda dormir entre 6-8 horas diarias y llevar una dieta alta en omega-3 y alimentos saludables, dejando de lado los ultraprocesados y la bollería industrial.

Invierte tu tiempo de ocio en momentos de calidad. Apóyate en tus seres queridos e intenta pasar tus ratos libres con ellos. Busca expresar libremente tus sentimientos, fomenta tu desahogo emocional. Por supuesto intenta alejar las drogas y el alcohol de estas situaciones.

Es muy probable que algunos días, estas indicaciones no te sean demasiado útiles o incluso no te encuentres con la fuerza suficiente para llevarlas a cabo. Sin embargo, la constancia y la paciencia son dos pilares fundamentales que tienes que tener en cuenta para poder ir mejorando poco a poco.

Piensa que no se trata de tomar decisiones importantes y reanudar todo de un día para otro, sino de dar pequeños pasos a los que vayas adaptándote para poder encontrarte mejor.

Indicaciones para familiares y amigos

Para las personas que sufren depresión crónica, el apoyo de los familiares o seres queridos es algo fundamental. A menudo, hablar y poder confiar en las personas que tienen cerca ayuda más de lo que se pueda imaginar.

Por un lado, realizar actividades de ocio entretenidas y que le mantengan la mente ocupada será un aspecto positivo que podrá incluir en su día a día. Además, es bueno que alguien cercano sepa si la situación es más alarmante de lo que era anteriormente y pueda conocer los detalles por si es recomendable ir a hablar con su especialista.

Es importante que los familiares y allegados sepan que las personas que padecen depresión no están en condiciones de tomar decisiones de vital importancia por su cuenta. No se trata de hacerles de menos o restarles importancia. Sino de que, si conocen alguna situación en la que se encuentren en donde deban decidir algo con urgencia, es importante que se les ayude y se les aconseje a no tomar una actitud errónea o determinante.

¿Cómo funciona un cerebro con depresión?

Independientemente del tipo de depresión que se pueda padecer, todas tienen en común ciertos síntomas visibles y otros que no lo son tanto. Es decir, para entender cómo puede llegar a afectar la depresión, es importante conocer cómo funciona tu cerebro.

Existen ciertos neurotransmisores en todos y cada uno de nosotros que funcionan según unas pautas. Si alguno de ellos falla o no actúa debidamente pueden originarse ciertos trastornos.

En el caso de la depresión, se destaca que los neurotransmisores que no funcionan debidamente y se muestran bloqueados o que actúan de forma alterada suelen ser: la serotonina, la dopamina, la melatonina y la noradrenalina.

Para hacerlo más entendible, vamos a explicar para qué sirven estos neurotransmisores en el día a día.

  • Melatonina: Regula la actividad que puede tener una persona diariamente y se origina gracias a la oscuridad y la noche. Por ello, es necesario dormir adecuadamente para un control eficiente de la melatonina.
  • Noradrenalina: Actúa sobre la atención, la memoria y la motivación. Es la encargada de aportar un dosis de energía al cuerpo para ponerse a trabajar.
  • Serotonina: Es conocida como la hormona de la felicidad y es el neurotransmisor que, por lo tanto, se encarga de gestionar las sensaciones adheridas a este sentimiento.
  • Dopamina: Es el neurotransmisor encargado de mantener la relajación. Se mantiene activa en los procesos emocionales para evitar estrés o ansiedad y aceptar los cambios de la forma más óptima posible.

Acude a un especialista

Como se ha mencionado anteriormente, acudir a un profesional especializado es esencial para poder continuar con tus rutinas de la mejor manera posible si padeces depresión crónica. Si consideras que estás pasando por una situación en tu vida laboral o personal que podría derivar en este problema o sientes que alguno de los síntomas expuestos te identifican, no dudes en pedir cita.

Es muy probable que tengas miedo y prefieras mantenerte en el desconocimiento. También es posible que consideres que es solo un período de tiempo y que todo acabará pasando pronto. Por ese tipo de reacciones, esta enfermedad acaba siendo silenciada y podría afectar negativamente tanto en tu vida como en la vida de las personas que te rodean.

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