Depresión post parto: qué es y por qué ocurre

Depresión post parto

Si has oído hablar de la depresión post parto, es porque le pasa a muchas mujeres. Si estás buscando información es porque algo te hace pensar que tú podrías ser una de ellas. Lo primero: no estás sola, no eres rara, no vas a ser una mala madre. La depresión post parto es muy frecuente y tiene solución y los hijos de madres que la han sufrido tienen tantas posibilidades como el resto de los niños de crecer sanos y felices.

Vamos a situarnos en tu momento actual: vas a ser madre o justo acabas de serlo. Mires donde mires, leas lo que leas, todo parece brillante, esperanzador, luminoso y maravilloso. Tu vida será de ensueño y el amor inundará vuestra casa. ¿Verdad? Pues no, no siempre es así. En ciertas circunstancias se produce un distanciamiento de la madre, una caída en la tristeza llamada depresión post parto.

La verdad es que el embarazo no es un camino de rosas: tu cuerpo está cambiando muchísimo y puede que te encuentres física y anímicamente mal. Si has hecho un esfuerzo por aumentar tu autoestima durante el embarazo, serás más propensa a ver el lado positivo de tu nueva situación, pero eso no quiere decir que la gestación o tu estreno como madre vayan a ser fáciles. De hecho, todo esto va a ser difícil, no te creas lo que dicen otras mamás o te sientas inferior por notarte un poco agobiada. Aunque te sientas rara, vas a poder con tu nuevo rol, vas a querer a tu hijo, lo vas a cuidar como se merece y va a ser feliz. Todo va a estar bien.

Qué es la depresión post parto

En nuestra sociedad la maternidad se ha idealizado. Se presenta siempre como un estado de alegría y dulzura constantes, una suerte de magia que pone sonrisas en todas las caras. Desde este punto de vista, la mujer parece obligada a sentirse bien, feliz y amorosa. Satisfecha, completa. La madre solo es realmente madre si cumple con estos mandatos. O ese es el mensaje.

Lo cierto es que es una situación extraordinaria, un cambio absoluto en la vida de la mujer y, como fenómeno, la maternidad es realmente fascinante, pero debemos ser claros. No es un paraíso ni todo es de color pastel. No es una eterna primavera. Efectivamente, los hijos te arrancan sonrisas, pero la maternidad requiere enormes esfuerzos físicos, psicológicos y emocionales. Exige trabajo duro e implicación total.

La realidad es que después del parto y durante las primeras semanas, muchas mujeres sienten tristeza o melancolía. Tienen arranques de llanto, malestar y estrés. Es una reacción bastante común que nos enfrenta a esa imagen de maternidad ideal que esperábamos.

Menos común, pero también más grave, es la depresión post parto. En torno a un 15 % pasa por una fase depresiva relacionada con el parto y la maternidad. Con este trastorno, la maternidad se vive de una manera muy diferente a la de las revistas.

Los síntomas de la depresión post parto

Los síntomas de los diferentes tipos de depresión son bastante evidentes. No obstante, normalmente este trastorno se manifiesta tras el parto, aunque en algunos casos no lo hace hasta pasadas varias semanas o incluso meses. Según los especialistas, se puede considerar depresión post parto a la que ocurra en el primer año tras dar a luz.

Puedes observar ansiedad, tristeza y llanto, intensa irritabilidad y cambios de humor frecuentes, pérdida de apetito y alteración de los hábitos del sueño. En realidad, estos signos parecen bastante lógicos en un momento de transición y cambio como es la llegada de un bebé a casa. Pero los síntomas de esta depresión en concreto, la depresión post parto, se presentan con más intensidad, duran mucho más tiempo e interfieren con la capacidad para realizar las tareas domésticas o cuidar al bebé. Aquí puedes leer más sobre la diferencia entre depresión post parto y ciclotimia.

También se suman otros síntomas específicos que se alejan de la simple melancolía.

#1.- Aislamiento y distancia emocional

Buscas la soledad y evitas a familiares y amigos. Tienes dificultades para crear vínculos afectivos con el bebé. En términos muy simples, como madre, puede que sientas que tu bebé no se parece en nada a ti y que, en ocasiones, no te gusta esta nueva sensación.

#2.- Desinterés

No te apetece hacer nada, ni siquiera las actividades que antes siempre te gustaban. Los cuidados del bebé se revelan como algo insoportable. No es que no puedas con ello, es que no te da la gana: cuando toca dar de comer o cambiar el pañal, sientes que es algo desagradable y que no te apetece pasar por eso.

#3.- Cansancio intenso

Te sientes constantemente fatigada, cansada y sin energía. A lo mejor un día sientes que lo mejor del mundo sería merendar tortitas, pero no tienes energía para hacerlas o ir a la cafetería de la esquina a por ellas. Si alguien te las trae a casa, en cuanto las mires se te pasará el antojo. Sin saber por qué, ya no quieres tortitas, quieres que te dejen en paz, todos.

#4.- Pensamientos negativos

Aparecen pensamientos negativos de forma recurrente, por ejemplo, que no eres capaz de asumir este nuevo rol. Incluso se pueden presentar episodios de ansiedad intensa o ataques de pánico. Tú no has sido una persona triste y no entiendes por qué te ocurre esto.

Es importante entender que no todas las afectadas muestran cada uno de estos síntomas ni con la misma intensidad. Pero todos afectan de una manera o de otra a la imagen de la propia maternidad. Sentirse lejos del bebé, no sentir ese amor esperado o no verse capaz de cuidarlo son emociones muy intensas que la madre reconoce. Ella es consciente de esa dureza, de modo que se suman el sentimiento de culpa y la duda de ser una buena madre. La mujer entra en una espiral muy negativa, un problema que se alimenta a sí mismo.

¿Y si se trata de depresión “normal”?

La depresión mayor, general o “normal” que puede afectar a cualquier persona presenta unos síntomas muy similares a la depresión post parto. ¿Cómo sabemos si se trata de depresión «normal»?

Aunque comparten muchos síntomas, la depresión post parto se identifica por el momento en el que aparece y por su relación directa con el parto (las hormonas del embarazo están relacionadas), algo que no se presenta en la depresión normal.

Además, debemos fijarnos en la interacción que se pueda formar entre la madre y el bebé. El desapego materno es de gran ayuda para identificar la depresión post parto. Mientras que en una mujer con depresión mayor es más común observar que se aferra al bebé intentando salir adelante para poder cuidarlo bien, en la depresión post parto es más probable que haya una evitación constante del bebé y todo lo relacionado con él. En cualquier caso, debe ser el profesional quien determine la situación para evitar que se produzca depresión crónica.

Causas de la depresión post parto

No se conocen los motivos exactos que causan la depresión post parto, un trastorno que no tiene una desencadenante único. Sí que se manejan algunos factores de riesgo que favorecen su aparición.

Uno de ellos es el propio cambio que el cuerpo ha sufrido durante el embarazo. El torrente de hormonas altera el funcionamiento del organismo y podría afectar al cerebro, especialmente con la caída hormonal que se produce tras dar a luz. A esto se suma el cansancio físico por falta de sueño y el estrés emocional por la llegada del bebé.

Existen otros factores que podrían aumentar el riesgo de desarrollar depresión post parto:

#1.- Conflictos y situación personal

Por ejemplo, problemas maritales, ser madre soltera, tener menos de 25 años o tener dificultades financieras se han revelado como factores de riesgo.

#2.- Dificultades con la propia maternidad y el cuidado del bebé

Que el bebé sea fruto de un embarazo no deseado, que presente problemas de salud, que sea de temperamento difícil o que haya dificultades para amamantar. También pueden influenciar situaciones como que el bebé sea prematuro o que el parto haya sido traumático.

#3.- Entorno y trastornos previos

Se sabe que hay más incidencia si existe un historial familiar de depresión, así como si la madre ya ha sufrido depresión post parto en un embarazo anterior o si tiene un historial de síndrome de tensión premenstrual.

Cómo curar la depresión post parto

Esta depresión se trata como las demás, mediante apoyo, orientación psicológica profesional y, según concluyan los expertos, medicación. También hay consejos para la depresión que pueden hacer que tu día a día sea más fácil. El objetivo no es solo tratar el trastorno. También es aprender a disfrutar de una maternidad sana y que este malestar no se alargue en el tiempo pudiendo ocasionar una distimia.

La terapia psicológica y médica

La terapia con psicólogos profesionales puede dar claves para resolver el conflicto de la depresión post parto. Según sea el caso de la madre, se apostará por un tipo de terapia u otro pero, en cualquier caso, el terapeuta puede enseñar multitud de herramientas, soluciones y tácticas para que la madre pueda controlar sus emociones y pensamientos. A partir de ahí, mejoran su actitud, su comportamiento y su visión de la vida.

Solo los especialistas pueden determinar si serán necesarios los medicamentos. Debe considerarse la situación personal de la madre, la intensidad de su depresión y, también, la influencia (si la hay) de los fármacos durante la lactancia.

Un primer paso puede ser recurrir a la terapia online. De esta manera, la madre no sale de casa y puede recibir la sesión en un espacio que le resulte familiar y agradable.

El entorno amigo

En un momento tan delicado conviene buscar soluciones que faciliten la vida de la madre y el bebé. Este tiene necesidades imperiosas, pero la madre deprimida también requiere cuidados.

Por eso, se recomienda:

Buscar ayuda

La propia pareja, familiares cercanos, amistades o vecinos. Especialmente útil es la ayuda de otras madres, mujeres que hayan pasado por la experiencia del parto y la crianza y puedan colaborar tanto con el cuidado del bebé como sentándose para hablar de experiencias.

La ayuda permite a la madre reducir el estrés, la ansiedad y la sensación de incapacidad. Aporta minutos de descanso que se pueden invertir en dormir una siesta, darse un baño relajante, dar un paseo para desconectar, hacer ejercicio o tener, por fin, un rato para un café con unas amigas. En casos de depresión, estas actividades son más que un regalo o un capricho, son una necesidad para la salud mental.

La pareja debe saberlo

Es frecuente que la pareja de la madre pase más tiempo fuera de casa, trabajando y haciendo recados. La madre puede sentirse encerrada, sola, aislada. Deben hablar y comunicarse para sacar a la luz los problemas.

Hábitos saludables

Es difícil recomendar dormir bien cuando hay un bebé en casa. Pero es importante ser consciente de ello y no dejarse llevar por la desgana y la fatiga. La madre depresiva debe regular en lo posible sus horarios y su alimentación. Hay que comer y hay que hacerlo bien.

Ejercer una maternidad auténtica

No se trata de ser una súper madre ni pretender esa felicidad constante de revista. Es importante asumir que la maternidad es así, llena de alegrías pero también de esfuerzos, dudas y cansancio. Asumiendo que la maternidad es todo eso y mucho más, podemos aprender a apreciarla en su justa medida y celebrar, de verdad, haber tenido un bebé. La madre con depresión post parto debe olvidarse del mito de la maternidad perfecta y no sentirse culpable por no encajar en él.

En definitiva, para salir de la depresión post parto se debe trabajar en varios puntos a la vez: el afectivo, el social y la terapia profesional.

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