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Depresión

Depresión reactiva. ¿Qué es y cómo tratarla?

La depresión reactiva es aquella que está vinculada a un suceso externo. Son muchos los acontecimientos que pueden suponer un nivel intenso de sufrimiento para quien vive una situación de estas características.

Los acontecimientos del día a día pueden producir una huella significativa en el ánimo de una persona cuando estas experiencias suponen una prueba de resiliencia y superación para su protagonista. Puede ocurrir que una persona se sienta desbordada por un acontecimiento que ha marcado un punto de inflexión en su vida.

¿Qué es la depresión reactiva?

Cuando hablamos de depresión reactiva nos referimos a un trastorno del estado de ánimo que se produce cuando alguien vive un acontecimiento negativo. Por ejemplo, un periodo de desempleo de larga duración, el fallecimiento de la pareja que puede acabar desencadenando una depresión por viudedaduna sensación generalizada de fracaso o un desamor profundo.

Este tipo de depresión tiene un matiz situacional, es decir, sus síntomas adquieren un significado propio a partir del contexto vital del protagonista. A veces no es un único suceso el que adquiere significado en la biografía, sino que es la suma de distintas circunstancias y factores la que lleva a la persona afectada a sentirse de este modo. Un cambio de etapa también puede suponer un reto para una persona que abandona su zona de confort con el fin de adentrarse en un proceso de cambio que puede resultar complicado.

Eso no significa que vivir una situación de dificultad implique de manera necesaria vivir una depresión de este tipo, simplemente, se trata de una circunstancia que puede darse en algunos casos. No solo importa aquello que ocurre a nivel externo, sino también, cómo lo vive el protagonista.

Es decir, cuál es la lectura de esa realidad en su mundo interior. Y esta lectura no solo puede estar condicionada por la propia interpretación, sino también por la situación personal que se esté atravesando.

Síntomas de la depresión reactiva

¿Qué siente una persona cuando se encuentra en este momento de dolor? A continuación, vamos a identificar algunos de los síntomas más frecuentes.

Tristeza generalizada

La persona siente que algo ha cambiado en su vida. Por ejemplo, ya no espera con la misma impaciencia sus momentos de ocio preferidos. La tristeza de la depresión viene condicionada por una pérdida de interés en actividades que previamente eran motivo de satisfacción.

En relación con el plano de las habilidades sociales y el encuentro con los demás, esto puede hacer que quien se encuentra en una situación de este tipo muestre menos receptividad a las reuniones sociales. O también, puede ocurrir que al asistir a este tipo de planes se muestre ausente o triste. Una de las sensaciones habituales del paciente cuando le proponen un plan inesperado es la ausencia de ganas, algo que algunas personas del entorno pueden no entender. 

Mayor nivel de esfuerzo

La persona siente que tiene que hacer un mayor nivel de esfuerzo para llevar a término las distintas tareas del día a día porque su nivel de energía es más bajo y tiene dificultades para concentrarse en las tareas inmediatas. Desde el punto de vista de la motivación interna, la persona sufre un bloqueo emocional y se siente desconectada de aquellos alicientes de ilusión que en el pasado formaban parte de su agenda.

Sensación de cansancio 

Cuando una persona convive con ideas negativas de forma recurrente y con una sensación de tristeza habitual, esto también produce una sensación de cansancio que resulta generalizado. Este cansancio en la depresión reactiva, no desaparece después de haber dormido durante unas horas, sino que se mantiene en el tiempo.

Pensamientos negativos

Pensamientos negativos que adquieren el matiz de la desesperanza en relación con la observación del futuro. Esta mirada de desesperanza hacia el mañana conecta también con un presente en el que la persona se siente condicionada por una interpretación pesimista de la realidad.

Negatividad

La persona no se siente bien a nivel anímico y esto hace que su desempeño laboral también muestre variaciones e incluso se pueda llegar a sufrir depresión laboralEsta descripción negativa de la realidad conecta con una lectura en la que la persona siente que su vida está condicionada más por las carencias que por aquellos aspectos que sí funcionan.

La mirada de la persona está más centrada en ese prisma de la negatividad. Esta negatividad puede centrarse en la vida en general, en el plano del trabajo, en el ámbito de las relaciones sociales y en el punto de vista sobre uno mismo.

Sensación de incomprensión

También puede ocurrir que, cuando aquella persona que se encuentra en una situación de este tipo recibe consejos de ánimo por parte de su entorno más cercano, no se sienta comprendida. A pesar de escuchar mensajes llenos de buenas intenciones, estos resultan poco efectivos.

Por ejemplo, “tienes que hacer algo para animarte”, “sal y diviértete” o “piensa en positivo”. El dolor anímico de esa persona es profundo. Y estos mensajes no ofrecen una empatía real en la depresión reactiva.

Proceso de duelo

En algunos casos, el dolor que ha causado una depresión reactiva está vinculado con una pérdida personal.

Una pérdida que no solo puede manifestarse a través de la muerte de un ser querido. También puede manifestarse por medio de una decepción importante, la pérdida de una ilusión, la ruptura de una amistad especial, el desamor, el abandono de la pareja o la pérdida de un empleo.

Son experiencias que marcan un antes y un después en el presente de quien observa una sensación de vacío en su interior. Sin embargo, si se está atravesando una situación de este tipo, lo recomendable es mantener paciencia y darse un tiempo para vivir el proceso de duelo aceptando la pérdida como una experiencia real. 

Este proceso de duelo requiere de un tiempo necesario para asimilar la realidad aceptando los acontecimientos y descubriendo las emociones generadas por esta experiencia. Expresar el dolor a través del llanto también puede ayudar al desahogo. 

Contacto con la naturaleza

Una de las rutinas que se pueden disfrutar con más calma es el contacto con la naturaleza. En este escenario, se puede reforzar el contacto con sensaciones que ayudan a vivir el presente, incrementando la experiencia del asombro al observar un paisaje que se renueva en color y matices a través del paso de las estaciones.

Por ejemplo, al incrementar el contacto con las zonas verdes. En un momento en el que la persona puede sentir emociones vinculadas con el pasado o la preocupación por el futuro, el contacto con la naturaleza aporta una experiencia de presente.

Los acontecimientos vitales también pueden producir un efecto positivo en el estado de ánimo. Para comprenderse, también se pueden observar las circunstancias externas. Aquellas circunstancias que, en cierto modo, son condicionantes porque forman parte de la realidad de la vida. 

Tratamiento psicológico

En ocasiones ocurre que una persona silencia los síntomas de su malestar, infravalora cómo se siente porque confía en que, con el paso del tiempo, esas sensaciones desaparecerán por sí mismas de manera gradual.

Sin embargo, es muy importante saber que pedir ayuda no es un acto de debilidad, sino de inteligencia emocional. Cuando alguien siente que una situación le desborda a nivel anímico, la ayuda profesional puede incrementar el nivel de comprensión para entender el proceso que ha desencadenado esta tristeza.

Amistades nutritivas

Soledad y depresión a veces van relacionados. Por eso el entorno social puede ser especialmente estimulante para ofrecer compañía a veces, incluso, desde el silencio. Es recomendable dejarse acompañar por el entorno más cercano. En una situación de este tipo, lo único que se necesita a veces es sentirse escuchado por alguien. 

Una buena amistad es un complemento a través del cual se puede experimentar el consuelo durante los momentos de tristeza. Sin embargo, la amistad nunca es un sustitutivo del tratamiento psicológico puesto que la ayuda del especialista es fundamental para resolver la situación de la manera más óptima.

Puede ocurrir que en la terapia psicológica compartas información que no compartes con tus amigos. Este es un ejemplo de por qué la amistad no es sustitutiva de la ayuda profesional, sino un refuerzo positivo de resiliencia.

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