¿Depresivo o deprimido?

depresivo

Un estado de tristeza puntual no es sinónimo de un estado depresivo. Al igual que tampoco sus consecuencias son las mismas.

No obstante, como en la mayoría de los trastornos, la depresión también se manifiesta a través de diferentes síntomas. Uno de ellos es, efectivamente, el estado de tristeza. Pero, ¿es lo mismo sentirse deprimido que sentirse depresivo?

¿Qué es un estado depresivo?

Tristeza y depresión son términos que suelen estar relacionados. Una de las dificultades que pueden conducir a una persona a sufrir depresión es la aceptación de una vida sin sentido. En estos pacientes, la depresión se manifiesta paulatinamente a medida que las ganas de vivir se desvanecen. Además, estos procesos suelen ir acompañados de pensamientos que a medida que el tiempo avanza se vuelven más y más negativos. Se llega por ejemplo a pensar que la muerte es algo que está a la vuelta de la esquina, muy próximo y que no se quiere aceptar. También se pueden sufrir desequilibrios repentinos en el estado de ánimo.

Muchas personas pueden presentar un estado de ánimo depresivo en cualquier momento de su vida, por diferentes motivos y en un rango de edad muy amplio. Por lo tanto, conviene enfrentar este estado como uno más. De esta manera se consiguen mitigar los impactos sociales que suele tener y normalizar su proceso de mejora.

La importancia de la depresión

Socialmente siempre se le ha dado más importancia a las enfermedades físicas que a las mentales. Esto se debe a que las enfermedades físicas se pueden apreciar a simple vista. Esta idea lleva a muchas personas a mantener una postura errónea en cuanto a los problemas mentales.

Por ejemplo, si alguien se rompe una pierna, se ve que la lleva enyesada y que puede que tarde en volver a andar con normalidad. Sin embargo, una apariencia de ánimo depresivo no se asocia a ningún error reparable en el cuerpo. Es decir, se llega incluso a pensar que, como no se ve, no existe. De hecho, las depresiones son asociadas en numerosas ocasiones a la tristeza.

Las depresiones pueden estar provocadas o derivadas de estados anímicos que se asocian a la tristeza o a situaciones deprimentes. Sin embargo, son enfermedades que se han de aceptar como tal y que, por lo tanto, deben ser tratadas.

La persona encargada de diagnosticar el estado depresivo es un especialista, de la misma forma que ocurre con el resto de enfermedades del cuerpo humano. En ninguna circunstancia debería una persona autodiagnosticarse o razonar erróneamente que sufre una enfermedad mental si un profesional no lo corrobora. De la misma manera que cuando una persona se rompe una pierna va al traumatólogo, cuando alguien no se encuentra bien de ánimo o presenta un estado de ánimo depresivo debe acudir al médico para que le derive al especialista correspondiente.

Lo que desencadena un estado de ánimo depresivo

Como ya se ha advertido, a pesar de que los estados deprimidos no puedan ser considerados como depresión, sí que pueden ayudar a la llegada de un estado depresivo. Si una persona sufre repetidas veces achaques anímicos, finalmente es muy probable que no sepa cómo quitar la tristeza y que se convierta en una depresión de la cual ya no vea salida. Esto se debe a que la sucesión de problemas, pérdidas o sufrimiento causado por cuestiones externas a lo que domina ha superado su capacidad de aceptación.

¿Cómo se puede manifestar?

Como todos los padecimientos mentales, también este viene cargado de manifestaciones que muchas veces se vuelven claramente físicas. Por ejemplo, dolores de cabeza insoportables, tensión muscular que llega a provocar contracturas dolorosas, pérdida del apetito…

No obstante también hay señales que no son físicas que pueden experimentar las personas con un estado de ánimo depresivo. Estas manifestaciones pueden ser preocupaciones innecesarias durante gran parte del día, búsqueda de soledad y aislamiento voluntario de la sociedad, pérdida de la ilusión y la motivación, etc.

Por eso el apoyo del entorno más cercano es de vital importancia. Aunque muchas veces no lo reconozcan, las personas con un estado de ánimo depresivo necesitan ayuda cuando atraviesan unos momentos tan complicados.

¿Cómo saber si alguien está triste o deprimido?

Una persona puede presentar un estado de ánimo deprimido en momentos puntuales de su vida. Por ejemplo, tras un fracaso o ruptura amorosa, después de la finalización de un contrato laboral o de un despido del puesto de trabajo o incluso tras la pérdida de un ser querido.

Todo el tiempo que dura el proceso en el que esa persona acepta que no puede seguir con su pareja, que no puede conseguir ese trabajo, que lo han despedido de forma definitiva o que su ser querido no va a resucitar, la persona puede manifestar tristeza y ánimo depresivo.

Es normal sentirse en algún momento deprimido

Este tipo de situaciones, así como otras muchas que pueden resultar muy similares, son habituales. A lo largo de la vida, a muchas personas les ocurre esto incluso más de una vez. El problema es que nadie nos prepara ni educa para afrontar este tipo de choques en la vida. Sin embargo, este es un proceso puntual que, con ayuda profesional o sin ella, la mayor parte de la población está capacitada para saber cómo superar la tristeza sin mayores complicaciones.

Que en un momento de la vida alguien se sienta mal anímicamente no significa que esté enfermo. Todo lo contrario. Para todas las personas, la vida tiene fases. Todo el mundo atraviesa mejores y peores momentos. Sin embargo, las personas que sufren depresión son incapaces de atravesarlos porque lo ven todo en negativo. Las personas con un estado de ánimo depresivo son incapaces de reconocer lo positivo de sus vidas. De ahí la importancia que el entorno social tiene en estas personas al brindarles su apoyo y ayuda.

Normalizar la salud mental

Cuando las fases de tristeza no son recurrentes, no suele ser necesario ahondar mucho en las causas. Las personas guardan recuerdos que a veces afloran y lastiman. Eso no significa que necesariamente sea peligroso recordar y sentirse apenado por lo que se recuerda. Sin embargo, si las fases de tristeza son recurrentes y aparentemente no responden a ningún hecho conocido y que lo justifique, hay que tener precaución.

¿Qué hacer cuando se entra en un bucle depresivo?

Como siempre, visitar a un especialista. Es para lo que están. Los psicólogos se encargan de ayudar a todas las personas que estén atravesando un momento complicado. Actualmente aún parece que ir al psicólogo es un tema tabú. En realidad en nuestra sociedad todavía hay gente que ve mal el hecho de que se acuda a un psicólogo, cuando en otras partes del mundo es una actividad de lo más normal. Para una vida plena y con una buena salud mental, convendría visitar al psicólogo las mismas veces que a cualquier otro profesional sanitario.

¿Cómo se debe normalizar?

Ya lo decían los romanos: mens sana in corpore sano. Ni se trata de un profesional para locos ni es ninguna vergüenza dejarse ayudar por especialistas. Más bien, todo lo contrario.

¿Es lo mismo un psicólogo que un psiquiatra?

Ambos profesionales son diferentes aunque tienen el mismo punto de partida: alcanzar el bienestar de la persona que necesita de su ayuda.

Por lo general la tarea de un psicólogo consiste en entender la situación, los elementos que rodean a la persona para saber cómo le afectan. Asimismo, trataría de comprender cómo es su personalidad, cuáles son sus aspiraciones, impedimentos o traumas. Con esta visión, encaminan la terapia en función de las conclusiones sacadas en la recogida de información y tras realizar el análisis del problema. Por un lado el psicólogo se encarga de ofrecer recursos y mecanismos para que alguien pueda enfrentarse a sus problemas diarios y por otro ayuda a solventar los principales conflictos internos.

Un psiquiatra es, sin embargo, un médico especializado en psiquiatría. Cuando alguien es enviado al psiquiatra significa que tiene un problema o trastorno para el que, muy probablemente, necesite ayuda farmacológica. Cuando se inicia un tratamiento psiquiátrico las dosis tienen que ser muy controladas y tomarse bajo prescripción. Un desajuste puede provocar problemas mayores o intensificar los que ya se padecen.

Sin embargo, hay que tener claro que ni tomar medicación ni estar acudiendo a un psiquiatra y/o a un psicólogo califica a la persona como loca. Ambos son profesionales especializados, al igual que lo son un cardiólogo, un neumólogo o un hematólogo. Es necesario tomar ambas profesiones en serio, seguir sus pautas y controlar rigurosamente el calendario de citas. Como todos los profesionales sanitarios, su única intención es ayudar a las personas a encontrarse mejor.

La ayuda fundamental de un psicólogo

Si alguien con tendencias deprimidas acude con frecuencia al psicólogo, va a ser sencillo que este lo detecte antes de que se manifiesten consecuencias depresivas reales. Por eso, entre otros motivos, es importante acudir con regularidad. Mucho más importante es ir, por supuesto, cuando se sospecha que algo no funciona bien en la vida de la persona afectada. Además, hay que tener en cuenta que cada vez existe más tecnología aplicada, más investigaciones y avances científicos para tratarla, combatirla y eliminarla.

El problema es que muchas personas no creen que la ciencia pueda ayudarles. Además en variadas ocasiones ocurre que cuando se comienzan a ver avances y una pequeña mejoría en el estado de ánimo, abandonan la terapia. Si cuando una persona en fase de recuperación se empieza a encontrar mejor decide abandonar la medicación o dejar de acudir al especialista, asociará el fracaso de la superación con un falso mal resultado por parte de los fármacos y de la ayuda médica.

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