¿Qué dicen los selfies sobre ti?

¡Que levante la mano aquel que no se haya hecho un par de selfies en su vida! Difícil, ¿eh? Y es que todos, o casi todos, alguna vez hemos empuñado la cámara o el móvil con su lente mirando hacia nosotros y, ¡patata! Instantánea para repartir por Whatsapp o subir a Instagram.

¿Hay algo de malo en hacerse selfies?

La respuesta definitiva es “No”. No hay nada de malo en querer capturar tu expresión en un momento determinado y, contrario a lo que se pueda leer por ahí, un selfie en sí mismo no denota ningún tipo de alteración psicológica ni tiene por qué ser señal de baja autoestima.

Como todo en la vida, los excesos son los que pueden resultar preocupantes en un momento dado: en los últimos años, varias personas han perdido la vida o han resultado heridas en el intento por hacerse un selfie en condiciones extremas o temerarias. Pero, una vez más, el selfie poco ha tenido que ver: la raíz de ese impulso depende del histórico de cada persona y puede ser tan variopinta como el simple hecho de no haber calculado los riesgos a los que se exponía o una marcada pasión por las situaciones de peligro.

¿Cuándo debo preocuparme por los selfies?

Si tienes la duda de lo que pueda indicar tu deseo de hacerte “auto-fotos” y mostrarlas en las redes sociales o compartirlas por mensajería instantánea, quizá merezca la pena que leas este listado de señales de alarma ante los selfies.

#1. Me cuesta mucho disfrutar los momentos si no hago fotos.

Si eres incapaz de centrarte en la realidad que estás viviendo, porque la idea de estar desaprovechando un buen tiro de cámara para una selfie te ronda tanto que te genera ansiedad, entonces sí, es posible que hayas entrado en una dinámica cíclica en la que todo cuanto haces necesita ser registrado y compartido.

Si, por el contrario, disfrutas haciendo y compartiendo fotos, pero eres capaz de ser feliz sin hacerlo, ¡adelante! Deja salir al artista que llevas dentro.

¿Cómo saber si mi caso es el primero o el segundo? Muy sencillo: déjate el móvil en casa un día en el que vayas a cenar en un bonito restaurante o de fiesta con tus amigos. Si al día siguiente sientes que te has divertido como siempre y que no tener fotos de ese momento te da igual, ¡no tienes de qué preocuparte!

#2. Me entristezco o me enfado si no consigo todos los Me Gusta que quiero.

A todos nos gusta gustar, especialmente cuando participamos en redes sociales donde la mayor muestra de simpatía que otros pueden tener hacia nosotros es premiarnos con un like.

Al tener más o menos establecido el tamaño de nuestra agenda de contactos y con base en nuestra experiencia como usuarios, es normal que podamos anticipar cuántos Me Gusta aproximadamente conseguirá una foto que compartamos.

¿Y qué pasa si no conseguimos todos esos likes?

  • Opción a: se te viene el mundo abajo y pasas varios momentos del día intentando descifrar por qué la gente “ya no te quiere”; además, entras a varios de los perfiles de tus amigas intentando dar con la receta de su éxito, pues ellas parecen conseguir mejores resultados con sus fotos que tú.
  • Opción b: la vida  sigue y tú no estás en disposición de que una foto en redes sociales te eche a perder el día. Sigues viviendo tus experiencias y compartiéndolas como si nada. Total, algunas fotos gustan más que otras.

Si tu opción es la b, está claro que compartir selfies no es un problema para ti y que, de hecho, te lo tomas como una forma de compartir aquello que te hace sentir bien. Si tu opción es la a, quizá sea buena idea aprender a relativizar: puede que las personas no hayan dado tantos “Me Gusta” porque has publicado a una hora en la que aún no se habían despertado, porque se les ha olvidado o porque, en realidad, esa foto no llamó su atención, pero a ti eso no te impide seguir disfrutando tu vida. Total, es imposible gustar siempre a todo el mundo.

#3. He llegado a hacerme selfies que no quiero o me avergüenzan

Las redes sociales están llenas de retos de diversa índole y de modas que, aunque efímeras, pegan con muchísima fuerza, no son aptas para todo el mundo, y es muy importante que sepas evitarlas cuando sientas que no son adecuadas para ti.

Si bien unirse a un reto fotográfico puede ser muy divertido y exacerbar tu orgullo de pertenencia aunque sea dentro de una pequeña comunidad online, es muy importante que todo lo que hagas dentro y fuera de Internet esté acorde con tus valores y dentro de tus límites.

Si, por el contrario, sientes que en alguna ocasión has hecho un posado o empleado elementos en una imagen que no te terminan de convencer del todo, pero has seguido adelante porque te apetecía agradar a las personas en Internet y conseguir muchos “Me Gusta”, entonces merece la pena que te detengas un momento a reflexionar y recordar que tú eres quien tiene el control de tu vida y de tus publicaciones, siempre.

#4. He hecho sentir incómodo a alguien por hacernos selfies

En la era de las redes sociales es completamente normal que quieras compartir tu felicidad con el mundo y eso muchas veces pasa por mostrar quiénes te acompañan en momentos que son especiales para ti.

No obstante, no a todo el mundo le gustan las fotos en general y los selfies en particular y eso es algo medianamente fácil de saber, ya sea porque la otra persona te lo dice abiertamente o porque lo intuyes al notar su incomodidad cuando se acerca el momento de haceros fotos.

Si, a pesar de saber que alguna amiga, a tu pareja o a algún familiar no le gustan los selfies, has insistido mucho en que pose contigo, lo más adecuado sería que te pararas a pensar: ¿Podríamos esta persona y yo disfrutar más de los momentos juntos si no existiera la tensión de pedirle que nos hagamos fotos? Si la respuesta es sí, plantéate darle un poco de espacio y valorar cómo te afecta a ti el hecho de abstenerte de fotografiaros.

Conclusión: selfies sí, excesos no

Como verás, no hay nada de malo en hacerte fotos y compartirlas con tus amigos y familiares a través de las redes sociales, siempre que esta práctica no se convierta en imprescindible o adictiva para ti y que no invada el espacio de otras personas.

Si al leer este artículo te has quedado con la sensación de que muchas de las opciones te encajan y, además, tienes otros motivos para pensar que tu autoestima se ha visto un poco debilitada últimamente, no tengas reparo en pedir consejo a un profesional.

Si lo deseas, a través de TherapyChat puedes hablar con un psicólogo online que te ayude a mejorar tu autoestima cada día más.

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