Duelo en la distancia. ¿Cómo afrontar una pérdida si estás lejos?

Duelo en la distancia

Pocos sucesos hay más dramáticos que la pérdida de un ser querido y saber cómo superar el duelo en la distancia, cuando no cuentas con el apoyo de tus allegados, es un reto aún mayor. El duelo por un fallecimiento es esa fase tan dura en la que nos sumergimos en la tristeza, el desconcierto y la sensación de vacío cuando esa persona desaparece, de manera irremediable y para siempre. Ser conscientes de esa pérdida afecta a nuestro estado de ánimo.

Normalmente, las personas tienden a adoptar una de estas dos conductas: o se aíslan para entregarse plenamente al dolor, o se rodean de sus familiares y amigos que, aunque no sepan cómo ayudar en la superación del duelo ellos mismos, por lo menos generan una red de seguridad emocional donde el afecto mutuo contribuye a la superación de cada una de las fases que se suceden a la pérdida.

Pero, cuando la segunda opción no es posible, bien sea porque la muerte de un ser querido te sorprende geográficamente lejos, o porque no tienes una buena relación con tu círculo, es más difícil comprender cómo superar el duelo. La distancia añade más peso a la sensación de vacío y soledad propia de la pérdida y crea propensión al aislamiento.

El duelo es un fenómeno natural y normal que, salvo casos específicos, no necesita de ayuda psicológica profesional. Puedes averiguarlo en el test de duelo. Lo que sí necesita el doliente es la cercanía de otras personas para superarlo.

La ayuda de una red familiar, de amigos y conocidos leales y comprensivos es imprescindible. En este sentido, saber cómo ayudar a superar un duelo es fundamental.

Cómo superar el duelo en general

Tristeza, miedo a la muerte, incredulidad, desgana, rabia, culpa, alteración del sueño y del apetito son algunos síntomas del duelo. Es perfectamente posible y común superar la muerte de un familiar o amigo, pero -tal como hemos explicado antes- hay dos factores que lo facilitan. Son el entorno afectivo y los hábitos saludables, a los que se suma el paso del tiempo. Este mitiga la pena en los casos de duelo normal, aunque dependiendo del impacto emocional encontraremos periodos de duelo más o menos largos.

Estos pilares se expresan en ciertas actividades o actitudes que nos ponen de nuevo en marcha. Lo primero que vamos a hacer para intentar establecer consejos para superar el duelo es plantear acciones que suceden en un duelo estándar, donde el contacto con otros afectos es posible. Posteriormente, cerraremos el espectro para intentar averiguar cómo afrontar el duelo en la distancia. Lo más importante es que, sea cual sea tu situación, no te exijas demasiado. Recuerda que cada persona es única y lo que para unas funciona, para otras no es tan efectivo.

La expresión de sentimientos

Un día querrás encerrarte y no ver a nadie. Pero al siguiente puedes estar deseando hablar y necesitas encontrar a quien te escuche. Queremos expresar nuestros sentimientos (desconcierto, ira, frustración, pena, culpa…) y para eso no sirve el espejo, necesitamos compañía.

En la búsqueda de la superación del duelo, contar con una familia y unos amigos empáticos, pacientes y sensibles es fundamental para liberar presión emocional y evitar que la negatividad se haga fuerte en nosotros.

La vida, que sigue

Quizá eso de que “la vida sigue” es una de las frases más antipáticas que se le pueden decir a alguien en duelo. ¿Acaso el problema no es, justamente, que la vida dejó de seguir para alguien muy querido? ¿Cómo puede venir alguien a decir que “la vida sigue” justo ahora? Que esta idea te resulte desagradable y te genere rechazo es completamente normal. Aún así, es muy importante que intentes lidiar con ella, porque comprender que la vida, la tuya, efectivamente, sigue, es un paso ineludible para llegar a saber cómo superarlo.

Es normal que quieras ocultarte del mundo y que no tengas fuerzas para nada. Pero los hábitos saludables y el entorno te obligan: hay que seguir trabajando, estudiando o atendiendo a los tuyos, hay que salir a la calle, hacer recados, cuidarse y adecentarse. Hay compromisos y responsabilidades que no esperan.

El entretenimiento que supone enfrentarse a las obligaciones diarias ayuda a diluir el duelo, pues no puedes envolverte en la pena las 24 horas. Estás triste, sí, pero la vorágine de la vida te impide pensar en la pérdida constantemente.

Unos hábitos saludables de alimentación, horarios, ejercicio y trabajo ponen nuestro reloj emocional de nuevo en hora. Porque el mundo sigue girando.

La distancia, un gran escollo

Ahora bien, ¿cómo superar una muerte cuando estamos lejos? Cuando se afronta el duelo en la distancia física o sentimental, nos falta el apoyo y el aliento de esa red mencionada arriba. Si el duelo dura demasiado o el dolor es tan intenso que incapacita, podríamos estar hablando del duelo patológico, una circunstancia que podría derivar en depresión.

La pena al otro lado del mundo

Vivir en una ciudad alejada de la familia puede dificultar el tránsito del duelo. Si nuestros lazos sociales no son fuertes, de confianza y bien conocidos, como suele ocurrir con los emigrantes y expatriados, disminuye la capacidad de expresión de sentimientos y de encontrar soporte emocional que nos guíe para entender la forma de superar el duelo. Pero conviene buscar esa confianza en quienes se tenga cerca, aquellos que conozcan tus necesidades y estén puestos sobre aviso sobre tu situación.

También es interesante recurrir a la red de apoyo de los grupos de duelo o de personas con las que se compartan creencias religiosas, si es que se tienen. Existe una relación entre muerte y religión que hace que el creyente afronte la pérdida de una forma diferente, y en su caso puede ser de gran ayuda la parroquia o el sacerdote, gente que al igual que él cree en la existencia de un más allá que resulta reconfortante. Por lo general, un grupo de apoyo para personas en duelo tendrá más claro que tú el camino de la superación del mismo, pues se dedican a ayudar a personas que estén pasando por ello, la experiencia es su fuerte.

Por otro lado, apostar por la tecnología puede marcar la diferencia. Ya nada acerca más a las personas que las redes sociales, la videoconferencia y los servicios de mensajería online. Aprovecha que su uso requiere de tu actividad (ahí entran los hábitos saludables): configurarlos, buscar horarios para conectar e incluso adecentarse para salir por la webcam.

El duelo en la distancia emocional

Si en tu caso lo que te preguntas es cómo superar el duelo cuando existe un distanciamiento emocional, la estrategia cambia un poco, pero seguro que hay esperanza. Perder a un ser querido en un momento de distanciamiento es especialmente doloroso, porque parece que quedó algo por saldar, una disculpa por dar o una explicación pendiente. Puede ser cualquier cosa, desde un enfrentamiento, como un “llevo diez años sin ver a mi padre”, hasta un “te quiero” que nunca se dijo.

Esa espina puede ser emocionalmente dañina, sobre todo cuando aparece la sensación de responsabilidad por el fallecimiento. Conviene entender que el sentimiento de culpa casi siempre es infundado. Hablar con los médicos sobre las causas del fallecimiento puede darnos argumentos para alejar esa sensación tan opresiva y dar con las claves para afrontar el duelo a pesar de esa sensación de “algo por hacer” con la que tendrás que aprender a vivir.

La muerte de un pariente también puede obligarnos a contactar con miembros de la familia con los que tenemos un conflicto. Elegir entre cerrar heridas o apartarse dependerá de las circunstancias personales y familiares, algo que debes valorar porque se trata de hacer más fácil el duelo, no empeorarlo con discusiones o reproches. Estamos culturalmente condicionados para pensar que las personas de nuestra familia son nuestro apoyo por naturaleza, pero esto no siempre es así en la práctica. En este caso, eres tú quien debe preguntarse si acercarte a tus parientes te hace mal o te hace bien y, si ves que tu respuesta es “un poco de las dos”, preguntarte si te hace más mal que bien o viceversa.

Siempre hay alguien dispuesto a escucharte

Como ves, el entorno social es importante a la hora de mitigar el duelo. Si estás en esa situación, busca el apoyo de los tuyos siempre que sea posible y no dejes que el dolor haga que te ocultes, ni física ni emocionalmente.

Si te resulta imposible retomar el contacto con tus familiares y amigos, si no te ves capaz de abrirte con un grupo de apoyo, si, en definitiva, sientes que el dolor se está apoderando de ti y no tienes la menor idea de cómo superar el duelo, pide ayuda profesional.

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