Duelo patológico. ¿Qué es y cómo superarlo?

duelo patológico

¿Cuál es el riesgo de la pérdida? Que puede transformarse en un duelo patológico si los síntomas se tornan crónicos a lo largo del tiempo. Es decir, a pesar de que la persona tiene derecho a ser feliz y vivir con ilusión, hay algo que se lo impide.

La muerte de un ser querido produce el sufrimiento inevitable de la despedida. Este instante es doloroso en sí mismo, sin embargo, forma parte de la vida. Por tanto, cuando te encuentras en una situación de estas características, vives un duelo necesario. Un duelo que refleja ese periodo de transición puesto que necesitas asimilar e interiorizar los cambios que han dejado en tu vida la marcha de esa persona.

Síntomas de un duelo patológico

En un proceso de estas características, la persona se siente desbordada a nivel emocional por sensaciones vinculadas a esta pérdida. A pesar de que el tiempo pasa de un modo objetivo, el tiempo no ha pasado del mismo modo en el corazón de quien siente que algo se detuvo en su vida el día en el que recibió la noticia por la muerte del ser querido. La identificación con la propia tristeza es intensa. Una tristeza que vuelve a brotar durante la Navidad, en fechas señaladas y en el aniversario de la muerte.

Los síntomas de malestar pueden intensificarse en aquellos periodos del calendario en los que la persona tiene más tiempo para pensar en su propia vida. Por ejemplo, el periodo de vacaciones es especialmente vulnerable porque el vacío que deja el trabajo puede dar paso a sensaciones que la persona ha tapado durante el resto del año.

Este tipo de duelo tiene que ver con aquella sensación que lleva al afectado a sentir que nunca podrá superar ese dolor tan grande. Sin duda, se trata de un dolor intenso, sin embargo, desde esta perspectiva, magnifica los síntomas todavía más.

Vivir anclado en el pasado

La persona puede vivir su presente desde el pasado sin saber cómo afrontar la muerte del ser querido. Aunque los días pasan y la vida avanza, la nostalgia se convierte en la fuerza que guía sus días. Una nostalgia que puede transformarse en un constante echar de menos o, también, en una nube de sentimientos contradictorios que le impide cerrar ese capítulo.

Este tipo de dolor puede darse con mayor frecuencia cuando la experiencia de la propia muerte del ser querido fue traumática o inesperada. Del mismo modo, si la persona afectada por ese vacío tenía una dependencia importante respecto de esa persona y, además, tiene un círculo social reducido con pocos lazos fuertes de amistad, entonces, la soledad puede incrementar el riesgo de sufrir este dolor.

La persona parece negarse a olvidar porque en realidad tiene miedo a hacerlo. Es decir, teme que con el fluir de los días, llegue un momento en el que ya no recuerde la voz de esa persona, el color de sus ojos o todos aquellos datos tan característicos que definen la individualidad de ese ser tan especial. Sin embargo, como consecuencia de este miedo a olvidar el pasado, la persona tampoco disfruta del presente.

Es evidente que la muerte de un ser querido produce un impacto directo en la vida de su entorno más cercano. Sin embargo, en esos casos es posible observar cómo cada persona reacciona de una manera distinta ante esa despedida.

Si estás pasando por una situación emocional de este tipo, es importante que te cuides. ¿Qué pasos puedes dar para superar el duelo patológico?

10 consejos para superar el duelo patológico

#1.- Concédete la importancia que mereces

Cuando pones tanta atención a la ausencia de esa persona en tu vida te olvidas de tu propia presencia y de tu propio tiempo. Ese familiar fallecido hizo su camino, tuvo su vida. Por tanto, para saber cómo superar una muerte, es importante entender que tú también debes hacer el tuyo.

#2.- Céntrate en las personas presentes en tu vida

Nadie puede llenar el vacío que ha dejado ese familiar. Sin embargo, la compañía de otras personas es muy beneficiosa para conectar con el latido de la vida. Intenta estar ocupada, compartir planes con amigos, pero también practica tu propia autonomía para realizar planes en solitario. Es muy posible que tengas que hacer un esfuerzo emocional para lograrlo, sin embargo, es positivo que no te encierres en ti misma.

#3.- Ayuda profesional

Existen momentos en los que es fundamental pedir ayuda psicológica para aliviar las heridas por ese dolor. Por ejemplo, la tristeza puede ser tan intensa que altere incluso la vida de la persona en los aspectos más cotidianos. En ese caso, es muy saludable buscar apoyo en un profesional.

#4.- Piensa sobre tu día a día

Intenta evaluar en qué momentos de la rutina te sientes mejor, en qué instantes experimentas una mayor sensación de calma. Identifica esos momentos y dedica más tiempo a realizar esos planes que te conectan con este estado de ánimo. Estos instantes te ayudan a compensar la balanza emocional respecto de aquellos otros instantes en los que experimentas con más intensidad los síntomas del duelo.

#5.- Escribe un diario

La escritura como terapia es una medicina vital porque te ayuda a ser constante. Puedes escribir aquello que te inspira en cada momento, utilizar la intimidad que te da el papel como un desahogo psicológico, escribir palabras dedicadas a ese familiar ausente, anotar posibles proyectos de futuro a corto plazo… En definitiva, tu diario puede ser un pequeño refugio emocional para exteriorizar aquello que llevas dentro.

#6.- Evita el apego hacia los recuerdos

Por ejemplo, es natural que quieras conservar algunos detalles de ese ser querido ausente, sin embargo, conviene no llevar esta idea al extremo de conservarlo todo exactamente tal y como estaba antes de la muerte de esa persona.

#7.- Cuídate mucho

El duelo patológico puede alterar las rutinas más básicas de la vida de la persona afectada. Por ello, para entender cómo superar el duelo, debes cuidar especialmente tu alimentación porque los alimentos no solo son una fuente de energía para el cuerpo, sino también, para la mente. A su vez, cuida tu descanso.

Escucha las sensaciones de tu cuerpo para intentar dar una respuesta adecuada a tus necesidades. Escúchalas recordando que tú eres más que estas sensaciones temporales que en algún momento quedarán atrás en tu vida.

Por ejemplo, puede ocurrir que un amigo te invite a dar un paseo y, sin embargo, el primer pensamiento que viene a tu mente es el de rechazar ese plan porque no te apetece salir de casa. Sin embargo, en ese caso, intenta romper con esa tendencia al aislamiento y piensa que te vendrá bien salir, hablar un rato y distraerte. De hecho, pasear es una experiencia saludable en cualquier momento vital, también en un momento de duelo.

Cuídate mucho y, a su vez, déjate cuidar por aquellos que te quieren. Es decir, déjate acompañar en este momento de tu vida. Puede ocurrir que algunos de tus amigos quieran apoyarte pero no sepan exactamente cómo hacerlo. En ese caso, puedes tomar la iniciativa de expresar tus propias necesidades de manera asertiva.

#8.- Crea nuevas rutinas

Una de las cosas que ocurre cuando muere una persona cercana es que existen rutinas que cambian. Por esta razón, este es un buen momento para iniciar alguna rutina nueva que sea un símbolo del inicio de una nueva etapa. Intenta comenzar con algo sencillo, alguna idea con la que te sientas cómoda y que te guste.

#9.- Ten paciencia

Es necesario aceptar la pérdida para poder avanzar desde la integración de este dato en tu propia historia. No te compares con otras personas que también han sufrido esta pérdida, cada ser humano vive su propio duelo. Simplemente, piensa que estás en el camino de superar esta tristeza de manera definitiva. Y este hecho puede darte la motivación necesaria para avanzar. Aquí puedes realizar un test de duelo para analizar tu situación actual.

Lecciones del duelo

Este proceso vital es tan íntimo y personal que, de un modo inevitable, vas a sentir cómo tu mente y tu corazón están condicionados por esta experiencia. Sin embargo, a su vez, este momento es tan significativo que podrás extraer lecciones de vida. Estas lecciones pueden ser valiosas herramientas de futuro.

Por ejemplo, puede que en este momento te des cuenta de lo importante que es la amistad. O, también, puede que descubras algún aspecto de ti mismo que desconocías.

La muerte puede resultar una experiencia incómoda puesto que nadie desea decir adiós para siempre. Sin embargo, la muerte forma parte de la vida y no aceptar esta realidad supone sufrir todavía más por una despedida que, en realidad, tiene sus matices. En esencia, ese ser querido siempre estará ligado a ti y a tu propia historia. Sin embargo, es cierto que echarás de menos tener la oportunidad de seguir compartiendo momentos como los que tú recuerdas.

Si estás viviendo un duelo patológico, estos consejos pueden servirte de apoyo emocional. El proceso no es sencillo, sin embargo, piensa que la alegría es la meta más importante. Y esta alegría será tu mejor homenaje para esa persona que, si estuviese a tu lado, desearía verte feliz hoy y siempre.

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Duelo patológico. ¿Qué es y cómo superarlo?
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