El duelo. Ayuda psicológica para superarlo

el duelo

Las despedidas forman parte de la vida. Sin embargo, eso no significa que afrontar el duelo no sea algo doloroso. Especialmente, cuando se trata de un adiós definitivo marcado por la muerte de un familiar o amigo. Tanto la fragilidad humana como la fortaleza, están presentes en este acto de vulnerabilidad.

Tanto si estás pasando por una pérdida de este tipo como si deseas aprender cómo ayudar a superar un duelo es muy importante que entiendas la situación desde la empatía, la escucha  de las emociones, la introspección, la calma, la paciencia y el cariño.

Cómo vivir el duelo

Pero antes de nada, ¿qué es el duelo? Se trata de un proceso psicológico que sigue a la pérdida de algo que queríamos mucho y que formaba parte de nuestra vida. A pesar de ser un proceso adaptativo y necesario, no se puede negar lo difícil que puede resultar el hecho de superarlo.

El duelo no solo se limita a la muerte de un ser querido, sino que podemos experimentar el duelo por una mascota, tras la ruptura de una relación, por la pérdida de un empleo… A la hora de afrontar cualquier tipo de pérdida es necesario comprender que los sentimientos de tristeza y vacío son habituales. Ignorar el dolor nos hará más daño a largo plazo, pudiendo ocasionar que nos atasquemos en alguna de las etapas que debemos superar.

Si te encuentras en un proceso de duelo es fundamental que te dejes acompañar por aquellas personas que te quieren. Puede ocurrir que algunas de esas personas deseen apoyarte pero no sepan cómo hacerlo exactamente. Nadie puede leer tu pensamiento o interpretar tus expectativas (sin riesgo de equivocarse) a partir de tus acciones.

En ese caso, tú puedes guiar a tu círculo de confianza a través de mensajes claros y específicos. La muerte de un ser querido deja muchas preguntas y muchos silencios. En este momento, la inquietud filosófica del ser humano adquiere su máxima expresión. Pueden aparecer múltiples preguntas en torno al sentido de la vida, la muerte, la brevedad del tiempo o la fragilidad de la existencia.

Tal vez no halles la respuesta a todas tus preguntas, pero sí puedes encontrar en los demás un apoyo vital. Encuentra tiempo para estar a solas pero no busques encerrarte. Escucha tus necesidades pero no cargues con este peso en soledad. La tristeza de la pérdida duele. Compartir aquello que sientes con las personas que te rodean te ayudará a aliviar la pena por medio del consuelo y la empatía.

Ayuda psicológica

Cuando protagonizas este proceso de superación, poco a poco irás pasando por cada una de las fases del duelo. Más allá de cualquier información general, cada vivencia es totalmente particular porque las circunstancias personales también lo son.

La ayuda psicológica también puede ser un aspecto clave para vivir el duelo por medio de un proceso de acompañamiento. Si realizas terapia psicológica en estos duros momentos no solo experimentarás el refuerzo positivo del profesional que guía la terapia. También podrás poseer una mayor vinculación con tu persona ya que tendrás la oportunidad de conocerte más en profundidad.

En este momento, es recomendable que sientas la necesidad de hablar de aquello que te ocurre ya que no es positivo hacer como si no hubiese pasado nada. Es importante nombrar los sentimientos, expresar ese universo interno que actualmente está tan conectado con la experiencia de la pérdida.

Por medio de la terapia de duelo, podrás realizar tu propio proceso vital. De esta manera integras esta información en tu realidad, aceptando lo ocurrido y evolucionando a partir de lo que ha pasado. El riesgo del dolor es que se torne crónico o difícil de superar. Es decir, que te estanques de algún modo en ese recuerdo que condiciona tu presente de manera negativa.

La paciencia como medicina ante el duelo

Si estás viviendo el dolor por la muerte de un ser querido, ten paciencia. Esta es una vivencia que no se supera en un día. No te preguntes de manera anticipada cuánto tiempo tardarás en recuperar la alegría plena. Simplemente, vive esta experiencia cuidando de ti y confiando en las personas que te quieren.

Existen circunstancias que pueden hacer que el proceso sea más complejo dependiendo de las variables de cada caso. Por ejemplo, otras dificultades personales presentes en un mismo periodo de tiempo, el fallecimiento de una persona joven o la soledad. La terapia no trata de minimizar el dolor de la muerte al restarle importancia. Sin embargo, por difíciles que sean las circunstancias, la vida continúa. Así lo muestra la esperanza de cada nuevo amanecer y con él, también, la oportunidad de un nuevo comienzo.

Esperanza frente al dolor

La esperanza es la que guía el proceso de duelo. La esperanza de volver a sonreír plenamente en el futuro, recuperando tus ilusiones y tus alegrías. Sin embargo, conviene no forzar esa alegría porque al sufrir una pérdida, también tienes derecho a experimentar la vulnerabilidad en primera persona.

Esta es una de las razones por las que la terapia está especialmente centrada en la base inicial de la expresión de tus miedos, dudas, inseguridades, anhelos, sentimientos y todo aquello que sea importante para ti. En un momento de pérdida es humano sentir el peso de aquellas palabras que no se dijeron y que justo ahora adquieren más intensidad. Desde el presente es imposible modificar el pasado en cuanto a su desarrollo. Sin embargo, sí es posible influir de manera positiva en la lectura de los hechos a través de la realización de una interpretación ajena al sentimiento de culpa.

El papel de la fe

En ocasiones puede ser interesante valorar la posibilidad de recurrir al apoyo de los grupos de duelo o de aquellas personas con las que se compartan ideas y creencias religiosas. Si perteneces al grupo de personas que creen en la idea de que muerte y religión están enlazados, la ayuda de la figura del párroco o sacerdote podría resultarte reconfortante. Los grupos de ayuda en el duelo se dedican a ayudar a personas que están pasando por este duro trance.

Elaboración del plan de acción

¿Por qué es tan importante aceptar lo ocurrido para avanzar y ser capaz de superar el duelo? Porque así como nadie puede modificar el pasado, tampoco nadie puede adivinar qué pasará en el futuro. Sin embargo, sí es posible influir positivamente en la planificación del futuro por medio de la gestión emocional presente en el duelo.

Llorar la pérdida de ese ser querido, expresar el dolor, comunicar las sensaciones asociadas a este adiós forma parte de la superación de esta tristeza. Por ejemplo, es habitual que experimentes una fase de enfado por un hecho que consideras injusto.

Asumiendo responsabilidades

Cada persona escribe su propia historia a lo largo de las distintas etapas de su biografía. También ocurre lo mismo en la circunstancia particular de la superación del dolor. Que el psicólogo realice un proceso de acompañamiento constante no significa que puedas delegar tu responsabilidad en la superación de este dolor. No puedes dejarlo todo en manos del profesional.

La metodología de este proceso no sigue estas directrices, sino que eres tú quien debe realizar este aprendizaje. Debes manifestar los nudos internos, expresar tus bloqueos y desarrollar nuevas herramientas y recursos para posicionarte ante la realidad desde una nueva perspectiva.

Así como cada proceso de duelo es único e irrepetible, esta experiencia de superación tampoco puede representarse por medio de la metáfora de una línea recta que siempre mira hacia adelante. En un proceso terapéutico es posible que permanezcas más tiempo en una fase determinada o que avances positivamente en la dirección deseada. O al contrario, puede ocurrir que después de un gran avance experimentes un aparente retroceso.

Tiempo de introspección y autoconocimiento

La mayoría de las personas han vivido alguna experiencia de pérdida en algún momento de su vida. Esto es algo que tal vez puedas observar en tu entorno más cercano. Sin embargo, cada historia es totalmente diferente. Las ocupaciones del día a día y la prisa propia del estilo de vida actual pueden hacer que el dolor permanezca oculto bajo esta forma de distracción que centra la atención en lo inmediato.

Por ello, el final principal de la terapia, es precisamente dedicar tiempo a ese asunto que merece este espacio de presencia consciente. En el espacio de la terapia podrás encontrar un entorno cuidado para la escucha activa, la comunicación, la confianza, el respeto a la privacidad y la libertad. Si estás pasando por un momento de pérdida, ten paciencia y quiérete de manera incondicional ahora y siempre.

Por tanto, la muerte de un ser querido o de un amigo es una de esas vivencias que puede producirte un impacto significativo en tu estado de ánimo. Si has vivido una circunstancia así, eres consciente del significado de estas palabras porque has experimentado esta pérdida. Sin embargo, la esperanza del amor está en la base de la superación del adiós.

Cómo mirar al futuro con optimismo

Sin duda el duelo duele. Más allá de la ausencia de esa persona, más allá de la despedida, permanecen los recuerdos, las anécdotas y los momentos vividos a su lado. En definitiva, este es el mejor legado.

La muerte de una persona manifiesta algo que todo ser humano puede saber en la teoría, pero que no siempre es fácil de vivenciar en la práctica. La única persona que estará a tu lado desde el principio hasta el final de este viaje eres tú. Por ello, es importante que te cuides siempre, pero especialmente, cuando te sientes vulnerable por un dolor de este tipo. Además del apoyo de tus familiares y amigos, el apoyo profesional puede ayudarte en este momento.

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