El estrés en el deporte

El estrés en el deporte

En cualquier ámbito de la vida, el estrés hace su aparición como respuesta del cuerpo humano a una situación más o menos límite. Esto puede producirse motivado por diversas causas, y una de ellas es la tensión a la que se expone en muchos momentos de su carrera cualquier deportista de élite.

Los diferentes tipos de estrés

Vamos a comenzar explicándote cómo se caracterizan los diferentes tipos de estrés que se pueden experimentar. Esto es algo común a cualquier persona, con independencia de que practique deporte habitualmente o no.

#1.- Estrés agudo

Se trata del tipo de estrés más común y, en pequeñas dosis, puede resultar beneficioso e incluso necesario. En el caso concreto de los deportistas, para afrontar con determinación cada uno de los retos profesionales. Uno de los síntomas positivos es la sobreexcitación, pero no debemos olvidar que también puede causar problemas estomacales, musculares o, incluso, emocionales.

#2.- El estrés agudo episódico

Aparece cuando los síntomas que te hemos descrito anteriormente se repiten muy habitualmente. Las personas que lo sufren a menudo suelen asumir este problema como algo normal, que no es necesario tratar o solucionar, y muchas veces confunden el estrés con la ansiedad.

#3.- El estrés crónico

Suele ser padecido por personas con graves problemas económicos o personales. Este tipo de estrés, que termina desgastando mente y cuerpo, puede estar causado por traumas pasados, frecuentemente provenientes de la niñez.

El estrés en el deporte de alta competición

Los deportistas de élite pasan por diferentes fases que merece la pena que analicemos en detalle.

#1.- La fase de alarma

Es el momento en el que comienzan a hacer aparición los primeros síntomas del estrés en el deporte, como respuesta a un determinado requerimiento físico o psicológico que se presenta ante el deportista. Es el punto clave en el que se generan los estímulos que, en principio, preparan al sujeto para afrontar de manera normal el reto.

Cuando un deportista de élite sabe con seguridad que va a comenzar la prueba o la competición, sufre determinados síntomas: aumento de la presión arterial, del ritmo cardíaco, sensación de tener un ‘nudo’ en la garganta o en la boca del estómago.

Como ejemplo, estas sensaciones son las que experimentaría un ciclista mientras se prepara junto a sus competidores en el punto de salida de una carrera.

#2.- La fase de resistencia

En esta fase, que es una continuación de la anterior, el deportista se adapta a la situación a la que se está enfrentando.

Es el momento en el que el deportista de élite percibe cuáles son las demandas o amenazas del entorno, y ajusta su nivel de exigencia para superar la prueba. Este punto es decisivo para determinar cómo el deportista responde a la situación. Se ajustan los niveles de las diferentes sustancias que segrega el organismo para conseguir un correcto funcionamiento del mismo.

#3.- La fase de agotamiento

Esta fase comienza cuando las exigencias superan considerablemente la capacidad de respuesta del cuerpo del deportista.

Sucede, por ejemplo, cuando un tenista se somete a un entrenamiento por encima de sus capacidades actuales, lo que se conoce como un entrenamiento forzado.

Una vez explicadas las fases del estrés en el deporte, comprenderás que cierta cantidad de ansiedad puede ser positiva, pero es necesario conocer los límites del propio cuerpo y, sobre todo, sentirse seguro y confiar en uno mismo. Si esto se cumple, el resultado será positivo, se gane o se pierda.

La importancia del entrenamiento físico y mental

Podemos decir que la precaución, la previsión y la flexibilidad a la hora de diseñar un buen entrenamiento deportivo son las claves para que este resulte realmente de utilidad.

Es importante ser cautos a la hora de plantear los objetivos, de modo que resulten motivadores y no frustrantes para el deportista de élite. De la misma forma, también habrá que prevenir posibles problemas y aprender estrategias de afrontamiento, para que el sujeto se encuentre bien preparado antes de su aparición.

Además, la flexibilidad es necesaria para readaptarse tras la aparición de esos momentos difíciles o problemas. Muchas veces vemos en las noticias deportivas casos en los que el deportista fracasa o no consigue el objetivo que tenía planteado.

No importa que no lo hayas conseguido, piensa que en otro momento lo conseguirás.

¿Cómo afrontar la victoria o la derrota?

La clave, para que la derrota no deprima y para que la victoria no sea mal llevada, es relativizar las expectativas. Si estas son demasiado bajas, se puede producir un subidón desmesurado que impida un buen manejo del estrés. Si, por el contrario, son demasiado altas, el mal resultado puede llevar incluso a alteraciones emocionales.

Un punto en contra del tratamiento del estrés en el deporte es el hecho de sufrirlo, además, alejados de su casa o de su familia. Piensa, por ejemplo, en el US Open, los tenistas sufren un estrés adicional por el viaje y por encontrarse en un lugar lejano. Poder contar con la ayuda de un psicólogo online, reservar tiempo para conocer el lugar o incluso llevar con ellos a miembros de su familia son opciones para sobrellevarlo mejor.

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