Estrés cotidiano: cómo evitarlo

estrés cotidiano

Llegar a tiempo con los plazos de un proyecto, la sobrecarga de trabajo, las preocupaciones de salud, hacer malabares con los ahorros, los problemas de pareja o familiares… Estos son solo unos pocos ejemplos de situaciones que producen estrés cotidiano y reconoces perfectamente.

Pero, ¿qué es el estrés? El estrés es una condición natural. Hay circunstancias estresantes por todas partes y ante las que debemos reaccionar y adaptarnos. Si algo te supone un reto, reaccionas para superarlo. Por ejemplo: te das cuenta de que algo que cae desde una ventana te podría dar. Es una situación estresante y reaccionas por instinto. Si tienes buenos reflejos, lo esquivas. El estrés puede aparecer ante una gran variedad de situaciones, es muy común el estrés de la convivencia en pareja o el estrés laboral.

El problema viene cuando las situaciones de estrés son demasiado frecuentes e incluso se dan en momentos en los que no debería, sin saber cómo controlar los nervios en el estómago. Eso nos obliga a permanecer en estado de alerta constante, algo peligroso que conviene evitar.

La psicología ofrece una solución eficaz a este problema que cada vez tiene más prevalencia en nuestra sociedad. Aquí puedes leer más sobre las causas del estrés.

¿Cómo saber si estás sufriendo estrés cotidiano?

El estrés negativo tiene unas consecuencias en nuestro organismo y nuestra mente. ¿Cómo saber si tengo estrés? Veamos sus síntomas.

Síntomas psicológicos del estrés

Si crees que estás viviendo estrés, es posible que te sientas identificado con alguno de estos síntomas:

  • Sensación de confusión y aturdimiento.
  • Sensación de apresuramiento constante. Sin acabar de hacer algo ya se piensa en lo siguiente, siempre con la sensación de no acabar nada.
  • Irritabilidad. Mayor sensibilidad a cualquier estímulo.
  • Problemas de sueño. Insomnio, sueño ligero y sensación de poco descanso.
  • Adicción a sustancias. El estrés lleva a buscar remedios y hay personas que caen en el alcohol o las drogas (ilegales o medicamentos calmantes), fuman compulsivamente o comen sin control.
  • Melancolía, tristeza o depresión. La presión causa pena y sensación de incapacidad, una persona estresada puede sentir que nada merece su esfuerzo porque va a ser en vano.
  • Ataques de ansiedad o pánico. Son reacciones explosivas repentinas de miedo ante una situación estresante o la creencia de tener que enfrentarse a esa situación.

Síntomas físicos del estrés

Junto al malestar psicológico producido por el estrés es común que aparezcan síntomas físicos como los siguientes:

  • Problemas estomacales. Náuseas, vómitos, diarrea, acidez…
  • Dolores de cabeza.
  • Cansancio y fatiga física.
  • Taquicardia, opresión en el pecho y respiración agitada.
  • Reacciones alérgicas. La preocupación puede derivar en asma, dermatitis y otros síntomas de intolerancia o alergia. Aquí puedes leer más sobre las enfermedades psicosomáticas.
  • Problemas menstruales. El estrés puede alterar el ciclo menstrual normal, que, incluso, podría desaparecer.

A pesar de que estos son los síntomas que aparecen con más recurrencia en el estrés, la frecuencia, el momento de aparición y la intensidad de los mismos puede variar mucho, dando lugar a diferentes tipos de estrés.

Todos ellos se diferencian en la duración, intensidad de los síntomas o en las causas que los provocan. Entre los diferentes tipos podemos hablar de estrés crónico, estrés agudo o estrés postraumático, entre otros.

En ocasiones, la persona tiene un conflicto emocional que le genera una gran ansiedad pero lo desplaza hacia el sufrimiento de síntomas físicos. Aquí aparece el concepto de somatizar, una forma de defensa ante la ansiedad emocional.

Y es que puede ocurrir que a veces la mente pueda engañar al cuerpo y provocar dolor psicosomático o alivio sin ninguna explicación. Es por ello que una gran parte de dolencias y enfermedades pueden verse afectadas por el estrés u otras condiciones psicológicas.

¿Por qué tratar el estrés cotidiano?

Antes de que sea demasiado tarde, conviene que te conciencies de la necesidad de saber cómo controlar el estrés. Éste podría derivar en alteraciones más graves como problemas digestivos, enfermedades coronarias o trastornos psicológicos.

Los síntomas de estrés cotidiano suelen desaparecer cuando acaba su causa. Sin embargo, no siempre conseguimos que el motivo de nuestro estrés desaparezca, por ejemplo el estrés laboral. Es importante tener en cuenta que los síntomas del estrés laboral pueden resultar incapacitantes en el día a día de la persona que los sufre.

Hay factores cuya existencia no podemos controlar, pero una buena actitud ante ellos sí puede hacer que controlemos su efecto. Aquí puedes leer más sobre el síndrome del quemado en el trabajo y sus efectos en el día a día.

Ten en cuenta estas recomendaciones si te encuentras en una situación estresante:

#1.- Haz ejercicio

La actividad física permite gastar energía y disipar la tensión. Además, cansarse saludablemente ayuda a conciliar el sueño. Ponerte pequeños objetivos en el ejercicio te ayudará a sentirte mejor cada vez que los alcances y a percibirte más capaz.

#2.- Cuida tu dieta

No dejes que el estrés emocional te impida comer bien. Una alimentación ordenada y saludable ayuda a sentirse mejor, contar con la energía necesaria hará que te sientas más capaz de cumplir con las obligaciones del día a día.

#3.- Duerme

Ya sabes, unas 7-9 horas al día, según tus necesidades. Lucha contra la tendencia a dormir cada vez menos, respeta las horas de sueño y no dejes que te den las tantas delante de la televisión.

#4.- Busca soluciones

Cierra los problemas que esperan una resolución, deja pasar los que no puedes controlar y no dejes que los nimios ocupen tu vida. Preocúpate de lo que sí puedes hacer y hazlo. Si sabes de antemano que algo estresante va a ocurrir (por ejemplo, una entrevista de trabajo o tener que hablar en público), prepárate para ello.

#5.- Aprende a relajarte

Existen diversas técnicas de relajación: desde simples ejercicios de respiración y estiramientos para momentos de presión hasta complejas disciplinas de meditación. Investiga y prueba los métodos que mejor se adaptan a tus necesidades e intereses. Esto te ayudará a relajar los músculos tensos, reducir la taquicardia, evitar los mareos y tomar conciencia de dónde estás, qué haces y cómo reaccionas.

#6.- Diviértete

Pocas cosas alejan el estrés y la tensión como la risa. El ocio, pasarlo bien, dejar de pensar en tus problemas y compartir momentos con la gente querida son unas terapias efectivas como pocas. Busca tiempo para tu diversión y para ti.

Merece la pena desestresarse

Hazlo y busca soluciones internas y externas. No dejes que la vida te estrese más de lo normal. El cambio en tu bienestar será notable y mejorará tu calidad de vida y la de las personas que te rodean. Controlando el efecto de las consecuencias del estrés, tu salud física y mental saldrá reforzada y verás la vida con otros ojos.

Para conseguirlo, puedes acudir a la terapia online, con la que aprenderás a combatir el estrés cómodamente desde casa. Un psicólogo online puede ayudarte a encontrar la ayuda que necesitas y proporcionarte consejos y técnicas de relajación que te permitan alcanzar la tranquilidad que deseas. ¿Hay algo más desestresante que la tranquilidad del propio hogar?

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