Estrés emocional. Aprende a gestionarlo con éxito

estrés emocional

El ser humano no está determinado a modo de causa y efecto por las circunstancias externas, pero el contexto sí condiciona a la persona. Y el entorno actual te envía estímulos constantes relacionados con la prisa, la urgencia, la importancia de la inmediatez, el ruido y la competitividad. Aquí entra el juego el concepto de estrés emocional.

Te relacionas en un entorno en el que puedes llegar a normalizar desde la perspectiva de la costumbre que esto es así y no podría ser de otra manera. Sin embargo, la realidad es que la interpretación que realizas sobre el estrés no solo está relacionada con el entorno, sino también, con tus creencias.

Por ejemplo, aquellas personas que observan la realidad desde el filtro del perfeccionismo compiten constantemente con un deseo de superación que no es realista.

Por tanto, tal vez necesites hacer un cambio de creencias. Por ejemplo, algunas personas sufren más estrés porque no desconectan el teléfono móvil, es decir, se imponen la obligación de estar permanentemente disponibles para los demás. Lo cierto es que nada es tan urgente como para no poder esperar un poco más. Integra un buzón de voz en tu teléfono móvil para que aquel que te llame pueda dejarte un mensaje al que tú responderás más tarde.

¿Qué puedes hacer para transformar tu vida a través de la inteligencia emocional y la psicología positiva?

10 consejos para gestionar el estrés emocional

#1.- Establece un compromiso contigo

Plantea como objetivo principal tu propio bienestar. Es decir, no importa el número de tareas pendientes, lo más importante es tu tranquilidad.

Por esta razón, trata como importante aquello que realmente es prioritario y no conviertas en urgente aquello que puede esperar. Cuida tu salud emocional todos los días de tu vida al darte el espacio que mereces, es decir, deja de posponer este compromiso que tienes contigo.

Tu cuerpo no es una máquina, tu mente tampoco. Por tanto, mereces cuidarte siempre de manera incondicional. Escucha a tu cuerpo en lugar de vivir desconectada de tu propio ser a través del ruido que produce el estrés. Escucha las sensaciones que tienes.

#2.- Organiza tu tiempo a partir de objetivos realistas

Una de las causas del estrés es pensar que se puede llegar a todo, es necesario concretar y priorizar. El día tiene una duración temporal, por tanto, reorganiza tu agenda para programar las actividades. Todos los días, reserva espacio disponible para ti, es decir, para desconectar y descansar. El sentido de la existencia no reside en estar constantemente inmersa en nuevos proyectos y propósitos. Los logros tienen valor, pero no son el único horizonte vital.

No por querer abarcar más lograrás mejores resultados. Al contrario, es probable que te frustres al actuar de este modo.

#3.- Aprende a decir no desde la libertad y la responsabilidad

Es decir, asume las consecuencias de tus actos. Algunas personas evitan esta situación que consideran incómoda porque temen que una negativa pueda suponer un motivo de enfado con un amigo o un familiar.

Sin embargo, eres libre de establecer límites que consideras positivos para ti. Cuando dices no a la demanda que te ha hecho alguien cercano, en realidad, no estás rechazando a esa persona.

Pero, además, así como tal vez tengas que aprender a decir no, también es posible que tengas que aprender a decir sí con más frecuencia. Por ejemplo, da una respuesta afirmativa a experiencias que te hacen feliz y que te permiten crecer. Libérate de aquellas ataduras emocionales que te llevan a decir no a aquello que en realidad te gustaría decir sí. Por ejemplo, el miedo o el apego a la zona de confort.

#4.- Cambia la percepción que tienes de los problemas

Afronta de forma distinta los momentos que te producen cierta tensión emocional por el peso de la incertidumbre. Observa esas escenas como situaciones que forman parte del camino del aprendizaje.

Toma las riendas de tu vida en lugar de sentirte dominada por esas circunstancias. Mientras que a veces, el estrés emocional se torna habitual y repetitivo, en realidad, las circunstancias externas son cambiantes. Por tanto, al igual que el agua del río que fluye de manera natural, la vida sigue la misma inercia al compás del tiempo.

Intenta concretar el caso de esta situación para tomar una decisión efectiva en torno a aquello que quieres solucionar, ya que te resultará más fácil elegir una idea al acotar el campo de acción.

#5.- Busca un punto de conexión con el ahora

Por ejemplo, centra tu atención en un estímulo sensorial que percibes ahora mismo a través de la vista, el oído, el gusto, el olfato o el tacto. Esta información es actual, por tanto, es una vía de conexión con el ahora.

Intenta tenerlo en cuenta cuando tu mente está distraída con preocupaciones que te inquietan. Respira profundamente y siente el poder terapéutico que esta autoconciencia plena produce en tu estado de ánimo.

#6.- Cultiva tu diálogo interior

Intenta que nunca te falte una palabra de ánimo para ti y tener siempre un pensamiento positivo. ¿Y de qué depende esta cuestión? Principalmente, de ti misma y de tu deseo de intentar mantener una amistad sincera y amable contigo. . En lugar de exigirte constantemente o de juzgarte de manera negativa; empieza a enviarte palabras bonitas y constructivas.

Por ejemplo, puedes aprovechar el potencial de la escritura para plasmar sobre el papel estas reflexiones que puedes volver a leer en cualquier otro momento.

#7.- Sigue tu camino centrada en tu propia historia

No pierdas energía emocional en comparar tus circunstancias con las de otra persona. Tu vida es única en todos los matices. Por tanto, centra tu energía en intentar disfrutar el momento haciendo una óptima gestión de tus recursos.

#8.- La felicidad no está en la ocupación constante

El descanso es necesario. Por mucho que te encante tu trabajo, necesitas desconectar. De hecho, eres más creativa cuando lo haces y retomas el proyecto con más motivación. Concreta cuáles son esos momentos de la agenda en los que vas a disfrutar, especialmente, de un merecido descanso.

Cuando te encuentras bajo la saturación emocional de un estado de estrés habitual, la regulación emocional es más compleja porque estás desbordada por este malestar interno. Si quieres que tu vida cambie, haz cambios en ella.

#9.- Refuerza el contacto con la naturaleza

Aprecia las zonas verdes y los paisajes naturales tanto si vives en un pueblo como si tu hogar se encuentra ubicado en una gran ciudad. En cualquier circunstancia, los paseos al aire libre son saludables para reducir el estrés emocional a través de una experiencia en la que, además, es recomendable que dejes en un segundo plano el teléfono móvil.

Cuando una persona tiene estrés de manera habitual, aparece cansancio. Por tanto, puede preferir quedarse en casa antes que salir y distraerse. Sin embargo, es importante que no te encierres en ti misma y que cultives tu círculo social de amistades a través de encuentros de conversación que son una fuente de resiliencia frente a aquellos hechos que te producen estrés.

También puedes aprovechar algunas de esas escapadas al campo para hacer fotografías de paisajes. Imágenes con las que puedes elaborar un mural de inspiración visual para decorar algún lugar de tu casa. De este modo, cuando observes esas imágenes, podrás deleitarte en la contemplación de escenarios que transmiten una sensación de calma y tranquilidad.

#10.- Sentido del humor frente al estrés emocional

Entre las consecuencias del estrés se encuentra el observar la realidad como un drama, por eso es fundamental buscar el lado cómico de las situaciones. Sin duda, te divertirás más con la sencillez de cada día y el estrés no tendrá un papel protagonista en tu vida. Tú deberías ser la protagonista, por tanto, no dejes que nada te robe este papel.

A partir de ahora, alimenta tu sentido del humor de forma reflexiva. Por ejemplo, disfruta de más películas de risa. Valora la compañía de aquellas personas optimistas y divertidas que te rodean. Cuenta chistes y bromas divertidas cuando estés con tu grupo de amigos de confianza. Haz planes que te encantan porque cuando dedicas más tiempo a aquello que te hace disfrutar, tu ánimo es más receptivo ante el humor. Recuerda anécdotas divertidas del pasado a través de este poder tan maravilloso.

Estos consejos pueden servirte de ayuda para reducir el estrés emocional que limita tu vida de manera negativa y evitar que se transforme en estrés crónico. Más allá de la prisa que observas en el entorno exterior, eres libre de tomar decisiones que te ayuden a crear una experiencia de felicidad centrada en las sensaciones positivas frente al estrés emocional.

Es decir, piensa qué es aquello que puedes hacer tú, en este instante, para ser más feliz y disminuir tu nivel de estrés emocional. En lugar de adoptar una actitud reactiva ante el estrés, asume un papel proactivo. El inicio de una nueva estación, el comienzo de un nuevo mes o de una nueva semana, son anclajes temporales para tomar decisiones efectivas en torno a este asunto tan vital.

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