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¿Estresada? Consejos para potenciar el bienestar

El estrés es una respuesta innata de tu cuerpo que aparece cuando estás frente a una circunstancia externa amenazadora o que te resulta desafiante. Sentirte estresada de vez en cuando es completamente normal, ya que te ayuda a adaptarte a los cambios que se producen en tu entorno y a las presiones a las que te ves sometida.

Así pues, el estrés es un proceso natural de tu cuerpo que puede ser muy útil. Sin embargo, si esta sensación perdura y se va acumulando con el tiempo, el estrés empezará a influir negativamente en tu bienestar y en tu salud.

Las señales más características del estrés

El estrés por sí mismo es capaz de presentar un gran cuadro de síntomas distintos a nivel físico, psicológico y emocional.

- Dolor de cabeza. Esta es la manifestación más corriente, y se produce debido a la tensión muscular que ejerces sobre tu mandíbula, cuello y cabeza.

- Malestar estomacal. Como por ejemplo las diarreas o, por el contrario, el estreñimiento.

- Falta de concentración o mala memoria. No te preocupes, no estás perdiendo memoria. Lo más común es que cuando estás en tensión te centres en pensamientos repetitivos hasta el punto de que tienes dificultades para prestar atención al resto de cosas.

- Cambios de peso. Cuando estás bajo mucha tensión tus hábitos alimenticios se ven afectados, por lo que se pueden producir cambios en tu nutrición y en tu peso.

- Insomnio o exceso de sueño. El estrés también perjudica tu sueño, afectando tanto a la calidad como a la cantidad.

Si no le prestas atención a las señales, el estrés puede evolucionar a problemas más graves, como la ansiedad o la depresión, hasta el punto de paralizar tu vida por completo.

El estrés

Además de llevar a cabo una serie de pautas para sentirte menos estresada, también puedes desarrollar algunas estrategias para prevenir el estrés. Por ejemplo: 

- Aprende a reconocer el estrés. El primer paso que debes hacer es reconocer el estrés en tu vida y la manera en la que lo exteriorizas.

- Identifica las situaciones que te crean estrés. Una vez que sabes cómo se expresa tu estrés y cuáles son las circunstancias que lo provocan, puedes evitarlo o aprender a lidiar con ello sin que sea a costa de tu salud.

- Evita aliviar el estrés con hábitos poco saludables. Cuando estás estresada puedes recurrir a comportamientos que te aportan una sensación de alivio, pero que en realidad están fomentando esa tensión. Como por ejemplo, comer en exceso, fumar y beber alcohol, o no dormir demasiado.

- No asumas responsabilidades extra. Es mejor que establezcas un criterio de prioridades entre las tareas que debes realizar en vez de acumular más obligaciones que no sabes si podrás llevar a cabo, pero que sabes seguro que te crearán más tensión. Aquí puedes leer más sobre las consecuencias del estrés

Pautas para reducir el estrés

Lo más difícil cuando estás estresada es parar y coger aire, serenarte y, aunque solo sea durante un breve espacio de tiempo, alejarte de las circunstancias y los estímulos que te provocan niveles tan altos de tensión.

Sin embargo, esto es precisamente lo que debes hacer para que así puedas distanciarte de los agentes dañinos, cambiar tu perspectiva y tu actitud y tomar las decisiones que más te benefician. Pero, ¿cómo?

- Disfruta de las cosas buenas. Aunque se trate de detalles que, aparentemente, no tengan tanta importancia, regocíjate con los pequeños momentos de tranquilidad y diversión. Como por ejemplo cuando sales con tus amigos, das un paseo, vas al cine o lees un buen libro. Hay muchas actividades que puedes hacer para sentirte bien y alejarte del foco de tensión.

- Come de forma saludable. Las comidas ligeras y sanas te ayudan a reducir el estrés y son mucho más fáciles de digerir que los platos abundantes. Aunque estés estresada, es importante que comas sin prisas, es decir, que mastiques cada alimento lentamente y disfrutes del momento en vez de estar pensando en salir corriendo para atender tus labores pendientes.

- Descansa lo suficiente. Ni mucho ni muy poco. Tu cuerpo necesita unas horas para que puedas disfrutar de un sueño reparador y te levantes cada mañana con más energía dejando a un lado el cansancio. Así que no te prives de un buen descanso.

- Evita las bebidas excitantes. Esta clase de consumiciones elevan tu nivel de tensión nerviosa, es decir, tu grado de estrés. Recuerda que el té, aunque parece más inofensivo que el café, contiene teína, que también es un excitante.

- No pierdas el contacto con tu familia y amigos. Cuando estás sola tiendes a repasar mentalmente los pormenores de las situaciones que te producen tensión. Relaciónate con tus amistades y familiares para cortar ese hilo de pensamientos y desconectar.

- Concédete pequeños lujos. Con esto nos referimos a esos detalles del día a día que a veces parece que no tengas tiempo de acometer porque estás demasiado estresada. Por ejemplo, date un baño caliente para relajar tus terminaciones nerviosas. También puedes pasarte toda una canción cantando a pleno pulmón para descargar tu tensión. Y sobretodo, regálate tiempo para reír, ya que es una excelente terapia contra el estrés.

Cómo potenciar tu bienestar personal

Actualmente, existen muchas técnicas con las que puedes mejorar tu bienestar personal y que te ayudarán a deshacerte de parte del estrés que acumulas diariamente. Siguiendo los pasos que te recomendamos a continuación, lograrás no sentirte estresada con tanta frecuencia y al mismo tiempo disfrutar mucho más de tu vida diaria.

#1.- Haz introspección

La introspección es el arte de conocerte a ti misma. Para hacerlo tienes que dedicarte unos minutos cada día para hablar contigo, pensar en tus emociones y sentimientos, buscar dentro de ti para averiguar lo que te gusta y lo que no, lo que te apasiona, lo que te emociona, lo que te desilusiona, lo que te molesta. Saber cómo eres, cómo actúas y cómo piensas te ayudará a tener un concepto más claro sobre ti misma y, por tanto, a que puedas enfocarte en aquello que te hace más feliz.

Y muy importante, no te juzgues a ti misma ni te reproches cuando hagas estos ejercicios. Si hay algo de tu personalidad que no te gusta, procura cambiarlo en la medida en que te sea posible.

#2.- No te conformes

Cuando estás estresada es muy común que te conformes con todo lo que te ocurre. No lo hagas. En el momento en el que miras en tu interior redescubres tus fuerzas y tus sueños. Apóyate en todo lo que te inspira para evitar caer en un círculo vicioso de pensamientos negativos que te mantienen atrapada entre las cosas que más tensión te provocan.

#3.- Respira y medita

En ocasiones solo necesitas una bocanada de aire fresco para poder relajarte y poner las cosas en perspectiva. La respiración diafragmática, que es la que se practica en los ejercicios de meditación y relajación, te puede ayudar a relajarte en los momentos más tensos.

Para ello, debes respirar honda y lentamente y llevar el aire directamente hasta tu barriga en vez de a los pulmones. Aguantas la respiración durante dos o tres segundos y, a continuación, sueltas el aire también pausadamente.

La meditación no sólo te ayuda a alcanzar un estado de serenidad y de paz, sino que también es un entrenamiento mental que haces y con el que logras lidiar con las situaciones estresantes de tu día a día.

#4.- Practica ejercicio físico

Hacer ejercicio regularmente es muy bueno para tu salud por distintas razones. Una de ellas es que cuando practicas deporte estás segregando las hormonas de la felicidad y el bienestar, lo que te ayuda a sentirte a gusto contigo misma y te sube la autoestima.

Asimismo, el deporte te ayuda a eliminar el estrés acumulado, ya que quemas energía. Y te promueve a llevar una vida activa alejada de los hábitos sedentarios que pueden aparecer cuando estás bajo mucha tensión.

Lo mejor del deporte es que lo puedes practicar de muchas formas distintas, como, por ejemplo, dejando de subir en ascensor para tomar las escaleras, acudiendo a tu trabajo andando en vez de en coche o transporte público o saliendo a correr antes de acostarte.

#5.- Reserva un tiempo para el arte y los ejercicios mentales

Los ejercicios mentales como el sudoku, los rompecabezas o los juegos de lógica son ideales para mantener y fomentar tu agudeza y rapidez mental, además de que fortalecen tus conexiones neuronales. El arte, por su parte, es una manera estupenda de expresarte y te ayuda a deshacerte de los pensamientos negativos.

#6.- Haz una lista de objetivos

También puedes crear una lista de metas a corto, medio o largo plazo, que no tenga ninguna relación con tu trabajo y que esté orientada únicamente a tener tiempo para ti y hacerte sentir bien contigo misma.

En conclusión, hay muchas razones por las que puedes sentirte estresada en tu día a día, y es importante que encuentres un momento de paz entre tus obligaciones y tus compromisos para estar en sintonía contigo misma y que puedas disfrutar del momento. Aquí puedes leer más sobre cómo superar el estrés

Si quieres mejorar tu nivel de bienestar, en TherapyChat podemos ayudarte. Somos el N.1 en psicología online y contamos con el mejor psicólogo para ti.

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