Fases del duelo amoroso

Duelo amoroso, cómo superarlo

Incluso cuando una ruptura de pareja ha sido meditada, el cambio que produce en la vida de las personas que pasan por este periodo, muestra la necesidad de un proceso de duelo en el que sanar las heridas que han surgido a partir de esta vivencia. Las fases del duelo amoroso son necesarias.

No existen normas universales del desamor tomadas al pie de la letra, puesto que cada persona experimenta su propia historia condicionada, a su vez, por sus propias circunstancias. Por ejemplo, es posible que alguien que está pasando por una situación así se pregunte cuánto tiempo va a durar este dolor. Sin embargo, no existe un plazo de tiempo predeterminado aplicable a todos y cada uno de los casos a la hora de saber cómo superar una ruptura amorosa.

¿Cuáles son las fases del duelo amoroso?

Las fases del duelo amoroso muestran esa evolución interior que recorre la persona afectada por la ruptura. Es un instante que marca un claro contraste respecto del momento inicial del enamoramiento. Entonces, el futuro se percibe desde la mirada de la idealización y todo parece perfecto.

Por el contrario, cuando llega el momento del adiós, el pasado adquiere un nuevo significado. Si estás pasando por una situación de este tipo, intenta experimentar este momento como un periodo de autodescubrimiento que te permita salir al encuentro de ti misma a través de la aceptación, la comprensión, el reconocimiento y el acompañamiento.

#1.- Impacto emocional

Cuando se produce una ruptura, la rutina de la persona afectada cambia por completo. Cuando una persona sale de tu vida en la forma en la que estaba, implica una despedida. Y decir adiós no es sencillo, puesto que no solo dices adiós a aquellos defectos y manías de tu ex, también te despides de sus virtudes, de aquellos instantes felices y de aquello que pudo ser y no fue.

Por tanto, el momento de la ruptura, incluso cuando podía intuirse previamente a través de algunas señales, es ese momento en el que la realidad habla definitivamente por sí misma. Y esto produce un impacto emocional fuerte. Con la ruptura llega el cambio respecto de la zona de confort interiorizada en el plano sentimental. Y surge la necesidad de comenzar un proceso de adaptación en el que la vinculación entre el pasado y el presente es constante.

A veces, la persona tiene dificultades para aceptar lo que ha ocurrido y cae en un estado de autoengaño. Por ejemplo, confía en que sea posible una reconciliación después de este periodo. La persona desea compartir aquello que ha ocurrido con algunos de sus amigos de confianza a quienes hace partícipes de cómo se han producido los hechos vistos desde su propio punto de vista. Aquí puedes leer más sobre la ansiedad por ruptura.

#2.- Sentimientos contradictorios

A la hora de superar una ruptura de pareja puedes sentirte desorientada al experimentar sensaciones diferentes en torno al desamor. Alguien que pasa por un estado de desamor puede sentir añoranza en ciertos instantes, y en otros decepción o sensación de liberación.

Es importante tener esto presente para no confundir la añoranza con un deseo de volver, puesto que es natural que después de haber compartido un tiempo con una persona, echarle de menos también forme parte del proceso del olvido.

En algunos casos, esa añoranza puede ser un síntoma de enamoramiento, pero en otros muchos, solo es una fase más del propio olvido. Uno de los sentimientos que también puede vivir una persona en este tipo de situación es la culpa, es decir, surge el deseo de buscar las razones que fueron determinantes para el desenlace.

A veces, la persona hace hipótesis y supuestos que interioriza como si fuesen conclusiones firmes cuando, en realidad, existen elementos que trascienden a su propia voluntad. El desamor te hace sentir vulnerable y esta búsqueda de razones puede conectar con el deseo de tener el control de la realidad en todo momento. Sin embargo, el desamor no es una forma de caos sino un ingrediente asociado al propio amor.

Es muy positivo verbalizar aquello que se siente en las distintas fases del duelo amoroso y ayuda hablar de ello con amigos.

#3.- Tristeza

La tristeza también está presente en el momento de un desamor puesto que la persona es consciente de la ilusión perdida. La tristeza no solo puede remitir al presente, sino también, a la interpretación del futuro a corto plazo, ya que quien se encuentra en una situación de este tipo, puede proyectar el destino desde un estado de ánimo triste.

En ocasiones, esta tristeza va más allá del instante para enlazar pensamientos y reflexiones que tienen que ver con el amor en general. Por ejemplo, una persona puede compadecerse por sentirse sola si la conclusión de esta historia le lleva a reafirmarse en la idea de que no tiene suerte en el amor a pesar de creer en él.

La persona observa en la distancia la ilusión inicial del noviazgo, la perfección de aquellos instantes, la visión que tenía del otro y la felicidad compartida entonces. El hecho de que todo aquello esté tan lejano en el tiempo, y la realidad actual suponga un contraste tan notable, produce tristeza.

#4.- Aceptación

El paso del tiempo es clave para que, desde la perspectiva de esta evolución temporal, la persona asimile lo que ha ocurrido, integre este capítulo en el contexto general de su propia biografía y asuma lo que ha pasado.

Es decir, existe un momento clave en el desamor y es aquel en el que la persona afectada tiene la capacidad de revivir su historia más ligada a la objetividad de los hechos.

Este proceso de aceptación también supone una lección de aprendizaje muy importante desde el punto de vista de la madurez que, como ser humano, sumas a tu vida. Y es que, en este punto, descubres que la vida no se ajusta en tiempos, ritmos y expectativas a tu voluntad y deseo en todo momento, pero a pesar de ello, la vida es un regalo.

En esta fase de aceptación, también queda superada la fase de enfado que muestra la resistencia interna ante lo ocurrido.

#5.- Recuperación de la alegría

Un momento de desamor puede afectar a distintas esferas de tu vida. Algunas personas, por ejemplo, tienden al aislamiento en la fase inicial del duelo, no tienen tantas ganas como antes de disfrutar de aquellos planes que antes eran prioritarios en el tiempo libre. Afortunadamente, la tristeza no es eterna.

Este sentimiento también es natural, positivo y necesario en el contexto del duelo, es decir, conviene no etiquetarlo como negativo porque, en ese caso, surge el riesgo de censurar este estado de ánimo.

En este periodo de recuperación de la alegría, la esperanza de una nueva etapa comienza a cobrar significado real. La persona vive más centrada en el momento actual y disfruta del presente con un más ánimo.

Cada duelo es diferente

Las fases del duelo amoroso reflejan los pasos que supera una persona en el proceso de decir adiós. Sin embargo, eso no significa que todos los procesos sean lineales, puesto que cada historia está condicionada por sus propias circunstancias. Por ejemplo, saber cómo superar una ruptura de pareja de muchos años no es igual que una ruptura por una ilusión que no se consolidó en el tiempo.

Con el tiempo, la persona tiene más ilusión por compartir planes de ocio con familiares y amigos. No solo tiene más ganas de esos encuentros, sino que además, los disfruta, sencillamente, porque el peso del dolor también ha remitido.

Es decir, está realmente presente en el lugar en el que se encuentra. En el inicio del proceso de duelo, una persona puede estar físicamente en un lugar y encontrarse ausente puesto que su mente está centrada en esta historia.

En este momento de recuperación de la alegría, la persona observa su evolución desde la perspectiva del camino que ya ha recorrido y puede incluso ser capaz de observar lo sucedido desde la visión del optimismo.

El proceso de superación del duelo es una experiencia interna, sin embargo, este proceso también tiene una dimensión social puesto que el entorno directo de la persona afectada también puede observar, por medio del acompañamiento, el paso por las distintas fases del duelo amoroso. Ese estado de recuperación de la alegría es el momento en el que el propio entorno experimenta el bienestar de ver cómo el ser querido recupera nuevamente la ilusión.

Las personas que te quieren desean que seas feliz. Por ello, cuando superas las fases del duelo amoroso, tu alegría también produce un efecto contagio en tu entorno. La vida es una experiencia de aprendizaje cuyas lecciones, a veces, tienen la forma de un desamor.

Sin embargo, aunque saber cómo afrontar una separación tiene su dificultad en un primer momento, el dolor no es eterno. El amor es un concepto universal que comienza contigo misma a través del cuidado personal, la autoestima y el amor propio.

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