Fobia social: ¡Sal de ella y de casa!

fobia social

La fobia social es más frecuente de lo que imaginas. Sentir nervios cuando hablas delante de todos, cuando estás en una reunión, cuando te presentan a alguien… Seguramente la mayoría de la gente lo llamaría «timidez», pero, en función de los síntomas y de su intensidad, podemos hablar de fobia social.

La timidez es una reacción natural, pero si esas sensaciones se convierten en algo que nos condiciona y nos lleva a evitar ciertas situaciones, estamos ante una fobia social. En psicología se habla de fobia social o trastorno de ansiedad social (TAS) si esas conductas se convierten en algo patológico. Aquí puedes leer más sobre las fobias más comunes.

¿Qué es la fobia social?

La fobia social es un tipo de ansiedad en el que las personas sienten gran miedo ante las interacciones sociales. Es una forma de timidez extrema.

De entre todos los tipos de fobias, se trata de uno de los trastornos de ansiedad más comunes. Es posible superarlo. Se puede tratar y dejar atrás, e incluso es posible convertir esa sensibilidad en algo positivo.

La capacidad empática de las personas con TAS

La empatía es la capacidad de ponerse en el lugar de otra persona, de sentir sus emociones, alegrías y padecimientos. Los estudios indican que las personas afectadas por el TAS son especialmente empáticas. Saben captar e interiorizar las emociones negativas de los demás.

Esa especial sensibilidad emocional puede acarrear a la persona que padece fobia a la gente grandes angustias personales. Pero también puede ser la oportunidad para desarrollar notables habilidades sociales.

Causas de la fobia social

La fobia social suele iniciarse en la adolescencia. El 50 % de los adolescentes sufre algún grado de timidez, y el 12 % padece fobia social. Existen una serie de factores que favorecen su desarrollo, entre ellos:

Sobreprotección familiar

Un entorno en el que el niño se encuentre en una burbuja y no se exponga a otras personas reduce su capacidad de desarrollar habilidades sociales. Cuando esa persona crece y se enfrenta a situaciones sociales, puede encontrarse más dificultades al tratarse de algo desconocido para ella. Es aquí cuando empiezan a surgir los temores y la ansiedad, pudiendo aparecer la fobia social. También es importante en el desarrollo de las habilidades de los niños la forma de relacionarse de los padres.

Experiencias traumáticas

Debido a algo doloroso ocurrido en el pasado, puede desarrollarse ansiedad ante situaciones similares. Por ejemplo, haber sentido una fuerte humillación en alguna situación social.

En sí misma, la ansiedad es una respuesta adaptativa que nos hace reaccionar con efectividad ante novedades, riesgos y peligros. Ante una experiencia traumática, esta respuesta se activa y remite en cuanto acaba el peligro. No obstante, algunas personas viven esta respuesta de manera intensa y sostenida, dando lugar a un trastorno de ansiedad.

Síntomas emocionales y físicos de la fobia social

El problema aparece cuando esa ansiedad se traduce en limitaciones en la forma de funcionar de la persona, llevando consigo una serie de síntomas emocionales y físicos.

Síntomas emocionales

Las emociones negativas se instalan en nuestra mente y aparecen pensamientos repetitivos como: «no eres capaz», «todo irá mal», «quedarás en ridículo», «todos te miran», «se ríen de ti», «no das la talla», etc.

Aparece nerviosismo al exponerse en entornos sociales (y, además, que otras personas te lo noten), el temor de ser juzgado, preocupaciones por una supuesta humillación o vergüenza o  el pensamiento circular en torno a la propia ansiedad.

Síntomas físicos

Los síntomas físicos son los propios de la vergüenza y el miedo extremos: rubor, sudoración abundante, taquicardia, falta de aire, temblores, mareos, náuseas, vómitos y diarreas, dolor de cabeza, desvanecimiento, pérdida de control, etc. Los síntomas físicos en ocasiones pueden aumentar la propia ansiedad («me estoy poniendo como un tomate y no dejo de sudar… qué vergüenza, todos me miran»). Esta sensación física es la misma que aparece ante una fobia específica, como puede ser un temor a las arañas o a las alturas.

No te escondas

Las personas que sufren fobia social acaban evitando la interacción social, de manera que terminan por no salir de casa. Es posible que ante este tipo de fobia, se crea que la soledad es parte de su carácter, pero lo cierto es que puede ser una decisión obligada. Esta ansiedad puede hacer que se reduzcan las oportunidades de ocio, las actividades sociales en el trabajo e incluso interacciones básicas como las que se dan en la escuela de los niños o al hacer la compra.

Por las ocasiones perdidas, pero sobre todo por el bienestar y la calidad de vida, la fobia social debe tratarse. Afortunadamente el tratamiento cognitivo-conductual nos enseña a reajustar las ideas equivocadas sobre nuestra exposición pública y sus consecuencias. El psicólogo online aparece como una solución perfecta para los miedos a la interacción social, ya que quien los padece puede iniciar su terapia sin exponerse directamente al temible «otro». Un psicólogo experto en ansiedad puede ayudarte a que comprendas cómo superar la fobia social.

La terapia también enseña técnicas de relajación y control de los síntomas de la fobia social. Hay que trabajar en tu interior, para que puedas salir al exterior. Acaba con tu fobia social. ¡No te escondas!

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