Fútbol: una rivalidad que fortalece tu relación de pareja

Si tu pareja y tú formáis parte de la afición de equipos de fútbol rivales, ¡estáis de enhorabuena! Por difícil que pueda parecer, los enfrentamientos derivados del fútbol son un ingrediente secreto para mantener viva la llama de vuestra relación, siempre que vuestra rivalidad ocurra dentro de unos límites de cariño, respeto y comprensión.

¿Cómo beneficia a mi relación la rivalidad en el fútbol?

Seguro que cuando os estabais conociendo y salió el tema del fútbol, el simple hecho de descubrir que apoyabais a equipos rivales os arrancó una sonrisa y algún comentario divertido… ¿Lo recuerdas? Pero esa sonrisita y ese chascarrillo no son el único aporte del deporte rey a vuestra relación. Te contamos algunos beneficios adicionales y sostenibles en el tiempo.

#1. Independencia dentro de la pareja

El simple hecho de saber que tenéis una preferencia totalmente opuesta y que cuando durante un partido uno celebre el otro estará enfadado, fortalece profundamente la noción de independencia dentro de vuestra relación y, al mismo tiempo, cultiva el sentido del humor y la empatía hacia el compañero: enfrentaros sabiendo que sólo puede ganar uno os enseñará a alegraros por la felicidad del otro y a ser solidario con la frustración del compañero.

#2. Flexibilidad de agendas

Cuando su equipo juega y el tuyo no, y viceversa, seguro que os veis en la necesidad de ajustar planes para que nadie se pierda el partido de su equipo favorito.

Esto, que a simple vista parece tan simple, en realidad os ayuda a desarrollaros como una pareja flexible en cuanto a planes, con un sano sentido del sacrificio en pos de la felicidad del compañero y con una gran capacidad de adaptación al cambio.

#3. Tolerancia, divino tesoro

Por mucha pelusilla que te pueda generar el escudo del equipo contrario, llegará el día en el que vayas a su tienda oficial y te dejes una cantidad más o menos importante de dinero en comprar una equipación, un balón o cualquier objeto de culto para darlo como regalo a tu pareja por su cumpleaños, por vuestro aniversario o sin ningún motivo especial.

Además del esfuerzo económico, tendrás que hacer un esfuerzo ideológico para ver ese objeto una y otra vez en el salón de tu casa o los días que haya partido.

De esta manera, sin prácticamente darte cuenta, estarás convirtiéndote en una persona mucho más tolerante, y lo mismo le ocurre a tu pareja cuando hace lo propio: regalarte algo de tu equipo favorito.

#4. Enfados “encapsulados”

Cuando os enfrentáis durante un partido de fútbol, podéis estar creando puntos fuertes en vuestra relación si lo hacéis de una forma constructiva: puede que os enfadéis mucho, que os parezca que el árbitro está favoreciendo al contrario, que odiéis ese piscinazo del “astro” delantero del equipo rival y que, en definitiva, los ánimos se caldeen y la tensión se adueñe del salón de casa… ¡Durante 90 minutos!

En la medida en la que seais capaces de mantener esa ira en el terreno de juego y sigáis pasándoos la cerveza y las patatas uno al otro con cariño, vuestra relación se verá fortalecida y, en conflictos posteriores desligados del deporte, tendréis más probabilidades de separar el enfado del resto de la relación: “Cariño, me ha sentado mal que llegases tarde y perdiéramos las entradas al teatro, pero ya no podemos hacer nada para arreglar eso; la próxima vez, por favor procura llegar con cierto margen. Ahora, ¿te apetece ir al cine a ver qué encontramos?”

#5. Conocimiento profundo mediante las emociones

El fútbol os provee una zona común para poner de manifiesto vuestras emociones en su estado más “primitivo”: un partido en el que apoyáis a equipos rivales es una oportunidad única para descubrir cómo mostráis vuestra euforia plena o vuestra ira más encendida y esto, sin duda, enriquece vuestra relación al hacer que os conozcáis a un nivel al que es difícil acceder normalmente.

Además, conocer estos baremos ayuda en el día a día para comprender cómo de potente es un enfado real por motivos directamente vinculados a vuestra relación o cómo de feliz está tu pareja cuando le das una sorpresa.

3 pasos para una rivalidad sana

Si has leído hasta este punto, es muy probable que seas del Real Madrid y tu pareja sea del Atlético de Madrid o del Barça… ¡O viceversa! Y seguro que querrás que la pasión de cada uno por su equipo se refleje en vuestra relación. Por eso, hemos creado este paso a paso para construir una rivalidad sana y beneficiosa para vuestra relación.

#1. Genera una igualdad de condiciones

Por mucho que te parezca que tu equipo es mejor que el suyo, ¡no te pongas a barrer para casa! Si vais al estadio a ver a tu equipo, también tendréis que ir a ver al suyo; si tú tienes una camiseta de tu equipo, tu pareja debe tener el derecho a tener una del suyo; si invitas a tus compañeros de afición a ver un partido a casa, tu pareja debe poder invitar a sus compañeros de hinchada.

Siempre que el disfrute del deporte sea equitativo, vuestra rivalidad tendrá oportunidad de ser positiva y repercutirá en la idea de equidad dentro de vuestra relación.

#2. Amor y respeto a pesar del marcador

No importa cómo de grande sea tu enfado ante un arbitraje injusto para con tu equipo o cómo de ofensivos puedan llegar a ser los cánticos del equipo al que apoya tu pareja: la persona que tienes a tu lado sigue siendo la persona a la que has elegido para compartir tu vida más allá de vuestras aficiones.

Si te encarnizas y gritas un insulto tremendo a su equipo, ¡tómate un respiro y dedícale una sonrisa o una breve caricia a tu pareja! Que quede claro que todo se circunscribe al deporte os ayudará en la vida cotidiana a entender que los enfados son por una razón concreta y no por vuestra relación en general.

#3. Buen perdedor, buen ganador…

Si tu equipo gana, ¡celébralo a todo trapo! Pero, una vez superada tu euforia inicial, recupera tus pulsaciones y reconforta a tu pareja: “Lo siento, cariño, habéis jugado muy bien”; y no olvides reconocer si la victoria de tu equipo ha sido influenciada por alguna condición ajena al fútbol en sí: “Ha sido en los penaltis, podía haber ganado cualquiera”.

Si tu equipo pierde, dale espacio a tu pareja para que celebre su victoria como es debido y da el paso de felicitarle tú también: “¡Enhorabuena, amor! ¡Os lo habéis merecido totalmente!”

Aunque parezca una tontería, estos gestos os unen y os enseñan a ser más generosos en el día a día, alegrándoos si el otro promociona en el trabajo o recibe una buena noticia en su familia.

Gánale a los conflictos, ¡por goleada!

La rivalidad en el fútbol es una oportunidad estupenda para que tu pareja y tú aprendáis a manejar vuestras diferencias y conflictos evitando que la situación se descontrole.

El deporte es salud, también para las relaciones de pareja, y un enfrentamiento amistoso en el que cada uno suda su camiseta os enseñará a fijar límites y respetarlos en la cotidianidad, para que vuestra relación sea cada vez más armoniosa.

Si en tu relación de pareja los conflictos son habituales y escalan a niveles difíciles de controlar, la búsqueda de puntos en común es fundamental para mantener la integridad de la relación. Si, a pesar de todos vuestros esfuerzos, no dais con la combinación ganadora para sacarle tarjeta roja a las disputas, la intervención de un profesional puede ser un apoyo importante: los psicólogos especialistas en terapia de pareja de TherapyChat pueden ayudarte.

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