Infidelidad. ¿Fin de la relación?

Infidelidad

Las infidelidades están detrás de muchas rupturas. Realmente, ¿un engaño ha de suponer siempre el fin de una relación? En este post nos adentraremos en este tema para analizar si realmente es el final o puede suponer un nuevo comienzo. Ten en cuenta que cada pareja es un mundo, lo que para unas puede ser el desencadenante de la ruptura, para otras puede ser el punto de partida de una reflexión o de una segunda oportunidad. En cualquier caso, tras una infidelidad ya nada es lo mismo. Los cambios aterran, pero hay que hacerles frente.

¿Qué supone una infidelidad para una pareja?

La confianza es uno de los pilares sobre los que se sustenta una relación y el engaño implica, precisamente, la ruptura de esa confianza. Lleva consigo la humillación y la traición. Es decir, que es el desencadenante de muchas rupturas, no porque no exista amor, sino porque se pierde la confianza.

Evidentemente, el engaño no se vive de la misma manera en una relación de larga duración que en otra que acabe de comenzar. No es lo mismo estar cinco meses con alguien y que te engañe, a estar varios lustros. El vínculo afectivo ha crecido al amparo de vuestros aniversarios. Es posible que tengáis hijos y bienes compartidos. El escenario cambia completamente en función de las circunstancias de cada pareja y, aunque vuestros pilares sean sólidos, la traición está servida cuando hay engaño. Si no se rompe lo vuestro, es posible que se tambalee.

¿Es una infidelidad motivo de ruptura?

En muchos casos, el engaño es el desencadenante de la ruptura. Sin embargo, detrás de la infidelidad se esconden todo un conjunto de carencias afectivas fruto de una relación sumida en la rutina, la desesperanza y la desilusión. Para muchas personas es la vía de escape. Buscan en el o la amante la manera de recuperar una parte de sí mismas que sienten haber perdido. Buscan la pasión, pero también llenar las carencias emocionales de su relación a raíz de las preocupaciones, la falta de comunicación, la rutina o los problemas.

Muchas veces es la infidelidad la manera en la que se materializan esas carencias que hemos comentado. En otras ocasiones, la relación ya estaba acabada y el engaño solo ha permitido que se agilice la ruptura, aunque no es una buena solución porque lleva consigo una serie de conflictos añadidos que se pueden evitar. Si no le quieres, es mejor que dejes a que engañes. La infidelidad dará paso a la humillación, a la que sigue la rabia, la impotencia, el miedo o la inseguridad.

Por otra parte, la infidelidad también puede ser una oportunidad para reconstruir lo vuestro, para abrir los ojos y darle solución a los problemas que arrastra vuestra relación. Como lo estás leyendo. No todas las personas engañan por el mero placer de hacerlo, sino porque buscan en los demás lo que echan de menos en su pareja. No estamos justificando a los infieles, sino que la raíz del engaño es más compleja de lo que parece a simple vista.

Evidentemente, antes de ser infiel, existen muchas alternativas para sanar vuestra unión. Podéis recuperar la comunicación perdida y poner de vuestra parte para que esa llama que se apaga vuelva a encenderse. O tal vez, os deis cuenta los dos de que ya no tenéis nada en común y que lo mejor es dejar ir a la otra persona. Mereces ser feliz, así que no te aferres a nada ni a nadie para que la vida de ambos fluya.

¿Es fácil perdonar?

Es la otra cara de la moneda cuando uno de los dos es infiel. El perdón de quien ha sido engañado. No todo el mundo consigue perdonar una infidelidad y continuar con la relación, y de los que lo consiguen, no todos logran olvidar lo que ha pasado. La confianza, evidentemente, se ha roto. Tal vez se pueda coser de nuevo, hacer algún remiendo, pero se trata de un proceso que requiere tiempo.

Sin embargo, el hecho de que la situación haya cambiado no significa que sea a peor. Tal vez lo que ha pasado os ayude a valoraros más el uno al otro, y en esa fase entra en escena el cuidaros y atenderos más. La relación será diferente y ahora puede ser más sincera, puede haber más confianza entre los dos y más comunicación. Y eso es bueno. Os podéis dar una segunda oportunidad basada en un aprendizaje que os permita no repetir los mismos errores para no escribir un final o que, al menos, sea distinto. Comprender la naturaleza de la infidelidad os ayudará a crecer como personas, y también en esto consisten las relaciones de pareja.

Cómo superar el engaño

Las personas somos complejas y las recetas mágicas no existen. Sin embargo, sí que hay una serie de pautas que pueden ayudarte a superar el engaño.

#1.- Perdonar

Es el primer paso para pasar al siguiente nivel. A partir de ahí, podréis seguir juntos o no, pero al menos no arrastrarás esa losa, te desprenderás de ese peso para seguir adelante con tu vida. Es importante que no confundas el perdón con el hecho de que la relación continúe, el proceso de perdón es mucho más profundo y el rumbo que tome la pareja es algo posterior. Aquí puedes leer más sobre cómo perdonar una infidelidad.

#2.- Las relaciones siempre están a prueba

A lo largo de vuestra unión tendréis muchos altibajos y el mérito consiste en superar cada una de las dificultades o trabas que os encontréis. Si lo conseguís, la relación saldrá más reforzada. Si no lo conseguís, al final se hará endeble y se romperá.

#3.- Te podría haber pasado a ti

Aunque tengas muy claro que nunca serías capaz de engañar a tu pareja, es posible que finalmente lo hagas. En cualquier momento se puede cruzar una persona en tu vida por la que te sientas atraída y, al final, te dejes llevar. Hay que empatizar con los demás para juzgar un poco menos y comprender más. Busca la raíz del problema, no te quedes solo con lo que ha pasado.

#4.- Mantén una buena actitud

Si eres tú quien ha engañado a la otra persona, sé franco con ella. La franqueza y la sinceridad son muestra de respeto. Si consideras que te has equivocado, pide perdón y asume tu responsabilidad, puede poner fin a la relación o no, pero ya sabes a lo que te expones cuando eres infiel. Al mismo tiempo, cambia tus hábitos y demuestra que tu intención es continuar con la relación si así lo sientes.

En el caso de que hayas sido tú la víctima del engaño, intenta comprender qué ha pasado y medita bien las cosas antes de tomar una decisión precipitada. No te dejes llevar por la ira ni por la tristeza, intenta canalizar bien tus emociones y no te dejes arrastrar por ellas. Comienza el proceso de perdón para volver a encontrarte bien, al margen de que sigas o no con esa persona. Sigue adelante y no dejes que un engaño te haga perder la confianza en todo el mundo. Cada relación es diferente y no tiene por qué volver a pasar. Aprende todo lo que puedas de lo sucedido para crecer y mejorar, al fin y al cabo solo nos tenemos a nosotros mismos.

#5.- Deja que tus sentimientos afloren

No es lo mismo sufrir que estar triste. El sufrimiento es más difícil de gestionar porque trae consigo el estrés y la angustia, en cambio, la tristeza puede ayudarte a liberar lo que sientes. Así que llora y deja que los sentimientos afloren, te liberes de las hormonas del dolor y del estrés, y la herida sane. Después te sentirás mucho mejor y más fuerte para seguir adelante.

#6.- Si lo superáis, empezaréis de nuevo

Como ninguno de los dos puede cambiar lo que ha pasado, no hagáis un punto y aparte en lo vuestro. Si decidís seguir juntos tras una infidelidad, ahora nace una nueva relación y de vosotros dependerá que sea saludable. El perdón de corazón está libre de reproches, y así es como debéis entenderlo para poder avanzar.

Una vez más hemos hablado de lo complejas que son las relaciones. El engaño no tiene por qué ser el fin de una relación, sino una nueva oportunidad. Eso dependerá de las bases sobre las que se asiente vuestra relación. Aquí puedes leer más información sobre cómo superar una infidelidad.

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Infidelidad. ¿Fin de la relación?
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