Inteligencia emocional. ¿Qué es y cómo mejorarla?

inteligencia emocional

El momento actual concede gran importancia a la inteligencia emocional. Potenciarla es fundamental ya que determina las habilidades sociales y la actitud de la persona en el día a día. Esta inteligencia remite a la capacidad que tienes para comprender, gestionar y actuar a partir de la información que te dan las emociones.

Es decir, en tu interacción con el mundo, experimentas pensamientos, sentimientos y emociones. Las personas inteligentes emocionalmente son sensibles a estos datos y esto se ve reflejado no solo en su autoestima sino en las relaciones con los demás. Es decir, pueden tener un mayor nivel de empatía y sensibilidad para tratar al otro, entendiendo su estado de ánimo del momento.

Gestión emocional

La inteligencia emocional muestra que un ser humano comienza a ser dueño de su destino cuando es capaz de gestionar sus propias emociones, en lugar de sentirse desbordado por ellas. Piensa, por ejemplo, en el caso de quien actúa por puro impulso cada vez que se enfada y dice cosas de las que luego se arrepiente.

Este hecho afecta de manera negativa a la calidad de vida de esa persona y sus relaciones con los demás. Por el contrario, quien tiene la capacidad de serenarse, incluso en situaciones difíciles, tiene un alto nivel de inteligencia emocional. Es alguien capaz de vivir la vida no solo desde la perspectiva de aquello que ocurre en cada instante, sino también entendiendo que los hechos y las acciones producen consecuencias.

Habilidades sociales

Allí donde vas, te encuentras con otras personas que, como tú, tienen derechos y obligaciones. En el entorno académico, el trabajo, tu tiempo libre, tu familia, tu comunidad de vecinos… Esta inteligencia te ayuda a encontrar el equilibrio entre pensar en ti misma y entender que formas parte de un contexto social. Y, por tanto, a partir de tu propia naturaleza humana, cuanto más integrada te sientas con lo que te rodea, más feliz serás.

Al trabajar en equipo en una empresa, por ejemplo, aquellas personas que tienen un alto nivel de inteligencia emocional en el trabajo son más productivas y facilitan la labor del equipo, ya que tienen la capacidad de mediar cuando existe un conflicto, expresan sus ideas de manera asertiva, colaboran en la consecución de una meta común, tienen una actitud optimista y creen en el valor de la comunicación.

Esta inteligencia es tan determinante que puede ocurrir que un candidato tenga un currículum profesional de calidad y, sin embargo, no sea el elegido si muestra carencias significativas en el plano de la inteligencia emocional.

El entorno es importante. No obstante, tu universo interior también lo es. Las emociones y los sentimientos no son visibles de la misma forma que los colores. Sin embargo, el propósito de esta inteligencia es hacer visible todo aquello que ocurre a nivel interno y que, por tanto, es relevante. Esto es especialmente importante ya que todo lo que se reprime se convierte en una fuente de sufrimiento. Por el contrario, a través de la comprensión y del entendimiento, puedes integrar tus respuestas emocionales en cada momento.

Esta inteligencia puede cambiar tu desarrollo personal, dado que, aunque no puedes transformar todos los elementos de tu entorno, sí tienes la capacidad de cambiar tu historia, al transformarte a ti misma.

Resolución de conflictos

La inteligencia emocional siempre es importante, pero es especialmente visible cuando surgen conflictos y diferencias de criterio. En el seno de una relación de pareja, por ejemplo, esta inteligencia gira en torno a la capacidad de dar importancia al propio punto de vista; pero también saber escuchar aquello que piensa la pareja por medio de un diálogo que no solo remite al lenguaje verbal, sino también al tono de las palabras y a la expresión corporal.

Las emociones pueden ser muy intensas, en un momento determinado; y, cuando estás bajo el impacto de esa emoción, sientes este efecto. No obstante, la inteligencia emocional es la capacidad que te permite saber que ese instante es pasajero. Por tanto, a través del autocontrol, puedes vivir esa realidad desde un mayor realismo.

Esta inteligencia no es innata, sino que se educa de una manera consciente a lo largo del tiempo. Es decir, si tú observas cuáles son tus carencias en este ámbito, seguro que puedes hacer cambios significativos en tu vida, al empezar a corregir posibles errores que boicotean tu potencial. Trabajarlo te hará ganar en bienestar dado el papel fundamental de la inteligencia emocional para la autoestima.

Búsqueda de la felicidad

El aprendizaje es una de las capacidades vitales más importantes. Este aprendizaje no solo puede aplicarse al ámbito académico, sino que también puede ponerse en práctica en la propia manera de vivir. La inteligencia emocional pone su acento en esta cuestión, ya que incrementa tu nivel de motivación interna para llegar a ser tu mejor versión por medio del cumplimiento de esa vocación interna que sientes.

Esa vocación es una llamada que te impulsa a escribir tu propia historia, a partir de tu propio criterio y dando forma a esos sueños que son importantes para ti. No existe ningún éxito que sea más significativo y trascendental que la propia felicidad. Sin duda, es imposible ser feliz dando la espalda a los propios sentimientos y emociones.

Por ejemplo, a través de la experiencia del autoconocimiento, puedes identificar aquello que te hace bien o lo que te hace sentir mal, con el objetivo de hacer posibles cambios en tu forma de afrontar la realidad y en ti. Es decir, el primer paso para hacer un cambio significativo en tu vida es invertir tu atención en acciones que, objetivamente, te producen un mayor nivel de bienestar. Por ejemplo, el optimismo, el sentido del humor, la capacidad de relativizar las dificultades, el deseo de superación, las ganas de vivir el presente con ilusión y la esperanza. Esto, además,  potenciará tu autoconfianza.

Aprender a decir no

Este es uno de los aprendizajes más difíciles para quien siente que, al decir no, está rechazando a la otra persona. La inteligencia emocional es una manifestación de tu libertad.

Por ejemplo, si alguien te propone un plan para el próximo fin de semana, pero tú solo piensas en que llegue el sábado para quedarte en casa viendo alguna película en la televisión, entonces, escucha tus propios deseos y necesidades y muestra tu asertividad.

Aprender a decir no es un aprendizaje vital, ya que también te permite poner en práctica tu propia autonomía, lejos de cualquier tipo de vínculo dependiente. De lo contrario, cuando una persona prioriza el deseo de agradar a los demás, puede aparecer cierto sufrimiento al buscar la continua aprobación externa.

Cómo mejorar la inteligencia emocional

#1.- Disfruta de tu propia compañía

Tú eres la única persona que te acompaña durante todo el tiempo. Por ello, intenta ser una compañía agradable para ti misma y haz que tus días sean bonitos. Sé amable contigo misma y cuídate. Trabajar tu autoimagen es fundamental para tu nivel de bienestar.

#2.- Busca la coherencia entre el pensamiento y la acción

Cuando piensas una cosa, pero haces la contraria, puede aparecer con frecuencia una lucha interior. Analiza por qué el pensamiento y la acción no van de la mano e introduce pequeños cambios para que eso no ocurra.

#3.- Cultiva la alegría por medio de la gratitud

Agradece los pequeños detalles del día a día. Por ejemplo, despide cada jornada haciendo un resumen de cinco razones por las que ese día ha sido un tesoro de tiempo o pensando en algo que hayas aprendido.

#4.- No importa la edad que tengas

Sea cual sea el momento de tu vida en el que te encuentres, siempre estás a tiempo para cambiar y evolucionar. Algunas personas se encierran en la idea resignada de creer que no pueden hacer nada para modificar su modo de ser. Lo cierto es que nadie puede cambiar si no desea hacerlo por iniciativa propia. Por tanto, la decisión es tuya.

#5.- Lee buenos libros

A través de las grandes historias de la literatura universal, también puedes obtener información emocional. Gracias a las tramas de los personajes protagonistas que, en el contexto de la ficción, experimentan situaciones de las que puedes aprender, desde la empatía como lectora.

#6.- Comparte tu vida con los demás

Tu entorno es fundamental en tu vida, por tanto, no te encierres en ti misma. Recuerda que las alegrías crecen desde la amistad y las tristezas son más leves, gracias a su apoyo incondicional.

#7.- Toma la iniciativa

En la búsqueda de la felicidad no te posiciones en un rol de pasividad, debes salir de la zona de confort. Pon en práctica la creatividad de vivir escuchando tus emociones, pero también buscando el equilibrio de este plano con el de la razón.

#8.- Confía en el poder de la palabra

La palabra es el mejor vehículo de entendimiento. Las palabras son excelentes para expresar el perdón, dar las gracias, demostrar el afecto, negociar un asunto, llegar a un entendimiento y cualquier propósito que puedas imaginar.

Por tanto, la inteligencia que nace de las emociones es una inspiración constante que puede transformar tu vida para siempre. Desde este mismo instante, puedes poner en práctica estos consejos para crecer a nivel interno y evolucionar como persona a través de esta competencia.

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Inteligencia emocional. ¿Qué es y cómo mejorarla?
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