Liderazgo. 5 trucos sencillos para trabajarlo

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Hay personas que son líderes natos, que nacen con carisma. No necesitan imponerse porque la gente les sigue de manera natural. Creen en ellos, inspiran confianza, tienen habilidades sociales y su estilo de liderazgo es humilde y generoso. Evidentemente, cada persona es de una manera, pero los líderes comparten determinadas características y valores en su perfil personal.

Ahora bien, una pregunta muy común es: ¿el líder nace o se hace? Como bien sabrás, nacemos con una personalidad que tiene determinados rasgos, sin embargo, las experiencias que vivimos a lo largo de la vida son las que nos ayudan a moldearla. Es nuestro aprendizaje el que nos permite crecer, de manera que también el liderazgo se puede trabajar.

Es posible que no te sientas segura a la hora de hablar en público, pero eso no significa que no puedas aprender a hacerlo y desarrollar un carisma propio. Lo mismo pasa con otras características que se asocian a la capacidad de liderar, como son la escucha activa, la empatía o la autoconfianza. Son habilidades que puedes trabajar y en este post te explicamos algunos trucos para que lo consigas.

¿Cómo es un líder?

Un líder no es un jefe. Un líder puede tener o no tener autoridad jerárquica, sin embargo, las personas le siguen porque les ayuda a crecer, a ser mejores y confían en él. No existe el líder perfecto, recuerda que somos personas.

Aunque a lo largo de la historia se han definido estereotipos similares, en realidad existen líderes de múltiples maneras. Cada uno desarrolla su estilo acorde a las experiencias vividas, a sus pasiones o a su personalidad. Así que no te obsesiones en imitar a nadie, tu liderazgo reside en ti y solo es cuestión de que lo descubras. Eso sí, te podemos dar algunas pistas para que puedas potenciar y desarrollar las habilidades que te permitan inspirar a los demás.

5 consejos para que desarrolles tu propio liderazgo

#1.- Conócete a ti misma

Es el primer paso y el más importante: conocerte a ti misma, adentrarte en tu propia personalidad. Para eso es importante que sepas cuáles son tus fortalezas, tus virtudes y tus habilidades, y también cuáles son tus debilidades. De esta manera, conseguirás potenciar tus cualidades positivas y minimizar las negativas.

Ten en cuenta que el autoconocimiento no es tan sencillo como pueda parecer y es fundamental para cualquier líder. Solo las personas que se conocen bien, saben cómo reaccionar ante determinadas situaciones y aprenden a gestionar bien sus emociones.

Para conseguirlo, es importante que te tomes tu tiempo y te explores, que entiendas el valor que tiene tu propia vida, sientas las emociones y aprendas a canalizarlas. Este viaje hacia tu interior te ayudará a ti como persona y también como profesional. Conocerás qué es lo que realmente te apasiona, cuáles son tus valores y también tus virtudes, y todo eso lo podrás aplicar en tu manera de liderar. Ten en cuenta que muchas veces deberás tomar decisiones bajo presión y es entonces cuando tus valores o tus principios te ayudarán a escoger la más adecuada.

#2.- Empatiza con los demás y aprende a comunicar

La empatía es una cualidad indiscutible de cualquier líder. Las personas que entienden a los demás, que se ponen en su lugar, en sus zapatos y a su lado, consiguen ganarse la confianza y la lealtad del resto. Instauran esa cultura humana que al final es realmente inspiradora. Con la empatía te ganarás el respeto de los miembros de tu equipo porque entenderán que realmente te importan.

Para empatizar con los demás es importante que aprendas a escuchar, también para saber qué motiva a la gente de tu equipo y les ayudes a crecer como personas y como profesionales. Te conviertes en una auténtica palanca para los demás y para conducir con éxito una organización. Tu liderazgo será indiscutible.

Por otra parte, en la interacción con los demás es importante que aprendas a comunicar. No se trata de saber explicar con claridad, sino de ser capaz de trasladar tu pasión y tu ilusión al resto de personas. Así consigues que la motivación personal de los demás aumente. Buscas crear un buen ambiente en el que todos se sientan relajados y sean ellos mismos, porque sabes que así darán lo mejor de sí.

Si quieres ser un buen líder, has de predicar con el ejemplo. No hables a las espaldas de los demás, no des órdenes a través de terceros, ofrece una información precisa, clara y fluida para que se entienda bien: pregunta y escucha.

En definitiva, se trata de saber combinar la escucha, la empatía y la comunicación, y hacerlo desde un punto de vista humilde. Nunca sabes quién tendrá la siguiente gran idea. Eres consciente de todo lo que te queda por aprender y de lo que todos podéis llegar a conseguir si trabajáis juntos, codo con codo, apoyándoos mutuamente.

#3.- Delegar y distribuir las responsabilidades

Eres capaz de asumir tus propias responsabilidades, pero también sabes que no puedes hacerlo todo tu sola. En tu estilo de liderazgo, has de delegar en el resto de miembros de tu equipo. Conseguirás aligerar tu carga de trabajo y que los demás se sientan importantes y valiosos. La distribución de tareas y la asunción de responsabilidades por parte del resto del grupo es positivo tanto para ti como para los demás. Contribuye a mejorar la autoestima personal de cada miembro y del grupo en su conjunto.

Si un equipo siente que puede conseguir lo que se proponga, está más cerca de conseguirlo. Cuando las personas se sienten valoradas y valiosas, se lo creen y dan lo mejor de sí mismas. Al final es el líder quien ha conseguido que así sea, y lo ha hecho sin exigir nada a cambio, de manera discreta, sin esperar ningún reconocimiento porque no lo necesita. Su satisfacción es ver el avance y los objetivos cumplidos.

También es importante que felicites a los demás por los logros conseguidos, que reconozcas su esfuerzo y el trabajo realizado. Y si no sale bien, les ayudes a tolerar la frustración.

#4.- Respeto y confianza

El respeto es la base de cualquier relación humana, tanto del ámbito privado como del profesional. Siempre has de tratar a los demás con respeto, como quieras que a ti te traten. La soberbia y la prepotencia son malos compañeros de viaje. Si tratas a los demás como se merecen, conseguirás ganarte su confianza y su corazón, y los mejores resultados siempre se consiguen cuando se pone el corazón, no lo olvides.

Para ello debes ser transparente, informar de los problemas que pueda haber, compartir lo que sabes, buscar soluciones y no culpables. Trabaja el feedback positivo y contribuye a desarrollar el potencial de los miembros de tu equipo.

Por otra parte, también conseguirás armonizar el ambiente y mejorar la confianza de los miembros si contribuyes a compartir tiempo y convivencia. Puedes organizar una comida, una actividad deportiva o cualquier otro tipo de iniciativa que permita conectar a los miembros del equipo. De esta manera también conseguirás que se conozcan mejor entre ellos y que sientan tus valores como propios.

#5.- Define metas claras

Es muy importante que todos los miembros de un equipo conozcan las metas a conseguir, cuáles son los objetivos que se persiguen con su trabajo y con su dedicación. No hay nada peor que un grupo confuso que no sabe hacia dónde avanza ni para qué sirve lo que está haciendo. Si estableces unas metas, todo el mundo trabajará en la misma dirección para poder conseguirlas y después celebrarlas.

Para ello, también es fundamental que exista una hoja de ruta para que todos los integrantes conozcan el camino a seguir y mejoren su desarrollo profesional. Evitarás que se sientan desorientados y conseguirás que sean más productivos. Marca una fecha de comienzo y una fecha de finalización, puesto que los períodos de tiempo ayudan a mejorar la organización de cada uno y del conjunto.

Si quieres que los demás se comprometan, el primero en hacerlo tienes que ser tú. Tienes que ser capaz de alinear tus propios valores con los de la empresa y con los del grupo. Para ello, intenta ser original y predica con el ejemplo. No temas al cambio, promuévelo y actúa en consecuencia. Sé responsable de tus decisiones y reconoce tus errores. Si muestras una imagen humana, conseguirás que los demás también empaticen más contigo y te vean como lo que eres, alguien que trata de conseguir lo mejor para todos. Aquí puedes leer más sobre la importancia de la inteligencia emocional en el trabajo.

Ahora ya conoces algunos trucos para trabajar tu liderazgo. Si aplicas estos consejos, conseguirás ser un líder inspirador y respetado por el resto del equipo. Hoy en día las organizaciones necesitan gente como tú, que sea capaz de guiar a los demás y de conseguir que den lo mejor de sí mismos. Ahí reside el verdadero valor del capital humano y si te lo propones, lo puedes conseguir. Sé tenaz, consecuente y constante porque al final, eso te acerca a la meta.

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