Manipulación. ¿Qué hacer para evitarla?

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¿Sientes que alguien te chantajea o humilla? ¿Adviertes que tu pareja te controla y pretende manejar tu vida? ¿Sientes culpa cuando intentas ponerle un límite? ¿Intentas complacer todo el tiempo a esa persona con tal de no despertar su ira o su rechazo afectivo? Tal vez, sin saberlo, estés sufriendo las consecuencias de la manipulación.

Cuesta aceptar que esa persona de espíritu libre que podía con todo se haya transformado en un títere de un ser manipulador. Como primera medida, no debes sentir culpa. La conducta de los demás no es tu responsabilidad. Además, puede ocurrirle a cualquiera en algún momento de la vida. Porque nadie está exento de sufrir algún chantaje afectivo.

¿A qué nos referimos con la manipulación?

La manipulación es una conducta que caracteriza a determinados vínculos sociales: dentro de la pareja, en cuanto a la amistad, ambiente enrarecido con la familia, una relación tóxica en el trabajo

¿En qué consiste? Se trata de una forma de controlar al otro haciéndole sentir culpa. La víctima se torna muy dependiente de quien ejerce el poder. Siente, asimismo, temor por ser abandonada o no querida por pretender poner fin a la situación asfixiante que supone un chantaje emocional.

Algunos ejemplos concretos

Alguien que ante la idea de divorcio o separación dice «si me dejas, me mato» es, sin duda, una persona manipuladora. El ex marido que toma a los peques como botín de guerra y amenaza con quitarte la custodia compartida, también lo es. O una madre (¡sí, una madre!) que vive con su hija ya adulta y padece síntomas extraños cada vez que esta pretende hacer su vida, salir o distraerse lejos de casa.

¿Entiendes de qué va? La manipulación comienza siendo sutil y, con el tiempo, se convierte en un comportamiento nocivo que echa a perder un vínculo.

La toxicidad de la persona que chantajea y controla es notable, aunque la víctima no siempre lo advierte rápido. ¿Por qué? Porque como puede provenir de personas queridas cuesta mucho tomar conciencia de que el amor no siempre es un vínculo sano. Hay personas que aman tanto, que matan, humillan, maltratan… No son malas personas; son malas sus acciones, y a ellas hay que poder ponerles fin.

Síntomas de alarma de una manipulación emocional

Dentro de una relación en la que exista manipulación emocional hay ciertas señales que podemos interpretar como llamadas de atención a tener en cuenta. Algunas de ellas podrían ser las siguientes.

Excesivo sentimiento de culpa

No importa lo que hagas. La persona experta en el arte de manipular siempre consigue que te llenes de culpa y te sientas responsable de sus reacciones (control, maltrato, ira…). Es importante que te liberes de ese sentimiento de culpa que te esclaviza y que no te deja salir del laberinto emocional en que crees encontrarte. No es tu culpa que esta persona no sepa quererte. Debes recordarlo en todo momento. No eres responsable de las malas acciones ajenas.

Sensación de que debes cumplir con los deseos del otro

El chantajista afectivo pretende tenerte a sus pies. Muchas veces lo consigue, pero es hora de que te plantes frente al espejo y digas «hasta aquí has llegado». No eres un juguete de nadie. Debes poder ejercer tu libertad y tu autodominio. Nadie es dueño de ti, de tu destino y de tu vida. Debes poder tomar las riendas de tu existencia y aprender a poner límites. No es fácil, ya que tu costumbre puede que sea ceder y callar. Pero ya es hora de que alces la voz.

Incapacidad de decir “no”

La manipulación afectiva hace que, en el mediano o corto plazo, te vuelvas incapaz de poner freno a los impulsos del chantajista emocional. Es así como te conviertes en alguien que no puede decir «no» ni poner límites. Se debe a que tu voluntad ha sido vulnerada tantas veces, que se ha tornado demasiado frágil. Si sientes la convicción de que debes poner fin a tu dolor, deberías poder poner al menos un límite externo. Convocar a una vecina o llamar a la policía pueden resultar alternativas útiles a la hora de «plantar» batalla a una persona manipuladora.

Temor a hacer enfadar a la persona que te manipula

Estás harta de que te regañe, te reclame que haces todo mal y te grite. Es normal que no quieras mover un dedo con tal de que no estalle en ira. El problema es que, por hache o por be, esta persona tóxica hará de las suyas, hagas lo que hagas. Deberías tener claro a estas alturas que no importa lo que hagas ya que se molestará contigo.

No es una persona mala, solo está equivocada

Aunque intentes justificar sus acciones, nada justifica la manipulación. De todos modos, debes saber que no se trata de que alguien sea malo de manera necesaria. Simplemente no sabe quererte como mereces. O tu figura le recuerda a otra persona y por ello te controla, te maltrata o te grita. Recuerda: el problema es suyo, no tuyo.

Tampoco significa que esa persona no te quiera. Muy por el contrario, puede que te ame; con toda su personalidad y con toda su toxicidad. Debes tenerlo claro: no eres tú sino su modo de amar.

Poner fin a las relaciones tóxicas es necesario. Porque nadie merece sufrir en un vínculo afectivo. Las relaciones sociales, la amistad, la pareja deben traer felicidad a tu vida, no sentimientos humillantes, culpa y rencor. La otra persona también necesita ayuda profesional seguramente. También merece otra oportunidad, pero ya no contigo. Te mereces algo mejor. Un amor que no lastime, que no te ponga en último lugar y que te haga sentir una persona plena, no alguien invisible.

¿Cómo evitar la manipulación?

Hay muchas maneras de poner límites a una persona manipuladora. Lo primero que debes hacer es empoderarte y creerte capaz de decir «basta».

#1.- Hacer pública la manipulación

Una persona chantajista, generalmente, es muy cordial con vecinos y amigos. Se debe a que es alguien experto en disimular. Fuera de casa todo está bien. Por ejemplo, podemos imaginar el caso de una pareja que aparentemente es feliz o de una amistad con una relación extremadamente fantástica. Sin embargo, si las personas manipuladoras saben que alguien de su entorno conoce los pormenores del vínculo que los une tal vez se limiten o pongan fin a sus malos actos. Eso es algo propio de una pareja tóxica.

#2.- Libérate de sus amenazas

Una persona que controla y te hace sentir culpable, por lo general sostiene su comportamiento sobre amenazas. Nada de lo que dice es cierto. No dudes en que, si abandonas la casa o la relación, no llevará a cabo lo que dice. Pon a la persona  manipuladora frente a su propio espejo y hazle ver sus propias contradicciones. Muéstrale que no le tienes miedo. Tu actitud de cambio lo descolocará, ya verás.

#3.- Abandona el rol de víctima

Todo victimario necesita una víctima. Sal de ese lugar maldito. Libérate de las cadenas imaginarias y toma las riendas de tu propia vida. No muestres más sumisión. Abandona la casa si es necesario. No necesitas más de todo aquello.

#4.- Anímate a pedir ayuda

Empieza por contar todo a un pariente cercano o a una amiga íntima. Nadie te juzgará. Pide opiniones y consejos. Y si crees que no puedes en solitario, pide ayuda profesional. Un psicólogo especializado puede echarte una mano.

Secuelas de la manipulación

Una relación tóxica deja marcas, no solo en la piel. Las heridas psíquicas no se aprecian a simple vista, pero te dejan tan vulnerable que llegas a sentirte incapaz de salir adelante en la vida. No poder gestionar las emociones puede tener, además, consecuencias en tu salud. Todo lo que callas, sufres a escondidas y padeces con vergüenza, más temprano que tarde, se traslada al cuerpo.

El apego emocional, asimismo, debilita tu psiquis volviéndola permeable a los malos tratos y a las humillaciones. Ya no sientes fuerza para imponer tu deseo y puede que te creas incapaz de terminar esa relación enfermiza.

Ayuda profesional: una opción a tu alcance

Debido a que las secuelas son muy serias, es conveniente que pidas ayuda. La consulta a un psicólogo puede ayudar, y mucho. Si no te sientes fuerte como para consultar cara a cara, ¿has pensado en una consulta psicológica online? A muchas personas les resulta una manera efectiva de resolver sus conflictos emocionales. Es un modo rápido y eficaz de hacer psicoterapia sin moverte de tu casa, valiéndote de las posibilidades que te brinda hoy la tecnología. La psicología online está creciendo en nuestro país y en el mundo y es una alternativa viable en estos casos. Al menos hasta que te sientas fuerte para salir al mundo y contar tu historia sin tapujos.

Una terapia puede contribuir a devolverte seguridad para que no vuelvas a caer presa de alguien manipulador. Para que ya nunca más caigas en las redes de una persona chantajista. Para que apuestes por relaciones amorosas más saludables y menos nocivas.

Hagas lo que hagas, deja ya el miedo atrás y enfrenta el futuro de un modo distinto. La manipulación debe quedar en el pasado. Debe ser una mala anécdota. Es preciso que primero te animes a pedir ayuda para ser capaz de vivir de una manera distinta. Hoy te parece una misión imposible, pero no lo es. Tú puedes hacerlo. ¡Fuerza! No hay tiempo que perder. Cada minuto cuenta en el camino hacia la felicidad. ¡Hazlo ya!

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