¿Miedo a conducir? Trucos para superarlo

Miedo a conducir

Cómo reducir el miedo a conducir cuando te enfrentas a estresores constantes… Difícil, ¿no? Entre el semáforo que no funciona, el señor que se ha aficionado a tocar el claxon, la señora que va a dos por hora, el de adelante que va haciendo eses con su camión y el rotondero free style que se te ha colado ahora mismo, sientes que te estalla la cabeza y no son ni las nueve de la mañana…

Te entendemos y queremos ayudarte, porque conducir con ansiedad es peligroso para ti y para los demás usuarios de la vía.

A continuación, verás por qué te pones de los nervios en tu coche y descubrirás algunos trucos sobre cómo reducir el miedo a conducir.

¿Por qué tenemos ansiedad o miedo a conducir?

En ocasiones, conducir puede provocarnos ansiedad e incluso miedo ante situaciones que puedan darse en la carretera. Tener un accidente, tener una avería en el coche, sentir claustrofobia en un atasco, no saber reaccionar ante una determinada situación… puede generarnos estrés e incluso puede inducirnos a tener miedo a la conducción.

En algunos casos, si la ansiedad es prolongada y bastante alta, puede hablarse de amaxofobia. Se denomina así a la sensación de pánico que siente una persona ante la idea de conducir. Se trata de un trastorno de ansiedad en el que la persona percibe la conducción como una acción exagerada, no controlada y distorsionada.

Si el miedo a la conducción es alto en una determinada situación, pero no tan exagerado y no se prolonga, no hablaríamos de amaxofobia, ya que este trastorno perjudica la vida de aquellos que la padecen. Por lo tanto, no es el mismo miedo que sienten esporádicamente los conductores novatos cuando cogen el coche por primera vez, o la ansiedad que puedes sufrir al conducir si hace poco has tenido un accidente.

En cualquier caso, cualquier persona puede sentir síntomas del miedo a conducir en algún momento de su vida.

Síntomas del miedo a conducir

Entre los principales síntomas relacionados con el miedo a conducir, encontramos aquellos que van desde síntomas físicos, hasta cognitivos, conductuales y emocionales.

Síntomas físicos

Algunos de los síntomas físicos del miedo a conducir son sudoración excesiva, que da la sensación de no poder asir y controlar adecuadamente el volante.

También se experimentan palpitaciones y ritmo cardíaco acelerado, que te puede poner en riesgo al hacerte acelerar sin querer o, por lo contrario, creer que el coche va tan rápido como tu pulso y, en consecuencia, conducir a velocidad anormalmente reducida.

Otros síntomas como los mareos y las náuseas se suelen acompañar de visión borrosa e incluso sensación de flojedad en las extremidades.

Estas manifestaciones corporales son el indicio de que se está atravesando por una situación de mucho estrés y ansiedad que, a su vez, se ve agravada porque la persona se empieza a asustar por pensar que se va a desmayar y al estar desmayada no podrá controlar el coche.

Síntomas cognitivos

El principal síntoma cognitivo del miedo a conducir es el temor de hacer daño e incluso matar a alguien. La ansiedad se debe al miedo por poder herir a otra persona o bien herirte a ti mismo en un accidente, siendo los pensamientos muy negativos y catastrofistas.

Asimismo, otro de los síntomas es la necesidad de conducir con alguien. Para ti, lo normal es que necesites ir acompañado durante el trayecto, y en ocasiones, solo cogerías el vehículo para realizar rutas específicas que ya conoces.

Esto genera una dependencia, ya que puede resultarte imposible trasladarte en un vehículo por ti misma, y además, puede condicionar y afectar tu vida personal y laboral.

Síntomas conductuales

Algunos conductores se obsesionan con ciertos rituales o manías que les condicionan el hecho de conducir. Por ejemplo: sólo puedes conducir con el pelo recogido y si se te rompe el coletero te paralizas, porque sientes que el pelo no te va a dejar ver bien la carretera y vas a tener un accidente.

O bien, te ves en la obligación de comprobar una y otra vez que todos los seguros funcionan correctamente. En alguna ocasión incluso has tenido que poner las luces de emergencia y hacer una parada en el arcén para abrir y cerrar cada puerta como una manera de cerciorarte de que tu coche funciona bien.

Estos síntomas deben controlarse porque en la mayoría de los casos tienden a escalar y, si no se hace nada al respecto, pueden acabar formando parte importante de un trastorno obsesivo compulsivo.

Síntomas emocionales

Como todas las fobias, tu miedo a conducir puede ser totalmente irracional e instalarse en ti de manera muy profunda. Antes de que esto suceda, es importante que aprendas a detectar síntomas de ansiedad cuya base es completamente emocional.

Un ejemplo de ello es que no quieras coger el coche porque tienes “un presentimiento” de que algo malo sucederá. O que te pongas muy nerviosa si detrás de ti va un coche rojo porque tienes la sensación de que los coches rojos son más propensos a causar accidentes.

Es importante que trates de reducir la ansiedad, ya que si no se trata, puede llegar incluso a convertirse en algo crónico y, por lo tanto, no poder volver a conducir. A continuación, trataremos algunos trucos para que aprendas cómo reducir la ansiedad relacionada con la conducción.

Cómo reducir la ansiedad y disminuir el miedo al conducir

A continuación, te presentamos algunos tips que nos enseñarán cómo reducir la ansiedad en determinadas situaciones que pueden surgir durante la conducción, como pueden ser un atasco, miedo a tener un accidente o a cometer una infracción, ir a gran velocidad y muchas otras.

#1.- Toma conciencia de la ansiedad

En primer lugar, es muy importante ser consciente de que se padece el trastorno para poder trabajarlo. Debes sentir que quieres superar el miedo y comenzar a superarlo con ayuda de un profesional.

Deberás comenzar haciendo una lista de aquellas situaciones en las que te sientas estresada mientras conduces, ya que de esta forma será más fácil saber dónde y cuándo se originó el miedo y cómo reducir la ansiedad.

#2.- Márcate objetivos

Para combatir el miedo a conducir, es necesario enfrentarse a él. Puedes ir marcándote objetivos que irán desde el más sencillo de cumplir, hasta el más complicado.

Es necesario hacerlo de forma paulatina para conseguir progresar e ir ganando confianza en la carretera. Por ejemplo, comienza conduciendo en lugares donde hay poco tráfico e ir aumentando la intensidad poco a poco.

#3.- Desarrolla el control

Si te encuentras en un atasco y tienes sensación de claustrofobia, o bien te encuentras en una cuesta y no eres capaz de subir con el coche, probablemente te pongas nerviosa y comiences a tener ansiedad.

No te preocupes, intenta respirar hondo y concentrarte. Procura realizar técnicas que ayuden a vencer los síntomas y a relajar los músculos. Por otro lado, ten en cuenta que los pensamientos positivos pueden ayudarte.

Los pensamientos negativos y catastróficos no son buenos. Pensar que puedes tener un accidente o cometer una infracción no es beneficioso para ti, intenta ser más positiva y confiar en ti misma.

Aprender cómo reducir la ansiedad y comenzar a combatirla es el primer paso. Es importante tener en cuenta la opinión de un profesional para que pueda ayudarte a ir logrando objetivos y a perder el miedo al volante, ¡querer es poder!

El primer paso está en tus manos, si sientes que no puedes lograrlo sola, lo mejor es contar con ayuda de un psicólogo que pueda ayudarte a ganar confianza en ti misma.

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