Miedo, el aliado de la ansiedad

Miedo

El miedo a tener miedo, también conocido como la fobofobia, es uno de los síntomas más comunes cuando sufres cualquier tipo de trastorno de ansiedad. También puedes sentir esta manifestación de temor cuando sufres otras patologías, como la depresión, los ataques de pánico, o las fobias a situaciones o elementos concretos.

Aunque actualmente es muy frecuente que se igualen los términos de miedo y ansiedad, no son lo mismo, pero sí que guardan muchas semejanzas y en muchas ocasiones ambos sentimientos van de la mano. Es por eso que primero vamos a analizar cada concepto para separado, para analizar las similitudes y comprender por qué el miedo es el gran aliado de la ansiedad.

¿Qué es el miedo?

El miedo es una emoción natural de tu organismo que se activa cuando sientes que estás ante una situación de peligro, bien sea real o infundada, y que puede relacionarse con algún episodio del presente, a un momento incierto de tu futuro o, incluso, a algún suceso de tu pasado. Se produce a causa de la aversión a la amenaza, e igual que existen diferentes grados de miedo, también puedes encontrar diferentes tipos. Como por ejemplo, el adaptativo, que te sirve como mecanismo de defensa y de supervivencia. Por otro lado, el terror patológico es un estado en el que el pavor aparece sin razón aparente y te provoca angustia y ansiedad.

¿Qué es la ansiedad?

La ansiedad, al igual que el miedo, también es un mecanismo de defensa que te ayuda a reaccionar frente a las situaciones que te resultan peligrosas y, en un nivel normal, puede servirte de gran ayuda para ajustarte a los cambios a tu alrededor. Sin embargo, hablamos de ansiedad como un trastorno cuando nos referimos a la angustia que sientes de manera desmedida ante una circunstancia completamente inofensiva o cuando sientes incertidumbre frente a acontecimientos normales de tu vida.

El trastorno de ansiedad

Se considera que tienes un trastorno de ansiedad cuando sufres los síntomas de la angustia con mayor intensidad y/o con tanta frecuencia que te impiden realizar tu vida de manera habitual. Hay una amplia variedad de síntomas que puedes sentir cuando sufres este trastorno. Que sufras unos u otros dependerá, especialmente, del tipo de ansiedad que tengas, cómo se te presente y de los factores que activen y mantengan este trastorno.

Esta sensación de inquietud tan exacerbada se puede producir cuando estás bajo altos niveles de estrés, pero también cuando estás en un sitio seguro y que, en otros momentos, te confería paz y tranquilidad. Esta sensación de pavor que sientes en momentos determinados puede grabarse en tu memoria, apareciendo de nuevo cuando crees que tienes nuevamente el control de tu vida, y dejándote en un estado de terror por si vuelves a sufrir ansiedad.

Miedo y ansiedad

Así pues, podemos definir que el miedo aparece cuando estás en presencia de un estímulo concreto que te causa esta emoción. Mientras que con la ansiedad sientes una terrible preocupación cuando te anticipas a los posibles efectos negativos de una situación que aún no ha ocurrido. La definición de los estímulos que te causan pavor está, por tanto, mucho más definida que las razones por las que sientes angustia.

¿Cómo afecta el miedo a la ansiedad?

Como hemos dicho anteriormente, la fobofobia es una de las características más destacadas cuando sufres ansiedad. Esta manifestación de la angustia destaca por ser un abrumador terror que sientes por la posibilidad de vivir una experiencia o una situación que te cause algún tipo de pavor o angustia.

Ese temor a sufrir una crisis de ansiedad es muchas veces un factor de mantenimiento que viene acompañado de pensamientos negativos y distorsionados, y constituyen una de las razones por las que sigues teniendo esas crisis en sí mismas.

En otras palabras, cuando temes sufrir un ataque de ansiedad, todos tus pensamientos y tu concentración se focalizan en los síntomas que puedes sufrir durante una crisis. Esos procesos mentales están vinculados directamente con la sensación de desasosiego e incertidumbre, lo que incrementa los síntomas de ansiedad, consiguiendo que te sientas tal y como temías sentirte desde el principio.

Si no cortas ese patrón de pensamientos, entras en un círculo vicioso del que cada vez es más difícil resurgir, y que te siguen provocando niveles de ansiedad a mayor o menor escala. Aquí puedes leer más sobre qué es un ataque de ansiedad.

Cómo controlar o paliar la sensación de pánico

Una de las razones principales por las que puedes sentir este pavor es debido a la falta de control que tienes sobre las crisis de ansiedad y los sucesos que aún no han sucedido o que no sabes siquiera si pueden suceder. Esta forma de gobernar tus emociones y tu alrededor es, en cierta forma, adictiva, aunque también excesivamente dañina para ti, ya que te engaña haciéndote creer que tienes el poder para manejar cualquier situación. Aquí puedes leer más sobre cómo se manifiesta la ansiedad.

La incertidumbre es tu peor enemigo en una batalla en la que el terror te paralizar y te impide avanzar en tu propia vida, y en la que tu mente te juega malas pasadas con frecuencia. Cuando el temor se apodera de ti, es fácil darles más importancia a tus pensamientos negativos y dejarse llevar por ellos, que a los positivos.

Por ello, lo primordial es que acudas a un psicólogo especializado que te pueda ofrecer las herramientas necesarias para combatir ese terror y que puedas a volver a tu rutina normal sin que el pavor te lo impida. También puedes realizar algunas actividades cotidianas que te pueden ayudar a redirigir tus pensamientos negativos y convertirlos en reflexiones positivas que te beneficien y te hagan sentir bien contigo mismo.

#1.- Aprende a distinguir tus miedos

Como ya hemos dicho anteriormente, el miedo en su naturaleza propia no es negativo, por lo que el objetivo no es que no sientas pavor de nada, ya que eso es imposible. Sin embargo, sí que puedes localizar y diferenciar esos terrores que te agotan y te paralizan, de aquellos que impulsan y te dan fuerzas.

Tal vez tendrás que insistir durante un periodo de tiempo más o menos largo, pero la idea es que trates de restar tanta importancia como te sea posible a aquellos miedos que no sólo no te aportan nada bueno, sino que además no te dejan avanzar.

#2.- Tus miedos no te representan

Una de las peores artimañas del terror es la de hacerte creer que tus miedos te definen como persona, de modo que te identifiques con ellos y sientas demasiada vergüenza como para pedir ayuda. Tus miedos no te representan, forman parte de ti, pero no son una parte absoluta de tu ser. Así que retírales ese poder y siéntete libre para pedir la ayuda que necesitas sin miedo.

#3.- Aprende técnicas de relajación

Para que puedas evitar una actitud constante de huida o lucha contra ti mismo, puedes empezar a practicar algunas técnicas de relajación con las que lograrás alcanzar un estado de serenidad que te calmarán desde dentro.

#4.- Distráete

Existen muchas formas para distraerte, algunas de las cuales tal vez ya las hayas probado consciente o inconscientemente. No todas funcionan siempre, ni en las mismas circunstancias ni de la misma forma. Lo que es efectivo para ti hoy puede no serlo en dos o tres días.

Por eso es importante que practiques con frecuencia a romper la cadena de pensamientos, especialmente cuando estás tranquilo y en un sitio seguro; de esta forma te resultará más natural ponerlo en práctica cuando estés sufriendo una crisis. Puedes empezar prestando atención a los estímulos que te rodean, como cantar o sumar los números que vas viendo por la calle.

#5.- Respira correctamente

Uno de los errores más comunes cuando empiezas a sentir que el pico de ansiedad se incrementa es el de hacer respiraciones rápidas y cortas. La sensación de pavor se incrementa con esta forma de respirar, ya que sientes que no te llega suficiente aire y con tus acciones empeoras la situación.

Una respiración correcta y satisfactoria consiste en respirar hondamente llevando el aire lentamente hasta tu estómago sin retenerlo en los pulmones. Una vez hayas cogido la práctica de la respiración diafragmática, prueba a contener el aire en la barriga durante dos o tres segundos antes de soltarlo lentamente.

#6.- Date instrucciones

Las instrucciones son frases o mensajes positivos y alentadores por y para ti, con el fin de ayudarte a manejar mejor la ansiedad por anticipación y el pavor que sientes durante una crisis de angustia. Pueden ir desde mensajes cortos como «tú puedes» a instrucciones más detalladas como «concéntrate en la respiración lenta«. Asimismo, puedes tenerlas en tu cabeza y recitarlas cuando aparezcan los ataques de ansiedad, pero también puedes tenerlas colgadas en los sitios que ves diariamente y con frecuencia.

En definitiva, es importante que evalúes el nivel de tu temor cuando sufres ansiedad y recibas la ayuda que necesitas para poder tratar este trastorno de manera adecuada y de forma evitar que el miedo se alíe con la ansiedad en contra de tu bienestar y de tu vida. Aquí puedes leer más sobre los diferentes tipos de ansiedad.

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