Mindfulness. ¿Qué es y en qué puede ayudarte?

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Hoy en día, es muy frecuente que llevemos una vida frenética. Hasta el punto de no disfrutar ni saborear los pequeños momentos. ¿Cuántas veces te has parado mientras caminabas a apreciar un sonido? ¿Cuántas veces has tratado de disfrutar plenamente de una comida que solo te permites de vez en cuando? Para cambiar la forma de enfrentarnos a las presiones de la vida actual (laborales, sociales, etc.) y apreciar los buenos momentos, mucha gente ha tomado la decisión de iniciarse en la práctica del mindfulness.

¿Qué es el mindfulness?

El mindfulness o atención plena es un concepto psicológico que hace referencia al mantenimiento de la atención en el momento presente. El entrenamiento en mindfulness plantea aprender la habilidad para centrarse en el momento actual, en el aquí y el ahora de forma activa y reflexiva. La esencia de este método es que todo está en nuestro cerebro. De esta forma, si aprendemos a centrarlo en el momento que vivimos, puede cambiar nuestra perspectiva de ver la vida.

El origen de esta práctica se sitúa en la cultura oriental, en particular, en el budismo. No obstante, en el presente, el mindfulness se enseña desprovisto de cualquier ideología oriental o religiosa.

Beneficios del mindfulness

#1.- Ayuda a controlar el estrés y la ansiedad

El estrés y la ansiedad frecuentemente conducen a evitar ciertas experiencias. Desde el mindfulness, se trabaja para gestionar esas emociones desagradables, desarrollando una nueva relación con nuestras experiencias internas. Concretamente, una relación basada en la compasión. Esto promueve mayor flexibilidad en nuestro comportamiento. El mindfulness es una técnica beneficiosa a nivel de educación emocional

#2.- Mejora la calidad de tu sueño

El mindfulness nos ayuda a gestionar de forma más adaptativa nuestras e y pensamientos, lo cual aleja al estrés y a la ansiedad. Además, una mejor gestión de nuestras emociones y pensamientos redunda en la calidad de nuestro sueño, porque somos capaces de trabajar nuestras preocupaciones.

#3.- Aumenta la capacidad de concentración

Constantemente nuestro cerebro recibe multitud de datos, sin embargo, no podemos atender todos al mismo tiempo por lo que tenemos que filtrarlos. El mindfulness puede ayudarnos durante este proceso, pues su práctica equivale a un entrenamiento atencional. Un poderoso entrenamiento que podemos emplear en múltiples áreas de nuestra vida.

#4.- Ayuda a potenciar la inteligencia emocional 

El mindfulness desplaza el foco de atención hacia nosotros mismos. Por ello, nos ayuda a conocernos, mejorando nuestro autoconocimiento. A la vez, nos ayuda a reconocer las emociones propias y las ajenas, permitiéndonos un mejor manejo de las relaciones interpersonales. 

#5.- Mejora el nivel de bienestar

La práctica del mindfulness no solo nos permite conocernos mejor y mejorar nuestras relaciones interpersonales sino que también puede contribuir a que seamos mejores personas y tengamos mayos autocontrol emocional. El motivo reside en que nos ayuda a ser más compasivos.

#6.- Potencia la creatividad

La concentración ayuda a que tu mente esté más relajada y esa sensación de descanso puede ser el origen de nuevas ideas. Por lo tanto, la práctica de la atención plena te puede ayudar a ser más creativo.

#7.- Ayuda a gestionar el dolor

Cuando tratamos de liberarnos del dolor, sea físico o emocional, estamos reflejando un comportamiento de evitación. Así, practicar el mindfulness aplicado al dolor resulta una estrategia eficaz para manejarlo. Es por ello que se pueden obtener beneficios en enfermedades como el cáncer, en el que es importante que la persona centre su atención en el momento presente.

Cuando aplicamos la atención plena a nuestras sensaciones dolorosas, nuestra actitud hacia ella cambias y, por tanto, también la intensidad de nuestras sensaciones. Aquí puedes leer más sobre la estabilidad emocional.

Cómo practicar el mindfulness

Como hemos comentado, el objetivo de esta práctica es entrenar a la mente para que se centre en lo que está ocurriendo en cada momento. Para practicar este ejercicio lo adecuado es adoptar una postura cómoda. Puedes practicarlo sentado en una silla o en el suelo. Te recomendamos la primera opción si sufres dolores de espalda. Debemos mantener la espalda recta, descansando las vértebras. Igualmente, es importante buscar un lugar tranquilo, donde no haya distracciones. Por tanto, trata de buscar un lugar donde tu te sientas cómodo/a y reserva un momento del día para llevar a cabo este entrenamiento.

Ejercicio de mindfulness

A continuación, vamos a describir un ejercicio básico de mindfulness, el cual entrena la habilidad para “observar”. Cierra los ojos o déjalos fijos en un punto, como prefieras. Ahora, respira lenta y profundamente un par de veces y nota cómo la respiración fluye hacia dentro y hacia fuera de tus pulmones.

Después, escanea tu cuerpo desde la cabeza a los pies. Comienza por la parte superior de la cabeza y muévete hacia abajo. Mientras haces esto, date cuenta de las sensaciones que puedes sentir en tu garganta, en tu cuello, en tus hombros, en tu  pecho, en tu abdomen, en tus brazos, en tus manos, en tus piernas y en tus pies.

Trata ahora de acercar tu atención a a la zona de tu cuerpo donde sientes la sensación con mayor intensidad. Observa esa sensación de cerca como si nunca antes la hubieras observado. Continúa centrándote en esa sensación y deja que tus pensamientos fluyan como si fuesen coches que circulan por una carretera poco transitada. Trata de conocer a esa sensación que experimentas, dónde empieza, dónde termina, etc. Pregúntate: Si pudiera dibujarla, ¿qué forma tendría? Si pudiera colorearla, ¿de qué color la pintaría? Durante este proceso, es posible que te quedes enganchado/a a tus pensamientos. Tan pronto como te des cuenta de que eso te está ocurriendo, vuelve a centrarte en la sensación y obsérvala con curiosidad. 

Por otro lado, el mindfulness puede ponerse en marcha con cualquier actividad. Para mostrarlo, vamos a comentar un ejercicio centrado en pasear.  Puedes dedicar unos diez minutos al día a caminar en silencio. Puedes pasear por donde desees. Pero, es importante que sea en silencio y que nadie escuche el contenido de tu mente. Cuando notes que tu atención se ha quedado fijada en un objeto concreto del entorno, en algún pensamiento o alguna sensación de tu cuerpo, repítelo tres veces en voz alta. El objetivo de estas repeticiones es ayudarte a desconectar tus pensamientos del acontecimiento. 

Por último, es relevante recordar que el mindfulness es una habilidad y como sucede con cualquier otra, es necesario un entrenamiento para alcanzar un nivel óptimo y automatizarla. Además, dependiendo de la situación en la que te encuentres, de cómo te sientas y de los objetivos que persigas, uno u otro entrenamiento puede resultarte más adecuado para potenciar tu bienestar. Si quieres iniciarte en esta práctica y adoptar una nueva perspectiva antes los problemas de la vida, un psicólogo puede servirte de ayuda. 

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