No eres tú, soy yo… ¡Y el verano!

Corre una leyenda urbana según la cual muchas parejas, quizá demasiadas, lo dejan en verano. Si bien es cierto que un “no eres tú, soy yo” puede llegar en cualquier momento y que no hay una base científica para atribuirle rupturas a la época estival, si piensas en las parejas que has conocido y conoces te darás cuenta de que muchas de ellas no han superado el período vacacional o lo han superado, crisis mediante. Algunas cifras recientes apuntan que entre el 25% y el 30% de las parejas se separan en estos meses del año.

Pero, ¿por qué pasa esto en verano?

Es imposible dar con una causa que unifique todas las rupturas. Cada pareja es un mundo y sus razones para estar juntas son tan variadas y personales como sus razones para, en un momento dado, decidir tomar caminos diferentes.

No obstante, desde la psicología se pueden establecer algunas hipótesis basadas en la experiencia de distintos pacientes y, con ellas, elaborar una lista de señales de alarma y de cosas a evitar si no quieres empezar a formar parte de la estadística.

#1. Sobredosis de amor que acaba en “no eres tú, soy yo”

Dicen por ahí que “de lo bueno, poco” y a veces es verdad. En la vida cotidiana las parejas, incluso aquellas que conviven, se ven más bien poco y, cuando lo hacen, es en intervalos breves donde la interacción se basa en la alegría de estar cerca de la persona amada en un entorno distinto al trabajo y las obligaciones de cada día.

Durante el verano esta proporción se invierte ya que, si se planifican las vacaciones juntos, las parejas acaban pasando la mayor parte del tiempo comunicándose y haciendo las mismas cosas.

Esto repercute positivamente en que se conozcan más y mejor, pero puede ser perjudicial si se pone en peligro la independencia de cada individuo, si afloran conflictos o si los implicados se sienten especialmente incómodos con el hecho de tener más momentos de silencio juntos, dado que al compartir todo hay menos cosas que contar y la inercia y conformismo es un caldo de cultivo perfecto para el temido “no eres tú, soy yo”.

¿Cómo evitarlo?

“En el equilibrio está la virtud”. Lo ideal sería que no empleaseis todo vuestro tiempo libre en estar juntos: aprovechar los momentos de las vacaciones para retomar aficiones por separado; organizar paseos donde cada uno tenga una ruta diferente y quedéis en encontraros en cierto punto a cierta hora para intercambiar sensaciones o hacer algún plan con los amigos que hace tiempo que no veis, son solo algunas de las muchas cosas que podéis probar para que este verano sea distinto de cualquier otro, ¡y os dé tiempo a echaros un poquito de menos cada día!

#2. En el extremo contrario

Así como acompañarse en exceso puede resultar perjudicial, distanciarse más de la cuenta también puede hacer daño. Es verdad que cada persona necesita su espacio para dedicarse a lo que más le gusta y que las parejas lapa jamás han sido una buena elección, pero ausentarse por varias semanas sin que exista una comunicación fluida con el otro, puede conllevar que el sistema adaptativo de cada uno se reconfigure en busca de bienestar y surja la convicción de que no se necesita a la pareja para ser feliz, dejando fuera todos los aportes que el compañero hace en condiciones normales, pero que se olvidan con relativa facilidad durante una ausencia prolongada.

¿Qué se puede hacer?

Si uno de los integrantes de la pareja, o ambos, sois fieles defensores de la independencia y preferís ir cada cual por su lado, un esfuerzo conjunto para compartir aunque sea una escapada de fin de semana tendrá consecuencias muy positivas en ambos miembros de la relación. No sólo será una nueva experiencia para cada uno, sino que pondrá a prueba vuestros vínculos y representará un paso adelante en vuestro compromiso.

Si lo que sucede es que las vacaciones juntos son imposibles por incompatibilidad de tiempo o por distancia geográfica, siempre existirá la posibilidad de mantener una conversación cercana y fluida a través de llamadas, videochats y mucho más. Establecer una hora para llamaros durante diez o quince minutos cada día, generará una expectación positiva por saber del otro.

También podéis probar a soprenderos en la distancia: enviar una pizza a tu pareja que está en otra ciudad, hacerte una selfie de broma junto a una foto gigante suya o visitarle de sorpresa, son gestos muy positivos y enriquecedores.

#3. Expectativas desbordadas

Después de haber trabajado durante casi un año esperando el momento de unas merecidas vacaciones y, más, de unas merecidas vacaciones junto a la persona amada, ver el sueño a punto de cumplirse es muy inspirador.

Pero, ¿qué pasa a la vuelta? El síndrome post vacacional es real y se suele manifestar con la sensación de no haber aprovechado los días al máximo, pereza de volver a la rutina, frustración por creer que esas sensaciones se deben a que las vacaciones no han sido todo lo buenas que deberían y más… y en esto es frecuente que la pareja pague los platos rotos con un “es que ya no siento lo mismo”, que no necesariamente se deriva de la relación en sí.

 

¿Hay solución para evitar el “no eres tú, soy yo”?

El primer paso para evitar esta diferencia de expectativas es ser realistas con respecto al verano que vamos a disfrutar con nuestra pareja: sí, es posible que el coche se estropee en plena carretera; sí, es posible que la playa esté muy llena y no haya dónde clavar la sombrilla; sí, es posible que se pierda la cartera o el móvil o algo de valor; sí, es posible que el hotel y la comida no molen tanto como en las fotos.

Con un adecuado manejo de las expectativas se pueden mantener la decepción y el bajón a raya y, sobre todo, comprender que la pareja no tiene la culpa de aquello que no salga a la perfección: al fin y al cabo, también son sus vacaciones y también querría hacerlas inolvidables, ¿no?

Si no conseguís evitar ese sentimiento de “ya no es lo mismo”, lo mejor es que os permitáis un par de semanas para volver a la rutina, sí, a vuestra rutina, juntos, y valorar si lo que está mal es el mero hecho de que los días de relax hayan quedado atrás o si vuestra relación tiene grietas más profundas que tratar.

Bonus track para el resto del año

La mejor manera de evitar un “no eres tú, soy yo” post vacacional es dedicaros tiempo de calidad durante todo el año. Las parejas no se construyen en un día ni en unas vacaciones y tampoco tienen sentido si sólo funcionan en los momentos de disfrute.

Piensa en cómo es tu día a día durante el resto del año y plantéate un listado de pequeñas cosas que te hacen muy feliz. A partir de ellas, idea un plan para compartir pequeños momentos felices junto a tu pareja cada semana, dejando atrás la rutina, el agobio del día a día y la expectativa por la llegada de grandes momentos, como un viaje juntos.

Quizá descubras que la verdadera magia de la relación se activa cuando véis un partido de fútbol, jugáis a la consola o paseáis por el barrio… Y, si eso es así, estaréis de enhorabuena siempre.

Si no, tu hallazgo no tiene por qué significar el final de vuestra historia de amor: un psicólogo online puede ayudaros a reencontrar la magia y solucionar problemas en la relación. Si lo deseas, en TherapyChat podemos ayudarte.

Artículos relacionados

Ver más artículos >