Padres helicóptero y otras familias tóxicas

Los patrones educativos en las familias evolucionan y cambian, aunque no siempre a mejor. Entre la excesiva permisividad y la sobreprotección, está el término medio en el que conviene que eduques a tus hijos. Tan tóxica es una familia en la que impere la desidia como una en la que los padres sobreprotejan a sus hijos hasta el punto de anularles como personas.

La familia tóxica es aquella en la que no se respeta la individualidad de todos sus miembros. Existen muchos tipos de familias disfuncionales, tantos que sería muy difícil clasificarlos en este post, pero todas ellas perjudican el clima emocional y el desarrollo saludable. Algunos de los rasgos que comparten es que no respetan la individualidad de las personas, con lo que crean una especie de necesidad constante de aprobación. Por otra parte, están en el extremo o de la sobreprotección o de la desidia total, generando dependencia y daño emocional. Tampoco fluye la comunicación porque los conflictos se resuelven con silencio, sin enfrentarlos, y los límites son difusos.

Desde mediados del siglo pasado, los modelos educativos de las familias han pasado por diferentes etapas. Padres autoritarios, permisivos y, ahora, sobreprotectores. Si formas parte del grupo de padres que controla y organiza la vida de tu hijo, si actúas como una apisonadora allanando su camino, puede que estés empezando a formar parte del grupo de “padres helicóptero“.

Los niños no llegan al mundo con un manual debajo del brazo. Los padres tenemos que aprender a educarlos. Queremos hacerlo de la mejor manera para que tengan un buen futuro, sepan desarrollarse, relacionarse, tengan confianza en sí mismos, tengan buenos valores y sean independientes. Las terapias con un psicólogo te pueden ayudar a tomar conciencia del tipo de padre o madre que eres y de cómo mejorar.

¿Cómo son los padres helicóptero?

Los padres helicóptero y las conocidas como madres agenda forman parte del grupo de padres que controlan y organizan la vida de sus hijos. Les sobreprotegen tanto que no les dan la oportunidad de equivocarse para crecer como personas. No lo hacen con mala intención, pero al final les cortan las alas a sus hijos, menoscaban su libertad, favorecen la dependencia y limitan su capacidad resolutiva.

La madre helicóptero actúa como una guardiana permanente de su hijo, de cada dato y de las obligaciones del niño. Una actitud que acaba generando dependencia. A los hijos de padres helicóptero les cuesta responsabilizarse de sus obligaciones, tareas, intereses o actividades porque les han acostumbrado a que sus padres lo hagan por ellos.

Las actitudes sobreprotectoras de los padres crean burbujas irreales en las que crecen sus hijos. Al final, se convierten en niños inseguros que no se conocen a sí mismos, que no saben lo que quieren ni saben gestionar sus emociones. Están acostumbrados a que lo hagan todo por ellos, no han aprendido a tolerar la frustración ni han tenido la necesidad de ser resolutivos para salir de una situación. Tampoco conocen el aburrimiento ni saben desenvolverse por sí mismos.

El origen del concepto “padres helicóptero” es del año 1969. Lo acuñó Haim Ginnott en su obra “Between Parent & teenager” al decir que su madre sobrevolaba sobre él como si fuese un helicóptero. Estos tipos de padres toman las decisiones por sus hijos, vigilan sus movimientos e intentan complacerles en todo, no les enseñan a esperar porque reaccionan a sus necesidades de manera inmediata, resuelven sus conflictos y les dan la solución. Otro rasgo muy característico es que hablan en plural para referirse a las tareas de sus propios hijos.

Lo peor de todo es que la obsesión de los padres por proteger a sus hijos acaba siendo también devastadora para ellos. Los pequeños crecen en en un entorno perfecto e irreal. Al final, tanto padres como hijos se frustran y es cuando surgen los problemas emocionales.

Cómo evitar la sobreprotección de los hijos

Las pautas de un psicólogo pueden ayudarte a diferenciar entre proteger a tu hijo y sobreprotegerle, es decir, entre conseguir educarlo para que sea una persona emocionalmente estable y feliz o para que se convierta en una persona insegura de baja autoestima.

1. Reflexiona sobre qué es lo mejor para tu hijo

2. Deja que se equivoque, que tome sus propias decisiones y aprenda a resolver sus problemas diarios. Eso no significa que dejes de supervisarlo, eres su guía, pero el camino lo ha de recorrer él.

3. La perfección no existe, los niños y los padres tienen que aprender a aceptarse tal y como son. El afecto y el cariño no están reñidos con los límites.

¿Te parece complicado conseguirlo? No es fácil educar a un hijo. Por eso, un psicólogo puede ayudarte a conseguirlo.

Recuerda que las personas aprendemos cuando nos equivocamos. Como padres, tenemos que dejar que nuestros hijos recorran su propio camino. Somos sus progenitores, nos ocupamos de su bienestar y de su educación, pero tenemos que enseñarles a volar para que, cuando llegue el momento, vuelen muy alto.

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