Pensamientos intrusivos, esa triste canción que no sale de tu cabeza

pensamientos intrusivos

Si no sabes qué son los pensamientos intrusivos, empieza por imaginar que tu correo electrónico se llena de spam y que no puedes eliminarlo por algún motivo técnico. ¿Qué pasaría entonces?

Tu espacio de trabajo «útil» en el correo se ve limitado. Además, la aparición del correo no deseado te distrae y te quita tiempo para lo que de verdad necesitas hacer. Su presencia constante y cada vez mayor no te deja ver bien los correos que sí necesitas leer. A veces, hasta te cuesta encontrarlos entre todo ese spam. Peleas con el spam, intentas eliminarlo, pero los correos no deseados reaparecen y, al final, estás más pendiente de esos que de los demás. Eso afecta a tu humor, controla tu tiempo y te provoca ansiedad.

Es una analogía muy simplificada del problema de los pensamientos intrusivos. ¿Te suena este concepto? Quizá estés pasando por ello y debas ponerle remedio acudiendo a la psicología. Saber cómo se manifiesta la ansiedad es el primer paso para superarla.

¿Qué son los pensamientos intrusivos?

Como una canción pegadiza, que aparece sin pedir permiso en tu mente y se repite una y otra vez, aunque ni siquiera te guste. Así son los pensamientos intrusivos, solo que su música es mucho más nociva e incómoda que cualquiera de esas canciones.

Los pensamientos intrusivos son obsesiones que se repiten continuamente y que pueden acabar tomando el control de nuestras vidas. No son precisamente ideas positivas y motivadoras. Más bien son pensamientos perturbadores, desagradables y molestos: «no voy a poder con esto», «esta decisión no es adecuada», «te va a ir mal», «no lo hagas», «si hago esto causaré problemas», «no sirvo para esto», «no sabes elegir», «¿seguro que esto es lo que quieres?», etc.

Aparecen de manera fortuita, una y otra vez, y se entrometen en el discurrir normal de la conciencia. Por eso, dificultan la toma de decisiones y la capacidad de concentrarse. Se quedan ahí, interponiéndose en la línea normal de pensamiento consciente, al que interrumpen con impresiones negativas. No se esconden y son reconocibles: la persona que los sufre puede ser perfectamente consciente de su inutilidad, absurdidad, disfuncionalidad y de su falta de rigor o coherencia. Pero saberlo no significa librarse de ellos. La lucha interna entre pensamientos normales y pensamientos negativos puede convertirse en un bucle infinito y paralizante que impide a la persona tomar decisiones.

Causas y consecuencias de los pensamientos intrusivos

En ocasiones, los pensamientos intrusivos son síntomas del trastorno obsesivo compulsivo, o aparecen en momentos de estrés y ansiedad. También aparecen asociados a situaciones traumáticas del pasado que, obviamente, no queremos volver a pasar. Pero también es posible que surjan en situaciones cotidianas, como es el caso del miedo escénico en una persona que por trabajo debe exponerse a reuniones con frecuencia.

Las obsesiones o pensamientos intrusivos parecen tener su origen en un deseo de control de lo que nos rodea. Buscamos la efectividad y el éxito de nuestras acciones, pero las acciones son la consecuencia de una decisión previa. Para decidir nos tenemos que plantear antes una duda («¿hago esto o no lo hago?»), y la duda implica inseguridad.

Los efectos de nuestras acciones nunca son previsibles, no existe la certeza de un éxito absoluto en nada de lo que hacemos, y ese riesgo puede paralizar la toma de decisiones. Cuando creemos saber lo que vamos a hacer, aparece el pensamiento intrusivo negativo para plantar la inseguridad y minar nuestra toma de decisiones. En ocasiones, incluso para las cosas más elementales e inocuas de nuestra vida. Esa lucha interna posterga la toma de decisiones (incluso durante años): no nos arriesgamos y no lo hacemos. Pero eso, en sí mismo, ya es una decisión.

Al final, los pensamientos intrusivos pueden convertirse en el pensamiento dominante. Podrías encontrarte dedicando más tiempo a «pensar en lo que piensas» (dándole más y más vueltas al bucle de las obsesiones) que a seguir pensamientos que tienen funcionalidad y permiten el desarrollo normal. En ese momento, los pensamientos intrusivos han tomado el control de tu vida y toda ella gira en torno a esa negatividad. Esto lleva a sufrir angustia, paralización, sensación de incapacidad e impotencia, insomnio, preocupación constante, fatiga emocional, bajo rendimiento, tristeza, baja autoestima…

Las obsesiones pueden llevar a ataques de ansiedad e incluso desencadenar un trastorno obsesivo compulsivo (TOC). 

Rompe el bucle

Pero, cuando ya sé que tengo ansiedad, ¿qué debo hacer? Por suerte, es posible tratar los pensamientos intrusivos.

La terapia online te permitirá trabajar sobre tus obsesiones con cierta tranquilidad y comodidad en tu propio hogar. Algo que para ciertas personas es especialmente necesario debido a la naturaleza de sus obsesiones.

Es el psicólogo online, que entra en tu hogar a través de la pantalla, quien puede diagnosticar tu caso y aplicar técnicas personalizadas, que te permitirán:

  • Descubrir el origen de tus obsesiones. Comprenderlas y ver de dónde vienen permite controlarlas mejor y atacar el problema en su raíz.
  • Tomar el control de tus pensamientos y comprender que eres tú quien decide.
  • Dirigir tus energías a lo que de verdad necesitas para tu bienestar y desarrollo personal.

En conclusión, los pensamientos intrusivos u obsesiones pueden dominarte y reducir tu calidad de vida. Pero puedes romper el bucle y tomar otro camino. ¡Apaga esa radio y olvida esa canción! Aquí puedes hacer un test de TOC para analizar tu situación actual.

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