¿Por qué las crisis sacan lo mejor y peor de nosotros?

La expansión del coronavirus y la declaración del estado de alarma en el país está produciendo un insólito y natural estudio sociológico. Las personas, independientemente del país, están mostrando conductas similares que en muchas ocasiones ponen de relieve la fragilidad humana.

Es precisamente esa fragilidad la que demuestra que las personas no son máquinas y que la impotencia que sienten ante el avance de la pandemia es grande. En momentos de crisis, los seres humanos son capaces de generar lazos nunca imaginados, pero también de dejarse llevar por el miedo.

En este artículo vamos a hablar de los dos polos de la situación, las emociones que producen efectos negativos en nosotros y en los que nos rodean, y de los valores que se potencian durante una crisis.

Aspectos negativos en situaciones de crisis

El miedo a lo desconocido, el avance de la gravedad de las medidas impuestas, el cuestionamiento de la información o el contagio de personas cercanas producen mucha tensión en las personas y provocan la aparición de conductas desadaptadas. Alguna de las más frecuentes son las siguientes

#1.- Pánico e histeria

La ansiedad, el miedo y la impotencia favorecen comportamientos poco adecuados como los que hemos vivido en los últimos días tanto en supermercados como en farmacias. El hecho de perder el control sobre la situación lleva a extremar el control interno, en este caso, comprando suministros de forma excesiva.

Por suerte empieza a existir más conciencia de que los efectos del acopio desmedido solo aumentan los niveles de ansiedad. Además, esta conducta solo perjudica a los colectivos más vulnerables de la sociedad, aquellos que tienen ingresos menores, personas mayores o con movilidad reducida son algunos ejemplos.

#2.- Picardía para saltarse las normas

La necesidad de oxigenarse existe en todos, pero algunos son capaces de llevar la imaginación y picardía a puntos inauditos. Ir a comprar varias veces al día, no hacerlo en el sitio habitual para recorrer más distancia o incluso alquilar los paseos de los perros son muestras de lo que la desesperación puede provocar. Por suerte, el porcentaje de personas que lleva a cabo estas conductas es mínimo y con mucha probabilidad se reduzca con la implementación de sanciones económicas.

#3.- Seguir a la masa

El sentimiento de inseguridad que aparece en este tipo de crisis lleva a sentir que las acciones de los demás son válidas y fiables y por tanto se replican comportamientos totalmente irracionales.

La realidad es que esto ocurre en todos los ámbitos. De hecho, lo podemos observar cuando una chaqueta se agota en horas, cuando un restaurante no da a basto de reservas porque se ha puesto de moda e incluso con aficiones o intereses. El hecho de sentir que formamos parte de un grupo tiene este efecto negativo, y como tendemos a ser gregarios generalizamos conductas como agotar el papel, alcohol y desinfectantes de todos los supermercados.

Aspectos positivos que ha producido el coronavirus

A pesar de que la crisis sanitaria está dando lugar a situaciones como las comentadas anteriormente, sin duda prevalecen los comportamientos conmovedores y las reacciones sorprendentes de las personas para afrontar el aislamiento de la mejor forma posible. Algunas de las emociones y valores más remarcados en estos últimos días son los siguientes.

#1.- Solidaridad

La viralidad, en este caso positiva, de acciones solidarias está provocando auténticas cadenas de favores en edificios y ciudades enteras. Durante los últimos días, todos hemos visto muestras desinteresadas de generosidad, como la de un vecino que se presta como voluntario a hacer la compra a las personas mayores o con necesidades especiales del edificio, algunos taxistas que ofrecen traslado gratuito para el personal sanitario, otras personas que se prestan a cuidar a los niños cuyos padres estén obligados a trabajar.

#2.- Empatía

Sin duda hay personas que viven el periodo de cuarentena con grandes dificultades a nivel emocional. Es el caso de los mayores, quienes no sólo sufren el miedo por la expansión del virus sino una connotación negativa sobre el mismo ante los frecuentes comentarios como “solo afecta a los de avanzada edad, yo no soy persona de riesgo”.

Por suerte, la tecnología permite que la comunicación con los seres queridos pueda ser diaria y son numerosas las acciones de las ONGs para fomentar el acompañamiento afectivo a personas de la tercera edad, sustituyendo las visitas presenciales por telefónicas y por correo tradicional.

#3.- Agradecimiento

Desde que el pasado viernes se declarara el estado de alarma en el país, todos los días se han promovido por redes sociales iniciativas para agradecer al personal sanitario su sobreesfuerzo, implicación y trabajo. Los actos de agradecimiento surgen como respuesta al reconocer algo que se hace por nosotros y tienen un poder fuerte para producir cambios es nuestra actitud, forma de interpretar las situaciones e incluso en el estado de ánimo.

#4.- Imaginación

La creatividad necesita tiempo, es por eso por lo que de disponer de más horas en el hogar de las que estamos acostumbrados hace que fluyan numerosas ideas. Salir, de forma obligatoria en esta ocasión, del patrón convencional de pensamiento produce picos de ingenio y originalidad. Son ejemplos de esto las iniciativas de festivales musicales a través de las redes sociales, bingos, bailes en los vecindarios o clases virtuales de yoga.

#5.- Unión

Si sumamos mucho tiempo para pensar y distancia de los seres queridos obtendremos como resultado una mezcla entre nostalgia y conciencia de la importancia de esas personas en nuestras vidas. En ocasiones, es este alejamiento impuesto el que nos ayuda a valorar todo lo que en el día a día asumimos como habitual y damos por hecho que así será siempre. La preocupación por los demás y las llamadas frecuentes en estos días puede provocar que una vez que la pandemia haya pasado, los efectos a nivel personal duren para siempre.

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