Psicología cognitiva. ¿En qué se basa?

psicología cognitiva

La psicología cognitiva se considera un tipo de terapia focalizada, breve o exprés. Cuenta con sustento empírico y se basa en exigentes investigaciones científicas que día a día dan muestra de su efectividad. No cabe duda de que se trata de una herramienta terapéutica utilizada para tratar múltiples problemas mentales.

Pero no es un recurso más: su eficacia ha sido ampliamente comprobada de manera especial en casos de depresión y ansiedad. Es por ello que a día de hoy es una de las terapias más populares y demandadas.

¿En qué consiste la psicología cognitiva?

La psicología cognitiva es, por encima de todo, un método terapéutico diferente al resto de las terapias (psicoanálisis, terapia sistémica o Gestalt). Es un estilo único dentro de la psicología. Estudia, fundamentalmente, la cognición humana y su relación con la conducta. De acuerdo con esta psicoterapia, los pensamientos tienen un papel sustancial en la aparición de los trastornos mentales. A partir de ellos, es decir, a partir de su transformación, es posible modificar el mundo de las emociones y los patrones de comportamiento.

¿Cómo se entiende? Para la terapia cognitiva, el hacer, el pensar y el sentir están tan estrechamente vinculados que el cambio de uno de estos factores altera al resto. Sí, es un círculo virtuoso que permite trabajar sobre un área para modificar otras asociadas a ella.

En efecto, alguien que piensa que su vida es un fracaso, se siente y actúa como un perdedor. En este caso concreto, un terapeuta experto en terapia cognitiva buscaría manifestar a su paciente que su idea de base («mi vida es un fracaso») no tiene sustento ni lógica. Reemplazando esta idea por otros pensamientos sustitutos («soy capaz de hacer algo en mi vida»), el profesional podría lograr que la persona se sienta mejor y actúe acorde con su nueva visión del mundo.

¿Por qué es tan exitosa?

Su continuo desarrollo y permanente expansión tiene sus razones. ¿Te preguntas cuáles? Pues bien, se trata de un abordaje terapéutico de eficacia comprobada científicamente en muy amplias y variadas temáticas. Algunas de estas temáticas son el abordaje de adicciones, trastorno obsesivo compulsivo (TOC), fobias, ansiedad, depresión, ataques de pánico, estrés postraumático y trastornos de la alimentación.

En depresión y ansiedad es uno de los mejores tratamiento disponibles dentro del mercado de las psicoterapias. Por ello y porque es una terapia breve, es por lo que cada vez más personas la eligen para mejorar su vida.

¿En qué se basa esta terapia?

Un tratamiento típico de psicología cognitiva suele dividirse en tres etapas: evaluación, tratamiento y seguimiento.

Evaluación

En esta etapa se lleva a cabo una exhaustiva evaluación psicológica del paciente. Una vez reconocido el motivo de consulta y las expectativas de los resultados, se intenta alcanzar un diagnóstico certero. El terapeuta suele comunicar ese diagnóstico a la persona y esta podrá concordar o no con el profesional. En lo que sí tienen que coincidir necesariamente es en los objetivos a alcanzar tras un determinado período de tiempo.

Tratamiento

El tratamiento es la fase más importante del proceso. Durante ella, el terapeuta emplea un protocolo de técnicas específicas acorde con el trastorno o problema mental a tratar. Todo lo que se hace durante el tratamiento persigue el bienestar del paciente y su mejoría. A medida que se van alcanzando los objetivos, el profesional se los va comunicando a la persona, de modo que esta tome conciencia de los cambios ocurridos y se vaya apropiando de ellos.

Etapa de seguimiento

En esta fase final, las sesiones son cada vez más espaciadas, es decir, menos frecuentes. La persona tratada se siente capaz de enfrentar sus problemas cotidianos sin la asistencia semanal de su terapeuta. Se va dando una independencia a medida que el paciente va ganando autonomía y seguridad. El psicólogo cognitivo da el alta definitiva cuando considera que los cambios están consolidados y posibilitan un futuro distinto.

Características de la psicología cognitiva

El método que caracteriza a la psicología cognitiva debe ser activo, directivo, estructurado y focalizado.

Activo

Tanto el terapeuta como el paciente tienen roles activos. El profesional comunica permanentemente aquello que sucede y convoca a la persona a ser protagonista de su propio cambio.

El profesional es además, cuestionador. Es decir, pregunta y exige explicaciones como un modo para contribuir a la toma de conciencia por parte de la persona que lo consulta.

Directivo

El terapeuta es quien guía el tratamiento. Sus intervenciones tienen un destino. Los diálogos tienen motivos precisos (no es hablar por hablar). El psicólogo cognitivo es, en definitiva, un potente agente de cambio.

Estructurado

Existen pasos a seguir (protocolo) y técnicas de ayuda específicas. El tratamiento parte del presente para modificar pensamientos, conductas y emociones de cara al futuro.

Focalizado

Tiene tiempos limitados y el tratamiento está planificado en etapas. Hay un inicio, un tratamiento propiamente dicho y un final. El camino se transita a medida que la persona va cumpliendo los objetivos que se plantearon en el momento de la evaluación psicológica. El paciente debe «trabajar» en su recuperación. El proceso de cura hasta llegar al alta definitiva depende en gran parte de él.

¿Qué son los esquemas mentales?

Tanto la psicología cognitiva como la terapia cognitiva conductual utilizan los esquemas mentales como parte fundamental o central del dispositivo terapéutico. Son como un mapa de la realidad: las gafas con las que la persona percibe el mundo que la rodea. Cada cual tiene un modo de pensar único y, por ello, un estilo de afrontamiento de la adversidad propio.

Los esquemas mentales son estructuras de pensamiento, generalmente incorporadas en la infancia, que pueden ser positivas o negativas. Es decir, pueden resultar facilitadoras o no del cambio; funcionales o disfuncionales en su vida. En caso de que sean patrones de pensamiento negativos, se trabaja en su modificación.

En efecto, en una sesión de psicología cognitiva se sacan a relucir los esquemas mentales o pensamientos automáticos que originan determinadas visiones de la realidad. Así, los pensamientos erróneos, distorsionados o disfuncionales se reemplazan por pensamientos más lógicos, funcionales y positivos. En consecuencia, mejora la cognición del paciente, su estado de ánimo y su emocionalidad.

¿En qué consiste la «tríada cognitiva»?

Es una idea original de Aaron Beck, considerado uno de los precursores de la psicología cognitiva. El concepto es central a la hora de tratar a pacientes que padecen de depresión crónica. Aunque con el tiempo se convirtió en un modelo aplicable a cualquier tipo de paciente y patología mental.

¿Te estás preguntando en qué se basa? Pues en que las personas con un problema mental específico como por ejemplo la depresión, adquieren las siguientes visiones.

  • Una visión negativa de la propia persona: Una notable baja autoestima que induce a subestimarse, infravalorarse y considerarse carentes de virtudes y bondades.
  • Una visión negativa de la realidad que le rodea: Percepción de que la vida es un sinfín de problemas. La sensación es de frustración continua. Se presenta una permanente tendencia a ver obstáculos, problemas y excusas para salir adelante. Otras personas en su lugar advertirían alternativas, recursos o posibles soluciones.
  • Una visión negativa de cara al futuro: Como estas personas se sienten incapaces de avanzar en la vida, el futuro se les presenta como incierto e inseguro. Hay una evidente expectativa negativa respecto de los días por vivir. Como, en apariencia, nada puede cambiar, reina la desesperanza.

La tríada viene a dar por sentado que, como plantean los cognitivistas, si se modifica el pensamiento, se puede cambiar la conducta y el sentir de una persona. Te ponemos un ejemplo: si la persona que tiene esta visión negativa de sí misma, del mundo y del futuro modifica su manera de pensar es muy probable que se sienta mejor y pueda actuar en consecuencia.

Psicología cognitiva como proceso de reeducación

Justamente porque, en el transcurso de un tratamiento típicamente cognitivo, se da un proceso de reeducación del paciente. A partir de ciertas técnicas terapéuticas, se propicia el cambio y se motiva a la persona a alcanzarlo. Se la empodera para que se sienta capaz de hacerlo. Para ello, la psicología cognitiva potencia la adopción de nuevas habilidades cognitivas, emocionales y conductuales para ser más feliz. Simple y complejo a la vez.

El terapeuta apunta a que su paciente, paso a paso, sin prisa ni pausa, vaya incorporando nuevos hábitos y modos de pensar. Así, cuando ya no asista a terapia, podrá aplicar lo aprendido a su vida cotidiana con éxito. En este sentido, sesión a sesión, el paciente cumple con determinadas tareas y así va alcanzando los objetivos que se propuso al iniciar su tratamiento.

En líneas generales, la psicología cognitiva es aplicable al tratamiento de muy variados trastornos psicológicos a los que aporta una solución efectiva en un tiempo acotado. Es un tipo de terapia focalizada con evidencia científica que busca ganar calidad de vida y reducir el sufrimiento propiciando los cambios necesarios para que ello sea posible. De ahí su éxito dentro del mercado de la psicoterapia y sus excelentes perspectivas de cara al futuro.

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