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Psicología inversa. ¿Es eficaz?

Seguro que has recurrido en alguna ocasión a la utilización de la psicología inversa, aunque no hayas sido consciente de ello. Y es que este término hace referencia a una técnica de persuasión que muchos de nosotros utilizamos frecuentemente para que una persona haga algo que nosotros queremos, pero haciéndole la petición a la inversa.

La psicología inversa y su eficacia

La psicología inversa fue descrita en un primer momento por el psiquiatra austriaco Viktor Frankl, basándose en el fenómeno de reactancia que explicaremos a continuación.

Hay bastantes estudios sobre su uso y cómo influye en el comportamiento humano y en la educación emocional. Incluso se utiliza en terapias conductuales por parte de psicólogos especialistas. Pero lo cierto es que no es eficaz en todas las personas.

La psicología inversa es especialmente eficaz en aquellas personas con un carácter rebelde y reticentes a hacer lo que se les pide.Es decir, es eficaz en aquellas personas impulsivas, desafiantes y con una gran reactancia de carácter cognitivo (o lo que es lo mismo, reaccionar muy a la defensiva cuando nos vemos limitados en nuestra propia libertad individual). Estos rasgos puede que te suenen familiares si tienes algún conocido en plena adolescencia, ya que son característicos de las personas en esa etapa de desarrollo.

Es curioso que sea en esta clase de personas una técnica muy eficaz, pero si lo pensamos bien tiene su lógica. Cuando a una persona que odia que le digan lo que tiene que hacer o no hacer se le pide algo, lo más lógico es que reaccione haciendo lo contrario. Por lo tanto, estaremos consiguiendo nuestro objetivo sin que la otra persona se percate. De hecho, ella también creerá que se está saliendo con la suya al no hacer lo que se le pide.

La reactancia psicológica

La reactancia que hemos mencionado en el anterior apartado da lugar a tres tipos diferentes de respuesta que buscan conseguir una sensación de libertad:

- La restauración directa: esta es la más típica. Consiste en que, cuando la persona se siente amenazada, hará lo contrario de lo que se le está pidiendo. Por ejemplo, cuando le decimos a nuestro hijo adolescente que no puede jugar a la videoconsola y aprovecha cualquier ocasión para hacerlo.

- La restauración indirecta: en este caso también hará lo opuesto a lo que se le está pidiendo, pero no de manera directa como en el anterior supuesto. La acción será realizada a través de una conducta que tenga la misma o una consecuencia similar. Por ejemplo, si le prohibimos a nuestro hijo jugar a la videoconsola, se negará a hacer los deberes.

- La restauración subjetiva: este es un supuesto un poco diferente. La persona acatará lo que se le propone, pero responderá con un rechazo muy fuerte contra quien le dio la orden. Volviendo al caso anterior, puede ser que nuestro hijo manifieste algo como: "odio a mis padres, me han prohibido jugar a la videoconsola". Otra opción es que la persona realice una reestructuración de la situación: "Mis padres me han prohibido jugar a esta videoconsola, pero me da igual, el juego no me parece nada interesante".

Como ya adelantamos anteriormente, en esta clase de personas que poseen una gran reactancia cognitiva, reaccionar de manera contraria a lo que se pida acaba haciendo que se sientan con el poder, que realmente es lo que buscan en casi todas las situaciones.

¿Cuándo se suele recurrir a la psicología inversa?

A aquellas personas orgullosas o muy tozudas, podemos decirles algo que "no saben hacer" para que ellas intenten demostrar que nos equivocamos.

Por ejemplo, al ser padres y enfadarnos con nuestro hijo porque se niega a hacer la cama por el motivo que sea, podemos decirle algo del estilo "seguro que no eres capaz de hacer tu cama todos los días". El orgullo de tu hijo lo empujará a llevarte la contraria y, en consecuencia, acabarás consiguiendo lo que querías desde un principio.

También es muy útil en momentos de berrinche de los más pequeños de la casa (o incluso en adultos en momentos en los que están furiosos o alterados), ya que en estas situaciones las personas serán muy reactivas y, por lo tanto, conseguiremos muy fácilmente lo que queremos a través de la psicología inversa.

Cómo utilizar la psicología inversa

A continuación, te exponemos algunas de las maneras en las que puedes hacer uso de la psicología inversa:

Rendirse y dar la razón

Cuando estamos en plena discusión, seguro que en muchas ocasiones hemos creído perder nuestro autocontrol emocional. Puede que hayamos sentido que el tema a debate se desplaza para convertirse en una especie de competición por "ganar la pelea" y tener la última palabra y no tanto por defender lo que cada uno cree.

En esta "guerra de poder" podemos dejar que la otra persona "gane" y retomar posteriormente el verdadero motivo del debate. Pongamos un ejemplo para clasificar la situación:

Cuando nuestro hijo se niega de forma recurrente a comer verduras o frutas, podemos acabar la discusión con una frase del estilo: "vale, tú ganas, no comas más verduras ni frutas si eso es lo que quieres". En ese momento, aunque no sea de manera inmediata, crearemos un cambio en el pequeño. Sentirá que ha vencido en una lucha de poder contra sus padres, pero probablemente terminará por ceder ya que su objetivo principal era "ganar la discusión" y no tanto tener la razón.

Decir lo contrario a lo que estabas diciendo

Si hace un momento estabas diciendo que sí, ahora dirás que no. No tiene mucho sentido, ¿verdad? Te ponemos un ejemplo para clarificar el concepto.

Retomando el anterior ejemplo de las verduras, nuestra respuesta podría ser otra diferente como: "vale, no comas verduras. Verás que rápido comienzas a engordar y te pones enfermo comiendo solo chucherías".

Estas palabras terminarán por crear un efecto en nuestro hijo y más tarde o más temprano accederá a comerlas.

La provocación

Cuando la persona es especialmente orgullosa, podemos recurrir a:

- La provocación indirecta: "No comas verduras. Total, no creo ni que sepas lo que te estás perdiendo".

- La provocación directa: "No comes verduras porque no eres ni capaz de disfrutar de su sabor".

- Convertir la petición en un desafío: "Me apuesto lo que quieras a que no eres capaz de comer un plato de verduras todas las semanas".

Cuando le decimos a una persona muy orgullosa que no puede hacer algo, convertimos nuestra frase en un reto ya que intentará llevarnos la contraria para sentirse poderosa. Pero ojo, hay que tener cuidado en personas con una baja autoestima, ya que puede acabar siendo contraproducente. En estas ocasiones las personas pueden creerte y acabar pensando que no son capaces de hacerlo, influyendo de manera negativa en su felicidad

Crear una curiosidad

Esto es más sencillo de explicar a través de un ejemplo. Si alguien te dice: "sobre todo, no entres en esta habitación bajo ninguna condición". Lo más probable es que eso despierte un ferviente deseo en ti de conocer qué es lo que se esconde dentro.

Ilusión de alternativas

Aunque depende de la personalidad de cada individuo, en general cuando alguien cree que tiene el control de la situación suele actuar de manera mucho más cooperativa. Por eso, si ofrecemos varias opciones, se sentirá independiente. También minimizarás las probabilidades de rechazo porque la respuesta no será simplemente un sí o un no.

Pongamos, por ejemplo, cuando le preguntas a tu hijo: "¿qué prefieres hacer en primer lugar, limpiar el baño u ordenar tu habitación?" Ambas son tareas que la persona tiene que acabar realizando, pero al ofrecer esta dicotomía le damos la oportunidad de tomar una decisión libre y provocarás una sensación de menor coerción.

Alguna precaución con el uso de la psicología inversa

Aunque, como ya hemos dicho, es una técnica que puede ser de gran utilidad ante algunos tipos de personalidades, hay que tener en cuenta que estamos hablando de una forma de engañar y manipular a las personas, por lo que preferiblemente debe ser una técnica utilizada después de probar otras. Sobre todo, debe haber una comunicación asertiva con la persona en cuestión. Como ya hemos adelantado anteriormente, no podemos utilizar la psicología inversa como nuestra única herramienta de comunicación, ya que tiene ciertos riesgos y es desaconsejable en algunas situaciones.

Al utilizarla estamos enseñando a la persona que debe hacer justo lo contrario a lo que le decimos. Puede ser que sienta que eres alguien incongruente, ya que te alegras cuando hace algo que se supone que tú no querías que realizase.

Otro riesgo es que la persona a la que te diriges se dé cuenta de que la estás intentando manipular, lo que generará una desconfianza profunda hacia ti, además de que, por supuesto, no conseguirás lo que te esperabas.

Queremos hacer hincapié en el hecho de que la psicología inversa no es válida para todas las situaciones y siempre debe ser utilizada con mucha precaución. Siempre debemos intentar primero otras opciones, como una comunicación más abierta basada en la asertividad y en un entendimiento mutuo, lo que además fortalecerá las relaciones de confianza.

Esperamos que este texto haya sido de utilidad para ti. ¿Qué opinas? ¿Conoces a alguna persona que utilice esta técnica? ¿Crees que es efectiva? ¿La has utilizado en alguna ocasión con alguna persona?

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