Psicología positiva. ¿Cómo aplicarla en el día a día?

psicología positiva

Muchas de nosotras nos hemos encontrado de repente empezando el día con mal pie. Seguro que recuerdas alguno de esos días en los que todo parece haber comenzado del revés. Y tu mente no hace más que entrar en una espiral de negatividad que parece no terminar nunca. Y aquí entra en juego la psicología positiva

Puede que te haya surgido un nuevo reto en tu trabajo que te está provocando más ansiedad de lo normal. O puede que, simplemente, no puedas más con el estrés de tu vida diaria. También necesitas tiempo para ti, y eso no siempre es posible. Es normal que aparezca el mal humor y la negatividad, y que tengas dificultades para lidiar con esas sensaciones que parecen amargarte la vida.

En fin. Sobrevivir a la vida diaria en los tiempos que corren y, además, mantener un estado emocional positivo requiere de intención y disciplina. Pero es posible.

En este post queremos darte algunos consejos para que las emociones estén de tu parte, y cuando no puedan estarlo gestionar sus efectos de forma eficaz. No necesitas más que ser tú misma y aprender a utilizar la psicología positiva. De esta forma, también tu autoestima se verá favorecida. Aquí puedes leer más sobre qué es la autoestima.

Y, te preguntarás, ¿qué es la psicología positiva? Nosotros te lo explicamos. Y te contamos también cómo puedes aplicarla de forma fácil y sencilla en tu día a día. Para que, sin darte ni cuenta, tu mente se despeje y vuelva a salir el sol en ese día que parecía tan gris.

Los fundamentos de la psicología positiva

La psicología positiva es una rama de la psicología de reciente aparición. Su misión es entender qué es lo que hace feliz al ser humano, cuáles son sus valores y cuáles sus debilidades. Para poder potenciar los aspectos positivos de cada uno y, así, resolver mejor los conflictos. Martin Seligman es uno de los máximos representantes de esta corriente psicológica.

Ante situaciones estresantes, reaccionamos en función de nuestra personalidad. Pero ¿qué diferencia hay entre las personas que se agobian con lo más mínimo y las que sobrellevan la presión sin dificultad? Seguro que muchas veces te lo habrás preguntado, o habrás deseado ser una persona más fuerte y decidida a la que no le parase nada ni nadie.

Tengo una amiga, Sara, que el otro día me contaba que se le había juntado una reunión de trabajo con la función de su hijo en el colegio. Además, tenía que ultimar unos detalles para un regalo que quería hacerle a una amiga muy querida. Y su madre le había dicho que no se encontraba muy bien y que si podía pasarse esa semana a verla y echarle una mano. Cuando encontré a mi amiga estaba muy nerviosa. No hacía más que quejarse de que no tenía ni idea de cómo se iba a organizar para poder hacerlo todo y de que la gente no hacía más que pedirle y pedirle cosas. Además, tenía la sensación de que nadie la ayudaba y de que todo a su alrededor eran exigencias y obligaciones.

Sin embargo, hace poco quedé con mi cuñada que me explicó que en su trabajo no tenía muy claro si tendrían que despedir a algunas personas o no, porque la empresa no va muy bien. Y con su pareja tampoco estaba en la mejor época. Sin embargo, mi cuñada me contaba esas cosas diciendo que todo se solucionaría en algún momento. «No hay mal que cien años dure y no hay que perder nunca la sonrisa», me dijo.

¿Qué diferencia hay entre mi cuñada y mi amiga Sara? Su actitud es completamente distinta. Mientras que Sara tiende a ver el lado negativo de las situaciones que tiene que enfrentar, mi cuñada solo ve el positivo, por lo que todo le parece mucho más llevadero. ¡Y la situación es igual de estresante para las dos! Pero la actitud marca la diferencia.

Enfréntate a la vida con optimismo

Cambiemos la perspectiva de las cosas. Solo eso. David Goleman introdujo el concepto de la inteligencia emocional en nuestras vidas. Conocernos emocionalmente nos hará capaces de controlar nuestras emociones y de no caer en el descontrol y la pasividad ante las situaciones que percibimos como negativas. Te daré unos consejos:

#1.- Controla tus emociones

Conseguir tener control sobre ellas, te hará capaz de dirigir emociones tanto negativas como positivas. Razonarás de forma más inteligente cuando entiendas que las emociones y los pensamientos están íntimamente relacionados. Esto te ayudará, entre otras cosas, a gestionar el miedo al fracaso.

#2.- Reconoce tus rasgos positivos

Hay una serie de rasgos positivos que casi todos identificamos como admirables y deseables, por ejemplo: justicia, sabiduría, conocimiento o valentía.

Estos son solo algunos, pero hay muchos. Intenta reconocer cuáles son los rasgos positivos distintivos de tu personalidad. Identifica tus fortalezas. La sociedad se empeña en sacarnos los colores y señalar nuestros rasgos negativos y débiles. Seguro que sabes perfectamente en qué fallas normalmente, pero te has fijado muy poco en cuáles son tus puntos fuertes. Y los tienes. Están ahí, aunque no les hayas prestado atención.

Una vez sepas en qué eres buena, puedes usar tus rasgos positivos en todos los ámbitos: tu vida personal, social, laboral, etc.

#3.- Rodéate de personas positivas

Quizá te parezca una tontería, pero es muy importante construir relaciones sociales positivas a nuestro alrededor. Si nos rodeamos de personas negativas es más fácil que caigamos en la trampa de verlo todo negro. ¡Y ser positiva se contagia! Así que, si tienes a tu lado a personas que se toman la vida con una sonrisa en la cara, mucho mejor. Esto afectará positivamente a tu vida, a tu estado de ánimo y a tu entorno, favoreciendo tu crecimiento personal.

#4.- Sonríe y potencia tu sentido del humor

Está comprobado que la risa tiene grandes beneficios para la salud. Si te paras un momento y te analizas… ¿tienes el sentido del humor adecuado? Sé sincera contigo misma. El remedio a los problemas muchas veces es enfrentarte a ellos con sentido del humor, aunque suene un poco incongruente.

#5.- Disfruta al máximo de tu tiempo libre

Empieza a fluir con la vida. Relájate cuando puedas y disfruta de ese momento. No pienses en el pasado o en el futuro. Concéntrate en el presente y en llenarte de energía para afrontar tu vida de una forma más positiva. Visualiza una sonrisa. Coge aire. Respira. No dejes que el estrés te amargue los pequeños momentos de ocio que tengas. Son un regalo.

#6.- Practica algún tipo de deporte

Mover nuestro cuerpo nos acerca un poco más a la felicidad. Cuando practicamos deporte nuestro organismo libera serotonina, el neurotransmisor relacionado con la sensación de felicidad. Así que es muy importante que integres el deporte en tu vida diaria. Puedes salir a correr, bailar o practicar yoga. ¡Todo vale!

#7.- Practica la generosidad y la gratitud

Ser generosos con los demás y contigo misma dará un cambio de 180 grados a tu vida. A veces estamos tan acostumbrados a las emociones negativas que no nos damos cuenta de que estas emociones bloquean el que podamos ser generosos con los demás. Estamos demasiado inmersas en nuestro propio estrés, nerviosismo, ansiedad o tristeza como atender a los otros.

Las emociones negativas nos victimizan y hacen que culpemos a los demás de nuestro estado de ánimo. Esto hace que no tengamos el control de la situación y que nos de la sensación de que somos víctimas de un entorno sobre el que no podemos hacer nada. Si no podemos hacer nada para dejar de ser infelices todo se vuelve catastrófico. Sin embargo, si empiezas a practicar la generosidad contigo misma y con los de tu alrededor, te darás cuenta de que no eres una víctima y de que ser generoso y agradecido con el otro repercute positivamente en tu estado de ánimo.

Agradece la compañía de los demás. Agradece que te pidan ayuda. Agradece los retos y acéptalos con una enorme y preciosa sonrisa en vez de pensar que las situaciones están ahí para amargarte el día. Eso también es psicología positiva.

Ser una persona más feliz, solo depende de ti

Con la psicología positiva puedes aprender a ser una persona más feliz y crear momentos de felicidad a tu alrededor.

Un 40 % de nuestra felicidad depende de nosotros. Sí, es cierto, si damos un repaso a nuestras emociones básicas todo está un poco descompensado. Las emociones básicas del ser humano son: tristeza, rabia, alegría, miedo y asco. Sí. Como habrás podido observar, solo una de esas emociones que nos gobiernan a diario es positiva. La alegría. Debemos ser conscientes de nuestras emociones para, así, aprender a valorar los momentos de alegría, y aprender a crearlos y recrearlos.

Deja de ser una víctima de tus emociones que no son positivas. Identifica tus valores. Empieza el día con una sonrisa y potencia tu inteligencia emocional. No te bloquees con los problemas que surjan porque puedes tener las herramientas para gestionarlo. O, al menos, intentar salir airosa con la mejor de las aptitudes.

Ofrece al mundo tu mejor sonrisa y te verás recompensada cada día. Porque vivir la vida en la felicidad no tiene precio. Así que ya no hay excusa. Con estos sencillos consejos de psicología positiva, la felicidad está a tu alcance.

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