Psicología sexual y problemas más comunes

La psicología sexual se centra en estudiar la sexualidad, que forma parte de la naturaleza de las personas. Porque algo que en principio es natural y espontáneo puede convertirse en un problema cuando las circunstancias de la persona impiden el correcto desarrollo del sexo. Cuando el el estrés, la falta de sueño o las preocupaciones laborales pueden conducirnos a una deteriorada respuesta en la intimidad, la psicología sexual entra a jugar un rol fundamental para reconducir la situación.

De esta manera puede aparecer la disfunción sexual, tanto femenina como masculina y que afecta a cualquier persona sea cual sea su orientación sexual y edad. Ergo, la psicología sexual no es para ciertas personas, sino que puede ser para cualquiera de nosotros, en cualquier momento de la vida.

Factores de análisis en la psicología sexual

Hay algunos factores que influyen de forma decisiva sobre la sexualidad y que predisponen a las personas a responder de una forma u otra. La educación recibida durante la infancia en temas sexuales, experiencias traumáticas durante la infancia y la juventud o el miedo a un embarazo no deseado son factores que predisponen a manifestar algún tipo de trastorno sexual. Desafortunadamente, la psicología sexual no suele estar muy presente en la educación de las personas a temprana edad.

También existen los factores desencadenantes de la disfunción y que contribuyen a que esta aparezca en un momento determinado de la vida. Las relaciones de pareja, la disfunción de la propia pareja, el miedo a un problema orgánico, un postoperatorio complicado, el post parto o determinados medicamentos para la depresión y la ansiedad. Todos estos factores y algunos más pueden actuar como detonadores de los problemas de sexualidad y son objeto de análisis en la psicología sexual.

Disfunciones sexuales femeninas

Según diversos estudios, aproximadamente la mitad de la población femenina sufre en algún momento de su vida una dificultad sexual. Algunos problemas se superan de forma espontánea pero en muchos casos es recomendable buscar ayuda profesional a través de la psicología sexual. Aunque al principio puede resultar difícil contar a un extraño temas tan íntimos, es conveniente acudir a un psicólogo especializado en psicología sexual, ya sea en terapia presencial o a un psicólogo online, para que el problema no siga aumentando y sea más difícil de abordar.

Estos son algunos de los trastornos sexuales femeninos más frecuentes que se comentan en las consultas de psicología sexual.

Anorgasmia

Es la dificultad persistente de la mujer para alcanzar el orgasmo después de una fase de excitación normal.

Existen determinadas etapas en la vida de cualquier mujer que pueden derivar en una anorgasmia situacional, donde la ausencia de orgasmos viene derivada de factores personales y fisiológicos que podemos considerar normales. Es el caso de la etapa post parto, especialmente cuando ha habido algún tipo de daño físico: episiotomía, cesárea. O en las primeras semanas de lactancia, cuando el bebé acapara todo el tiempo y la energía de su madre y la falta de sueño y el cansancio se prolongan un día tras otro. Si el problema desaparece cuando lo hacen estas circunstancias no debes darle más importancia y pensar que tu cuerpo está reaccionando de la forma más lógica, ahorrando energía de donde puede.

El problema real aparece cuando, sin haber motivos físicos que lo justifiquen, sigues siendo incapaz de disfrutar del acto sexual en plenitud, bien porque las circunstancias anteriores no se han gestionado de la forma adecuada o bien porque el problema reside en otra parte.

Dispareunia

La dispareunia se define como la aparición de dolor genital cuando la práctica sexual incluye la penetración. El dolor puede aparecer en cualquier momento de la penetración y en diferentes zonas, tanto en las partes externa e interna de la vagina como en el resto de la región pélvica, provocando un malestar que dificulta el sexo en pareja.

Las causas del dolor pueden ser físicas y orgánicas, pero también pueden tener su origen en un proceso psicológico y solucionarse con ayuda de la psicología sexual.

El dolor coital es un impedimento severo para el desarrollo de las relaciones sexuales, ya que no podrás encontrar gratificante una práctica que te está produciendo dolor e incomodidad. Además, el miedo al dolor puede suponer una barrera que te impida relajarte y disfrutar de cualquiera de los momentos previos a la penetración. Como en otras ocasiones, se puede entrar en un círculo donde el miedo impida la relación y la propia relación provoque dolor y, como consecuencia, miedo.

En el caso de aparecer dispareunia es necesario acudir a una revisión médica y descartar que esté originada por problemas orgánicos. Si una vez descartados, el problema persiste, lo más recomendable es que acudas a un terapeuta que te ayude a superar el miedo y así conseguir disfrutar las relaciones sexuales en plenitud.

Vaginismo

Es una disfunción sexual que se caracteriza porque los músculos que tenemos en el suelo pélvico y que rodean la vagina se contraen de forma involuntaria. Esto provoca que la vagina se cierre total o parcialmente y la penetración sea imposible. Esta misma reacción que aparece en los momentos de intimidad, también lo hace ante una exploración ginecológica e incluso al introducir un tampón.

Las causas del vaginismo pueden ser muy variadas. Entre las causas de tipo físico se puede deber a la existencia de un tumor pélvico o de un problema de endometriosis. Pero lo más frecuente que esta disfunción se produzca por causas psicológicas, entre ellas se encuentran: una educación sexual restrictiva, agresiones sexuales, experiencias sexuales traumáticas previas o problemas en las relaciones de pareja.

En todos los casos es necesario conocer el origen del problema y actuar sobre él. Una vez descartadas las causas físicas, hay que afrontarlo a nivel psicológico, de forma tanto individual como en pareja si fuera necesario. La ayuda de la terapia psicológica pasará por desdramatizar y desculpabilizar a la mujer y a su pareja, para volver a una educación sexual adecuada sobre el cuerpo.

Disfunciones sexuales masculinas

Es muy común que los hombres tiendan a callarse sus problemas sexuales, por el temor a no satisfacer o a ver su masculinidad en tela de juicio. No obstante, explicaremos algunos de los trastornos sexuales más frecuentes en hombres.

Disfunción eréctil

Es la incapacidad recurrente para mantener la erección durante el tiempo necesario para permitir una relación satisfactoria, lo que provoca malestar en las relaciones de pareja. Es importante resaltar que sólo se considera una disfunción cuando se produce de forma persistente, en la mayor parte de las veces que el hombre tiene relaciones sexuales.

Las causas pueden ser muy variadas aunque el problema de impotencia es muy común en algún momento de la vida. Si el problema es progresivo y se mantiene en el tiempo habrá que descartar las causas orgánicas del mismo mediante un examen médico.

En la mayoría de los casos de disfunción eréctil el componente orgánico está asociado a un componente psicológico que es necesario tratar. Los factores psicológicos pueden agravar el problema, debido en parte a la educación y los falsos mitos sobre la virilidad que aún perduran en nuestra sociedad.

Ante un problema de disfunción eréctil conviene acudir a un psicólogo para que ayude, mediante la terapia adecuada, a ver el problema en su verdadera dimensión. Para garantizar la intimidad se puede acudir a un psicólogo online, que tratará el problema con la comodidad de tener la sesión desde casa.

Eyaculación precoz

La eyaculación precoz es la falta de control persistente y recurrente sobre la eyaculación. Es también la incapacidad para controlar la sensación que precede el reflejo eyaculatorio.

En los casos de eyaculación precoz es importante que la terapia psicológica se oriente de forma individual, en un primer momento, y hacia la pareja a continuación. La pareja juega un papel muy importante en la seguridad y autoestima del hombre que tiene esta disfunción sexual, por lo que habrá que tratar el problema en toda su dimensión.

Deseo sexual hipoactivo

​Es una disfunción sexual que afecta por igual a hombres y mujeres y que se refiere a la motivación o el interés sexual. Este trastorno, que en el caso de personas sin pareja puede pasar desapercibido, representa un problema en el caso de parejas estables.

Las causas del problema son muy variadas y es frecuente que, aunque el trastorno tenga una causa orgánica originaria, sean los factores psicológicos los relacionados con la disminución del deseo. Así el estrés, la ansiedad o los problemas de pareja pueden desembocar en un deseo sexual hipoactivo que es conveniente tratar con un terapeuta.

Psicología sexual: consejos para vencer las disfunciones

El primer paso para vencer las disfunciones sexuales es reconocerlas. Una buena herramienta puede ser un test psicológico de sexualidad. Una vez que sepas que algo sucede con tu vida sexual, podrás seguir estos pasos para sentirte mejor.

#1.- Conócete a ti mismo

Para que las relaciones en pareja sean satisfactorias, es importante que conozcas tu cuerpo, qué te gusta y qué no, cuáles de las prácticas y maniobras son más placenteras que otras. Darte satisfacción propia te ayudará a conocerte mejor en el plano sexual para poder comunicar tus deseos a tu pareja.

#2.- Fomenta la comunicación sexual con tu pareja

La expresión de los gustos y los sentimientos es imprescindible para que tu pareja te conozca y el placer sea mayor para los dos. Favorece la empatía durante el acto sexual, con calma y con paciencia si es necesario.

#3.- No te centres en la penetración y el orgasmo

La relación sexual es mucho más, son sensaciones y estímulos en los que intervienen numerosas partes del cuerpo. Además, recuerda que toda la piel está llena de terminaciones nerviosas que nos pueden hacer sentir placer y excitación. Dedicar tiempo a los momentos previos al acto sexual es una forma de mejorar la confianza en la intimidad de la pareja.

#4.- Acude a un profesional

Si la disfunción persiste y no es debida a una alteración orgánica, lo mejor es acudir a un psicólogo que te ayude a trabajar en el camino adecuado. Existen diferentes terapias, según el tipo de problema, que te darán las herramientas necesarias para vencer la frustración y volver a disfrutar de tu vida sexual.

Como conclusión podemos decir que los problemas de relación y el estado de ánimo de los miembros de la pareja son, en la mayoría de los casos, los causantes o los agravantes de las disfunciones sexuales. Y, en el caso de que haya otras causas orgánicas implicadas, se verán potenciados por una baja autoestima y el miedo a los episodios recurrentes. Por eso, el tratamiento psicológico es fundamental para aportar información veraz, trabajar los miedos y las fobias y ayudar a controlar la ansiedad.

El trabajo con la pareja, para entrenar la comunicación y las habilidades, dará como consecuencia una vida sexual más activa y satisfactoria. Si estás viviendo esta situación, los psicólogos expertos en pareja de TherapyChat pueden ayudarte a adquirir las técnicas necesarias para disfrutar de los momentos íntimos.