Qué es la dependencia emocional y qué tipos existen

dependencia emocional

Seguro que has oído hablar en alguna ocasión de la dependencia emocional, pero ¿de qué se trata exactamente?, ¿cómo distinguir la dependencia del amor? A continuación, te explicamos qué es la dependencia emocional, cuáles son los síntomas y las causas, qué tipos de dependencia emocional existen y cómo se puede superar.

Qué es la dependencia emocional y cómo se manifiesta

La dependencia emocional lleva a que el bienestar de una persona esté ligado de forma intensa a la pareja, existiendo una gran necesidad de ese vínculo emocional. Esto genera conductas de tipo obsesivo y poco saludables.

El origen de la dependencia emocional puede encontrarse en necesidades de la infancia insatisfechas. Las carencias afectivas del pasado que no han sido asimiladas adecuadamente pueden desembocar en dependencia emocional en la edad adulta.

Los dependientes emocionales tienden a idealizar a la otra persona y experimentan una necesidad insaciable de afecto y atención. Suelen ser muy vulnerables emocionalmente, es posible que su autoestima sea baja y que sufran miedo a la soledad.

Estas relaciones tóxicas son siempre destructivas, desequilibradas, inestables e incluso peligrosas. Por este motivo, conviene saber detectarlas para evitarlas. Si sientes que tu felicidad depende de otra persona, es probable que estés ante un problema de dependencia emocional.

La dependencia emocional no se produce únicamente en el ámbito de las relaciones sentimentales, sino que se puede manifestar también en la familia y en el entorno social. Veamos en qué consiste.

Tipos de dependencia emocional

Para saber qué es la dependencia emocional te explicamos los diferentes ambientes en los que puede aparecer.

#1.- Dependencia emocional en la pareja

La dependencia emocional en la pareja es la más conocida y aparece con frecuencia. En ocasiones ambos son dependientes, pero a menudo es una de las partes la que sufre este tipo de “adicción al otro”.

En estos casos, la persona dependiente da prioridad absoluta a su pareja sentimental o a las relaciones amorosas en general. El trato que reciba por parte de su pareja, puede afectar a que se valore a sí mismo de una forma o de otra. Es decir, que puede creer más en su pareja que en sí mismo, considerándose inferior y priorizando siempre a esa persona.

De este modo, con frecuencia el dependiente abandona su vida hasta que la pareja la ocupa por completo. Esto dará lugar al aumento progresivo de la necesidad atención y disponibilidad del otro, a los pensamientos obsesivos y a todo tipo de conflictos.

Curiosamente, una persona dependiente suele sentirse atraída por personas de un perfil determinado: alguien distante afectivamente, egocéntrico, con tendencia a la hostilidad y, en ocasiones, a la posesión. En estos casos, el dependiente puede llegar a ser sumiso a la pareja e incluso llegar a aceptar descalificaciones o humillaciones. La manipulación, el control, las discusiones o la ausencia de límites son las típicas situaciones de las que se alimentan estas relaciones.

De manera paralela, la pareja puede terminar siendo dependiente de la dependencia del otro, produciéndose así un círculo vicioso de codependencia poco saludable, que puede llegar a ser, paradójicamente, la base de relaciones muy largas.

Por otra parte, una persona dependiente también puede tener preferencia por personas problemáticas emocionalmente, muy frágiles y dañadas, con las que se sentirá identificada y a quien querrá cuidar y controlar. El pánico a que la pareja le abandone será constante para el dependiente, que hará cuanto esté en su mano para que esto no ocurra.

Este tipo de relaciones son siempre poco saludables y pueden dar lugar a situaciones emocionalmente dolorosas cuando se produce la ruptura, ya que el dependiente sufrirá un síndrome de abstinencia intenso, que lo llevará a realizar cuanto se le ocurra con tal de recuperar a la pareja. Si esto no se trata y perdura en el tiempo, puede conducir a una repetición de estos patrones de dependencia en las relaciones posteriores. Aquí puedes realizar un test de dependencia emocional para reflexionar sobre tu situación actual.

#2.- Dependencia emocional en la familia

Este tipo de dependencia tiene rasgos en común con el anterior, ya que el estado de ánimo de quien lo padece estará determinado por el trato que reciba del familiar de quien es dependiente.

En estos casos, pueden ser los padres quienes tengan dependencia de sus hijos, los hijos de los padres o entre otros miembros de la familia. Son relaciones asfixiantes en las que la libertad se reduce al máximo y existe un apego excesivo y un grado muy alto de control sobre la persona.

Generalmente, el dependiente necesitará la aprobación de dicho familiar para sentirse seguro consigo mismo, así como de comunicarse con esa persona cada día. Esto lleva a que la persona quiera pasar el máximo tiempo a su lado, dejando en un segundo plano su propia vida, sus proyectos o deseos personales.

#3.- Dependencia emocional en el entorno social

Las personas que tienen este tipo de dependencia necesitan la constante aprobación de los demás para sentirse bien consigo mismos. Miden su valía en función de lo que sus amigos o su entorno opina de ellos.

Detrás de este tipo de dependencia se esconde un sentimiento de inferioridad que lleva a la persona a creer que debe ser reconocido por los demás para estar a su altura. Se manifiesta, igualmente, en la excesiva preocupación y atención a los problemas de los demás frente a los propios.

Esta necesidad de reconocimiento y de gustar a los demás podemos verla hoy en día reflejada en las redes sociales, que pueden potenciar este tipo de dependencia.

Cómo superar la dependencia emocional

A la respuesta de qué es la dependencia emocional podemos añadir que es un estado psicológico complejo que requiere atención y trabajo para ir modificando los pensamientos y las conductas repetitivas en las relaciones.

Hoy en día se habla mucho sobre las relaciones tóxicas por la frecuencia con la que aparecen. Si queremos saber cómo superar la dependencia emocional debemos aprender a diferenciar un vínculo saludable de otro que no lo es. Comenzar por entender que la clave se encuentra en uno mismo.

Analiza la naturaleza de tus relaciones

Para superar la dependencia emocional es preciso que reconozcas que existe un problema. Si tus relaciones tienen rasgos en común con lo anteriormente citado, debes empezar a trabajar para romper ese patrón tan perjudicial.

Trabaja en la propia autoestima

Sea cual sea el tipo de dependencia que sufras, la autoestima juega siempre un papel fundamental. Existen múltiples estrategias para mejorar la autoestima, entre ellas:

  1. Empezar a cambiar los mensajes negativos que te envías a ti misma por otros positivos. Ser amable contigo misma es el primer paso, y el más importante. Tu opinión sobre ti es la que más te tiene que importar.
  2. Centrarte en los objetivos que te gustaría alcanzar. Ponte metas que sean realistas y cúmplelas. Esto irá reforzando la seguridad en ti misma. Hacer ejercicio y comenzar a cuidar más tu salud es algo que siempre conlleva resultados positivos, aunque puede ser otro aspecto de tu vida el que te gustaría mejorar.
  3. Perdonarte por todo aquello con lo que te estás machacando. Aquí sería conveniente que analizases los motivos por los que no te quieres lo suficiente. Solo de este modo podrás aceptarte y adoptar una nueva actitud que se base en el respeto hacia ti.
  4. Revisar tu idea sobre el amor. En ocasiones, se tiene una idea errónea sobre qué es el amor y cómo se demuestra. Aprende cómo funcionan las relaciones saludables y analiza tu relación. Muchas veces la idea que se tiene sobre la demostración del amor no es correcta por muy interiorizada que se encuentre.

Cuando se es adicto a las relaciones tormentosas se confunde la adrenalina de ciertas situaciones con el amor. El amor, en realidad, no tiene por qué ser tormentoso. La calidad de una relación se puede medir por la satisfacción de ambas partes, y no por la intensidad con la que se necesitan.

Una relación debe estar equilibrada y debe estar formada por personas que no adoptan actitudes obsesivas o poco saludables. Un vínculo afectivo debe ser beneficioso y constructivo para ambos, y no justamente lo contrario.

Busca ayuda profesional

No es fácil entender qué es la dependencia emocional por uno mismo, y mucho menos cambiarla. Se trata de un trabajo consciente en el que lo más importante es desear mejorar y disfrutar de relaciones sanas. En estos casos, la ayuda psicológica puede orientarte y facilitarte el proceso de cambio. No temas pedir ayuda, la dependencia emocional condiciona tu vida y son muchos los beneficios que puedes encontrar al superarla. Aquí puedes leer más sobre las características de las personas dependientes.

Es posible superar la dependencia emocional cuando se reconoce que existe y se desea cambiar. Este cambio pasa por modificar los pensamientos y las creencias, que determinan las emociones y las acciones.

De este modo, podrás:

  • Asumir la responsabilidad sobre tu propia vida y tus emociones.
  • Superar el miedo a la soledad.
  • Disfrutar de relaciones saludables.
  • Desarrollar tu potencial personal.
  • Apreciar la libertad, la independencia y la autoestima.

Recuerda: Las relaciones saludables están libres de comportamientos obsesivos y de control, ya que la felicidad no vas a encontrarla en otra persona que no seas tú.

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