Qué es la depresión

qué es la depresión

A fuerza de incluirla en el vocabulario coloquial, la palabra «depresión» ha ido desprendiéndose de ese alcance que realmente posee. Cuando alguien se pregunta qué es la depresión, deben saber que se trata de una enfermedad que no debe ignorarse, negarse ni ser objeto de vergüenza. Es un enemigo a batir y, como a todos los enemigos, es esencial conocerlo bien.

¿Qué es la depresión?

La palabra depresión viene del latín: depressio que, a su vez, procede de depressus (abatido o derribado). Se trata de un trastorno emocional cuya consecuencia más evidente es la tristeza y la desgana. La persona depresiva sufre un malestar interior que dificulta o impide que interactúe con el entorno de forma positiva.

En sus casos más graves puede llegar a dificultar en gran medida la capacidad de continuar con la rutina del día a día. En función del tipo de depresión, el tratamiento inlcuirá terapia psicológica y fármacos o solo el apoyo del psicólogo. Esto siempre vendrá determinado por parte de un profesional de la salud.

Se trata de un trastorno mental frecuente, se calcula que afecta a más de 300 millones de personas en el mundo. Entre los síntomas de depresión más comunes se encuentra la tristeza, un persistente sentimiento de culpa, una progresiva pérdida de interés o placer en cosas que antes se disfrutaban, falta de autoestima, trastornos del sueño, cambios en el apetito, sensación de cansancio constante y falta de concentración.

Llegados a este punto es muy posible que te sientas identificada con estos síntomas. Por ello es muy importante que, antes de alarmarte, sepas distinguir entre un episodio de abatimiento o tristeza y una depresión.

Diferencias entre tristeza y depresión

La tristeza es un estado mental pasajero. Se trata de una reacción ante un agente que nos hiere, un mecanismo de defensa que ayuda a recuperar el confort. La tristeza no es un trastorno mental. Un síntoma de la depresión es la tristeza, pero sólo cuando ésta es duradera y se acompaña de una serie de síntomas concretos.

Si observamos el cerebro a través de la neuroimagen, se puede advertir que en un estado depresivo se activan notablemente zonas que en un cerebro normal presentan una actividad más moderada. También los niveles de serotonina son más bajos en una persona con depresión.

Es más común de lo que parece el no conocer la causa de la depresión, aunque se reconozcan los síntomas. En cambio, cuando estamos tristes por algo recordamos perfectamente lo que nos hizo daño.

¿Qué causa la depresión?

Para saber qué es la depresión y cómo se identifica hay que conocer bien sus causas. Puede deberse a causa ambientales, por ejemplo donde hay poca luz natural se da un elevado índice de suicidios. Los países o ciudades masificadas tienen más casos de depresión debido a la híper-competitividad y el estrés que ello supone.

También la genética es una de las causas de la depresión y existe la predisposición a sufrir episodios de estrés que pueden desembocar en ella.

La sociedad, en su faceta negativa, puede ser un agente depresor: la situación política, la precariedad laboral, dificultades económicas, sufrir maltrato físico o psicológico, fracasos amorosos. Todas ellas son situaciones que generan estrés emocional, que mal gestionado puede desembocar en depresión.

Las adicciones, como el alcohol o las drogas, pueden afectar al estado de ánimo y por tanto potenciar los síntomas de la depresión. El padecimiento de enfermedades físicas junto a sus duros tratamientos (por ejemplo la quimioterapia), también generan episodios depresivos que pueden pasar a mayor grado si no se actúa a tiempo.

Tipos de depresión

#1.- Distimia

Es una forma de llamar a la depresión leve, aunque persistente, que interfiere en los aspectos básicos de la vida del paciente. Lo que la caracteriza es que la persona deprimida presenta los síntomas de la depresión casi a diario durante al menos dos años, pero no llega a ser incapacitante para el trabajo ni el día a día.

Entre sus síntomas están la pérdida o aumento del apetito, dificultades para dormir o el exceso de sueño, cansancio, percepción negativa de uno mismo, y escasa concentración.

#2.- Depresión mayor

Aquí la persona afectada sufre episodios que pueden durar semanas y alterna fases alternas de normalidad y profunda tristeza y agonía. Estos episodios depresivos son graves ya que impiden a la persona ejercer su trabajo o tener iniciativa para hacer cualquier cosa.

En la depresión mayor se da una pérdida de interés por actividades que antes resultaban gratificantes. También se sufre una pérdida o aumento de peso, sentimiento constante de culpa, cansancio recurrente e incluso pensamientos suicidas.

#3.- Depresión maníaca

Es lo que se conoce más comúnmente como el trastorno bipolar. No se trata estrictamente de una depresión, pero comparte los síntomas en el estado de bajón.

Los síntomas que la acompañan al polo depresivo son similares a los de la depresión: sentimiento de tristeza, desamparo, poca autoestima, culpabilidad, dificultad para relacionarse, sensación de ser inútil, deseos de morir, constantes molestias estomacales o dolor de cabeza, temor al rechazo, irascibilidad.

En la vertiente maníaca (podría mal-llamarse polo positivo) se encuentra la autoestima desmesurada, energía desbordante, irritabilidad, comportamientos extremos (sexuales, imprudencias temerarias, abuso de drogas), euforia, exagerada locuacidad, cambios bruscos en el estado anímico.

#4.- Trastorno depresivo estacional

Como su nombre indica, sucede durante cierta época del año, habitualmente en invierno. Sus síntomas son muy similares a los ya citados: Desesperanza, hambre, sueño, poca energía, desinterés en general, aislamiento, tristeza. Es pasajero, posiblemente asociado a la menor cantidad de horas de luz y al frío.

#5.- Depresión post parto

La depresión post parto puede presentarse hasta un año más tarde de haber dado a luz, aunque lo normal es que se dé en los meses inmediatos a alumbramiento. ¿Pero por qué se da este tipo de depresión? Ha habido cambios drásticos en nuestro cuerpo, tenemos menos tiempo para los amigos o para una misma, el ciclo de sueño se ha visto alterado por la aparición de un bebé que llora y el miedo natural ante la maternidad hace que estemos tristes, inseguras y algo deprimidas.

#6.- Trastorno disfórico premenstrual

No, no es una leyenda urbana. El ciclo menstrual altera a la mujer que lo vive y puede sufrir los síntomas depresivos que, afortunadamente, desaparecen después de la regla.

¿Cómo ha de tratarse la depresión?

Lo primordial a la hora de planificar un tratamiento es saber qué tipo de depresión se padece y qué factores la han causado. Estas son funciones del psicólogo que lleve el caso.

En el tratamiento de la depresión, es fundamental que la persona afectada ponga de su parte para avanzar en el proceso de mejora. Dejarse caer en las manos del especialista y confiar en que el tratamiento obre el milagro no es eficaz. Es necesario un comportamiento activo y optimista, dentro de lo posible.

Generalmente, el tratamiento de la depresión moderada o grave combina sesiones de terapia con fármacos antidepresivos que ayudan a restablecer la química del cerebro para ayudar a superar la enfermedad. Este tipo de tratamiento puede durar de 9 a 12 meses, bajo control periódico del profesional, aunque cada caso es diferente y los plazos pueden cambiar de una persona a otra.

Más vale prevenir que curar

Hay una relación innegable entre la depresión y la actividad y forma física. Por tanto una buena manera de prevenir la enfermedad es siendo activos.

Establecer un buen hábito de sueño, una alimentación equilibrada y la realización periódica de ejercicio es la base fundamental de la salud física y mental.

Busca actividades que te hagan pasar un buen rato. Cualquier tipo de baile, el deporte, la cocina, un taller de costura, la alfarería… lo que sea mientras sea constructivo para ti. Si se trata de una actividad para hacer en grupo, el beneficio será todavía mayor.

Quien tiene un amigo tiene un tesoro. Esta frase cobra especial sentido en nuestros momentos bajos. Que alguien que nos quiera se tome su tiempo en escucharnos, comprendernos y aconsejarnos es una de las mejores maneras de mantener alejada la depresión y el sentimiento de soledad que con frecuencia le acompaña. Aquí puedes leer más consejos para la depresión.

Es hora de examinarte

Si has leído hasta aquí puede ser porque sospechas que padeces una depresión. Hazte estas preguntas y responde con toda la honestidad posible:

  • ¿Estás triste?
  • ¿Sientes una sensación persistente de vacío?
  • ¿Tienes sentimiento de culpa sin saber por qué?
  • ¿Te cuesta concentrarte?
  • ¿Estás constantemente cansada y aletargada?
  • ¿Duermes mucho o padeces insomnio?
  • ¿Notas que comes menos o que comes en exceso?
  • ¿Te enfureces con facilidad?
  • ¿Notas dolores físicos que no desaparecen con nada?
  • ¿Te sientes incapaz de cumplir con la rutina que antes llevabas?
  • ¿Ha perdido interés en cosas que antes te gustaban (aficiones, deportes, sexo)?
  • ¿Alguna vez has tenido pensamientos suicidas?

Si has contestado que sí a la mayoría de las preguntas, sería conveniente acudir a un especialista, sobre todo si los síntomas se alargan en el tiempo o si te afectan en tu día a día. Ahora que sabes qué es la depresión y que no es motivo de vergüenza, si te sientes mal, compártelo con tus seres queridos y déjate ayudar.

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