¿Qué son los animales de apoyo emocional?

animales de apoyo emocional

Los animales de apoyo emocional, ¿te suenan de algo? Este concepto, generado en Estados Unidos, cada vez cobra más fuerza en otros países del mundo: se trata de perros que, aún sin tener un entrenamiento específico, como el que pueden recibir los perros policía o los perros de terapia, son considerados necesarios para la salud mental de su dueño.

Si bien es cierto que tener una mascota aporta grandes beneficios a la vida de las personas, con independencia de su estado emocional, estos perros tienen un rol más concreto dentro de la psicología moderna. Tienen funciones de apoyo emocional en tratamientos contra la ansiedad, el estrés, el pánico o la fobia social, entre otros.

¿Qué tienen de especial los animales de apoyo emocional?

Aunque no reciben un adiestramiento especializado, los perros de apoyo psicológico deben ser capaces de comportarse en público sin representar un problema para el entorno: órdenes básicas como estar quieto, no ladrar o gruñir, acudir a la llamada de su dueño y, desde luego, no morder, serán suficientes para que tu perro sea autorizado para acompañarte en todo momento.

¿Cómo sé si necesito un perro de apoyo emocional?

El primer paso es que estés recibiendo atención por parte de algún profesional de la salud mental que pueda emitir un certificado en el que conste que necesitas la presencia de un animal para mantener tu estado emocional o como parte de la terapia que estés siguiendo.

Si no has recibido la indicación por parte del profesional de tener un animal de compañía como parte de tu tratamiento psicológico, puedes comentarle esta opción para que juntos podáis valorarla y decidir si se adecúa o no a tus necesidades dentro de la terapia.

¿Qué beneficios conlleva tener animales de apoyo emocional?

Los animales de apoyo emocional son ampliamente recomendados para personas con episodios recurrentes de pánico, ansiedad o fobia social. Igualmente, muchas terapias de estrés postraumático se ven mejoradas con la ayuda de un perro capaz de transmitir tranquilidad a su humano.

Adicionalmente, los perros de apoyo emocional cuentan con algunos privilegios que no tienen las mascotas habitualmente, como viajar cerca de su dueño en trenes y aviones, en lugar de tener que hacerlo en bodegas. Esto, desde luego, previa conformidad de las empresas de transporte y con el aval de la certificación emitida por el profesional de salud mental.

En países como Estados Unidos, la legislación prevé aún más excepciones para los animales de soporte emocional, como el hecho de que puedan vivir en viviendas donde está prohibida la tenencia de animales.

¿Mi perro de toda la vida puede ser un animal de apoyo emocional?

Sí, los animales de apoyo emocional no reciben ningún tipo de adiestramiento específico ni responden a características físicas o comportamentales concretas, más allá del hecho de saber desenvolverse en público sin ocasionar ninguna alteración.

Lo que convierte a un perro ordinario en un animal de apoyo emocional no es el perro en sí, sino la necesidad de su dueño de mantenerse cerca de él para preservar su salud mental. De esta manera, si llevas -por ejemplo- cinco años con tu perro y has comenzado a sufrir ataques de ansiedad, un profesional de la salud mental podría establecer, en cualquier momento del tratamiento, que la compañía permanente de tu mascota tiene un efecto probado de cara a tu mejoría y certificarle como animal de soporte emocional.

¿Puede haber un animal de apoyo emocional que no sea un perro?

Sí, siempre que esté certificado por un profesional y que se trate de un animal doméstico cuya tenencia sea legal, cualquier animal de compañía, por ejemplo, un gato, puede ser considerado como animal de apoyo emocional. La clave es que se comporte adecuadamente en público y que no represente una amenaza o molestia para otras personas en los entornos en los que se desenvuelva.

Según un estudio de la Fundación Affinitty, especializada en el cuidado de las mascotas, el 65% de las personas que tienen un gato dicen encontrar en él “una fuente de apoyo emocional para los momentos de dificultad”. Un 88% asegura que su gato “está ahí siempre que lo necesita”, mientras que el 81% declara que “su gato les ayuda a superar momentos difíciles”.

¿Puedo tratar un trastorno de ansiedad o depresión solo con tener una mascota?

La respuesta es no. Para que una terapia psicológica surta efecto, la participación de un personal de la psicología es fundamental. Frente al riesgo de autodiagnosticarte o menospreciar tus problemas, pedir la ayuda de un psicólogo es el paso más acertado para comprender cómo te encuentras y establecer un plan de trabajo que te ayude a superarlo.

Tu psicólogo es quien debe efectuar tu diagnóstico y, en función de ello, decidir qué es lo más adecuado para ti, así como darte las herramientas necesarias para que tu relación con un animal de compañía, si fuera el caso, sea lo más beneficiosa posible.

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