Reducir la ansiedad por incertidumbre

ansiedad por incertidumbre

Nunca has sabido muy bien a qué se debe, pero sientes una fuerte necesidad por intentar conocer lo que te deparará el futuro, a ti o a las personas más próximas a ti. Puede que estés deseando que sucedan cosas buenas, que un determinado problema llegue por fin a su solución, o que un golpe de suerte te permita dar un cambio importante en tu vida. Si es por algo así, esa ansiedad por incertidumbre suele ir acompañada de una cierta esperanza, ganas o ilusiones por mejorar tu vida actual. Y, sobre todo, por un intenso deseo de que se cumplan tus planes de futuro.

Sin embargo, puede que esa necesidad por conocer el futuro vaya acompañada por una inquietud, miedo o temor a que sucedan cosas terribles. Por ejemplo, que nunca se solucione (o incluso empeore) un problema actual, o que tu vida tal como la conoces ahora se venga abajo (que tu pareja te deje, que tengas un accidente grave, que pierdas tu trabajo, o que algo de todo eso le suceda a las personas próximas a ti), o que todos tus planes de futuro se vengan abajo y fracases en cualquier proyecto en el que te desees embarcar.

Todos esos temores provocados por la incertidumbre y preocupación por el futuro te producen un intenso estado de ansiedad. Los síntomas de ansiedad se pueden identificar fácilmente: pensar en el futuro va acompañado siempre por una fuerte sensación de miedo; la posibilidad de que las cosas vayan mal en el futuro te impide, en el presente, tomar cualquier tipo de decisión; procuras evitar los cambios; las preocupaciones ocupan tu cabeza la mayor parte del tiempo; intentas confirmar continuamente que todo va bien (tu relación de pareja, los estudios de los hijos, la salud de tus padres, la relación con tus amistades, los movimientos bancarios, la estabilidad de tu trabajo, o cualquier otra circunstancia que pueda ser motivo de inquietud).

Si todo esto te está sucediendo ya, es posible que hayas desarrollado una intolerancia hacia la incertidumbre o ansiedad ante el futuro.

Los componentes de la incertidumbre

La incertidumbre por lo que nos deparará el futuro es un estado que todos, en mayor o menor medida, experimentamos. Incluso las personas más optimistas (siempre que su optimismo no raye en lo patológico) saben que, desde un punto de vista realista, las cosas se pueden torcer y venirse abajo por un golpe de mala suerte o por tomar una decisión equivocada.

Por lo tanto, la incertidumbre o preocupación por el futuro va siempre acompañada por un componente de miedo, inevitablemente. Reconocer este miedo nos hace saber que siempre hay una posibilidad de que las cosas cambien a peor, de tal manera que nuestra vida no vuelva a ser nunca tal y como la conocíamos.

El miedo: un buen consejero

Ante la aparición del miedo, podemos recurrir a la estrategia del avestruz (que esconde la cabeza para no ver el peligro que se acerca, creyendo que lo que no se ve no existe) o podemos reconocerlo y actuar para anticiparnos a los riesgos sobre los que el miedo nos avisa.

Se trataría entonces de utilizar a nuestro favor el miedo ante la incertidumbre. Si, por ejemplo, reconocemos que sentimos miedo a perder nuestro trabajo, el siguiente paso para actuar de forma consecuente ante ese sentimiento será analizar qué es lo que nos genera ese miedo. Si nuestro trabajo es nuestra única fuente de ingresos, es lógico que perderlo nos produzca una gran inquietud, ya que prácticamente toda nuestra vida se pondría en serios aprietos.

Sin embargo, puede que el miedo a perder el trabajo se deba a que a ello iría aparejada una pérdida de estatus o reconocimiento profesional, en este caso quizá no valoramos tanto la pérdida económica (porque tenemos otra fuente de ingresos propia, o contamos con la de nuestra pareja) sino que lo que se pone en juego es nuestra autoestima.

La importancia de analizar el origen del miedo radica precisamente en la posibilidad que te va a brindar de conocerte y, lo que es aún más importante, te va a ayudar a ponerte en marcha para tomar decisiones y estrategias que te ayuden a prevenir esa situación que tanto temes. Gracias a esa capacidad de análisis podrás alcanzar un grado de madurez suficiente como para sentirte capaz de prever y controlar (hasta donde te es posible) las circunstancias y tomar decisiones acertadas.

Por ejemplo, cambiar en el momento preciso de empleo por otro más estable, aunque quizá algo peor pagado, que te garantizará tranquilidad económica a más largo plazo; o adoptar una actitud más colaborativa y comprometida hacia tus compañeros o hacia la empresa para mantener ese puesto de trabajo que te produce una gran sensación de valía y realización profesional.

Sin embargo, el miedo ante la incertidumbre cuenta también con una cara más fea que puede salir a la luz si no sabemos escucharlo. Se trata de una incómoda compañera de viaje, la ansiedad, que aparece en aquellas personas que tienden a sobrestimar la probabilidad de que algo malo pase.

La ansiedad: la compañera que nadie quiere

Es el otro componente que tiene la incertidumbre, y aparece cuando nos dejamos invadir por el miedo pero, de una manera tan confusa, que quedamos paralizados y solamente somos capaces de pensar y temer anticipadamente los posibles peligros, más o menos probables, que puede acarrear el futuro.

La ansiedad es inevitable en aquellas personas que son intolerantes a la incertidumbre. Si tienes un pensamiento excesivamente rígido, si necesitas ver cumplidas siempre tus expectativas, o si te ves desbordada por todas las posibilidades de futuro que pueden darse ante cualquier mínima decisión que tomes, entrarás en el círculo vicioso de la ansiedad.

Al contrario de lo que sucedía con el miedo, que te permitía actuar de forma madura y acertada ante la situación que te genera temor, la ansiedad operará de una manera totalmente inversa: te paralizará y te impedirá tomar decisiones, cada vez vivirás más obsesionada por todos los posibles peligros que puede acarrear el futuro y, paradójicamente, el presente será un lugar cada vez más incómodo en el que vivir. La ansiedad te sacará fuera de tu vida y experimentarás una intensa falta de control.

A veces, incluso, podrán invadirte estados de ánimo depresivos.

Reducir la ansiedad: los caminos sin salida

Independientemente de las creencias particulares de cada persona, cuando se toman ciertas decisiones para reducir la ansiedad que produce la preocupación por el futuro, a veces se opta por caminos que no conducen a ninguna parte en el mejor de los casos. En otros casos, pueden incluso agravar los cuadros de ansiedad por incertidumbre ante el futuro.

Muchas personas acuden, por ejemplo, a consultas del horóscopo y del tarot para intentar sobrellevar la inquietud que les produce desconocer el futuro. Y van pasando de «experto en experto» hasta encontrar aquel que acierte en sus predicciones, con la consiguiente pérdida de tiempo y dinero, agravando cada vez más el estado generalizado de ansiedad de quien la padece.

Otra de las estrategias inútiles es la de planificarlo todo a corto, medio y largo plazo, invirtiendo horas y horas en analizar cada posible variable que pueda entrar en juego y trastocar esos planes. Al final, estas personas se quedan ahí atascadas, incapaces de llegar a ejecutar ninguno de esos planes, ya que nunca dejan de imaginar peligros e imprevistos, convirtiéndose en personas nerviosas, controladoras, inseguras e indecisas.

Cómo afrontar la incertidumbre y reducir la ansiedad de manera adecuada

La manera más evidente en que se manifiesta la ansiedad es a través de pensamientos. La intolerancia hacia la incertidumbre toma la forma de pensamientos de índole anticipatoria que se acaban convirtiendo en nuestra principal preocupación diaria. Por lo tanto, una manera de reducir la ansiedad es intentar distraerse, por ejemplo, con actividades lúdicas, acudiendo diariamente al cine o a algún tipo de espectáculo, o ejerciendo algún tipo de voluntariado.

Escribir sobre lo que nos pasa por la cabeza ayuda también a detener las rumiaciones, aportando orden y control a nuestros pensamientos y, sobre todo, ofreciéndonos la posibilidad de releerlos y analizarlos, identificando aquellos más recurrentes u obsesivos.

Razonar acerca de la probabilidad de ocurrencia de todas aquellas catástrofes que anticipamos o tememos. Respecto a aquellas más probables, anotar todas las posibles estrategias realistas que podríamos llevar a cabo para evitar su ocurrencia, o las decisiones que podríamos tomar en caso de que llegaran a suceder. Analizar con qué grado de incertidumbre podríamos llegar a vivir sin experimentar tanta ansiedad, de forma realista.

Sin embargo, todas estas estrategias puede que te resulten difíciles de llevar a cabo si no compartes lo que te sucede con alguien de tu entorno o, incluso, si no acudes a ayuda profesional. Al menos durante las primeras etapas, ganarle el pulso a la ansiedad no es una tarea nada sencilla y menos si se intenta en solitario.

La naturaleza de la ansiedad le permite colarse por cualquier resquicio y manifestarse de múltiples formas. Por eso, no temas confiar en alguien próximo a ti o, incluso, acudir a una terapia que te ayude a identificar lo que está sucediendo, aliviar tu sufrimiento y, muy importante, ayudarte a crear estrategias útiles y realistas que te permitan enfrentarte de forma eficaz a todos los temores que te produce la incertidumbre por el futuro.

Alcanza tu mejor versión mediante la app de psicología de TherapyChat. Somos la aplicación N.1 en psicología online y contamos con el mejor psicólogo para ti.

 

Reducir la ansiedad por incertidumbre
Scroll hacia arriba